Buenos Aires Produce y Trabaja: «Mientras la Nación ajusta, la Provincia se organiza»

El Congreso Regional “Buenos Aires Produce y Trabaja” organizado por el Movimiento Productivo 25 de Mayo y la Municipalidad de Luján, reunió el sábado 6 de junio en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo a funcionarios, empresarios pyme, dirigentes de parques industriales y referentes de distintas organizaciones pymes


La mesa de apertura estuvo integrada por Carlos Norryh, referente del MP25; Antonio Muñiz, referente local, el intendente de Luján, Leonardo Boto; el ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez.

Luego de sus palabras de bienvenida de Carlos Norryh, referente del Movimiento Productivo 25 de Mayo, destacó la necesidad de alcanzar un «anclaje territorrial» al momento de planificar. «El MP25M pretende poner a la producción en la centralidad de la agenda política. Nuestro lema es ‘Producción, Trabajo y Soberanía’, lo que lleva implícita una alianza entre la producción y los trabajadores.

Luego tomó la palabra el anfitrión, el intendente de Lujan, Leonardo Boto. En su discurso del intendente de Luján que concentró lo que el congreso vino a decir. Comparó la situación actual con la etapa de la Forestal en el Chaco: empresas que llegaban, se llevaban el recurso —el quebracho, entonces— y obligaban a la gente a gastar en sus propios almacenes. “El pensar que ahora con la minería nos vamos a desarrollar es una falacia”, dijo. “Nos vamos a desarrollar el día que nos organicemos.”

La frase no fue retórica. Fue el eje del Congreso Regional “Buenos Aires Produce y Trabaja”, celebrado el sábado 6 de junio en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo, convocado por el MP25M y la Municipalidad de Luján. El propósito fue explícito desde el comienzo: construir una agenda territorial de desarrollo productivo frente a lo que los oradores llamaron, sin eufemismos, un modelo de desindustrialización deliberada.

Boto: “Patriotas o vendepatrias”

El intendente Boto continuo su intervención alrededor de una distinción que el MP25M viene instalando como eje político, señaló que la política energética y minera del gobierno nacional reproduce la lógica extractiva que históricamente vació las economías regionales argentinas: recursos que se van sin dejar encadenamiento, sin trabajo calificado, sin desarrollo local. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones —RIGI— fue nombrado directamente como el instrumento que consolida esa dinámica. “Ni impuestos van a dejar”, sintetizó.

Me importa un huevo izquierda-derecha. La izquierda no existe, la derecha tampoco. Acá están los patriotas o los vendepatrias.”

Frente a eso, el intendente apostó a la organización territorial y convocó a lo que definió como la tarea urgente: “Hay que parir una fuerza política, hay que parir un proyecto que defienda los intereses de la patria. No tenemos mucho tiempo.”

Rodríguez: la macro anda mal porque la micro anda mal

El ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, ofreció el diagnóstico económico más detallado de la jornada. Los números que manejó son difíciles de relativizar: en los últimos dos años cerraron más de 24.000 empresas en el país y el trabajo registrado cayó en más de 300.000 puestos en términos absolutos. “Son datos absolutamente contundentes”, dijo, “mientras tenemos un Gobierno Nacional que nos quiere decir permanentemente que la economía está bien.”

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Rodríguez cuestionó de fondo la división que el oficialismo instala entre macro y micro: “La macro anda mal porque la micro anda mal. Hay una vinculación indisoluble entre lo que sucede en cada familia y lo que termina pasando en el nivel general.” La caída del consumo —visible hasta en alimentos básicos como carne vacuna, lácteos y verduras— es, para el ministro, el resultado deliberado de una política que bajó salarios, licuó jubilaciones y contrajo el circulante desde el primer día.


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Al combo le sumó una tasa de interés que tornó inviables los proyectos de inversión y una apertura comercial que pone al productor argentino en desventaja frente al importado. “Al extranjero se le exige menos. Nosotros tenemos más exigencias para cuidar a nuestra población que el productor nacional”, grafió. Y rechazó la caracterización de que el Estado se retira: “Lo están usando de una manera muy clara, a favor de la concentración.”

Rodríguez fue también directo contra la defensa pública de los monopolios: “En ningún lugar de la teoría económica real se puede sostener eso, ni siquiera la escuela austríaca, porque todos saben que cuando hay un monopolio se termina cobrando más caro.” Y planteó la disputa de fondo: frente al modelo especulativo y extractivista, un modelo que industrialice, que agregue valor de manera continua y que sostenga los sectores medios como clase constitutiva de la Argentina.

El ministro cerró con la convocatoria política de la coyuntura: “El año 26 es un año de construcción. El desafío no es solo que gane una alternativa nacional en el 27; el desafío es hacer un buen gobierno, establecer lineamientos que impulsen un modelo de desarrollo productivo que le dé efectivamente la felicidad a nuestro pueblo.”


«Nos vamos a desarrollar el día que seamos capaces de tener una política que defienda los intereses de la patria. Y ese es el desafío que tenemos. No tenemos mucho tiempo», aseguró Boto, para luego añadir: «Hay que discutir, hay que pelearse, hay que abrazarse, hay que amigarse y hay que parir una fuerza política, un proyecto en que defienda los intereses de la patria».  Leo Boto

Echebarrena: la pyme sin lugar en la mesa

Luego de los funcionarios, tomó la palabra Sergio Echebarrena, empresario y referente del MP25M, quien aportó la perspectiva de quien produce con los costos reales encima. Su diagnóstico fue tan preciso como el de Rodríguez, pero desde adentro del mostrador: el financiamiento inaccesible, los costos energéticos que erosionan cualquier ecuación productiva y las dificultades estructurales para llegar a mercados que se achican por caída de demanda componen un escenario donde producir es un acto de resistencia.

Uno de los puntos más duros de su exposición fue la denuncia del desguace sistemático de los organismos de ciencia y tecnología. El vaciamiento del INTI y el INTA, dijo, no es un ajuste presupuestario: es la supresión deliberada de las herramientas que permitirían a las pymes argentinas dar el salto tecnológico necesario para competir. “Están atacando los pilares del modelo productivo”, resumió.

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Echebarrena cerró con una demanda política de largo aliento: que el próximo gobierno garantice a las organizaciones pymes un lugar de participación activa y real en la planificación de las políticas económicas y productivas. No como consultados de ocasión. Como actores con voz en la mesa donde se definen las reglas del juego.

Games: los parques industriales como política de Estado

El cierre del panel estuvo a cargo de Rodolfo Games, presidente de la Asociación de Parques Industriales Argentinos.

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Games corrió el foco hacia la infraestructura del desarrollo territorial y puso sobre la mesa una tesis que atraviesa el trabajo de APIA: los parques industriales no son predios con servicios; son instrumentos de planificación del territorio productivo y, como tales, deberían ocupar un lugar central en cualquier política nacional de desarrollo.

Trazó el potencial de encadenamiento entre los parques de la región y las pymes locales —proximidad geográfica, infraestructura compartida, cadenas de valor cortas— y advirtió sobre los obstáculos que frenan su expansión: marcos regulatorios fragmentados, ausencia de líneas de crédito específicas y una política nacional que mira hacia otro lado. La propuesta que dejó instalada fue concreta: Argentina necesita una política nacional de parques industriales que funcione como herramienta de planificación territorial, con financiamiento sostenido, reglas claras para la radicación de pymes y articulación efectiva con los sistemas de ciencia, tecnología y formación de recursos humanos.

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Una jornada con agenda

Por la tarde, el congreso continuó con trabajo en comisiones temáticas donde los participantes dejaron atrás el diagnóstico para pasar a la construcción. No hubo catarsis sin propuesta: cada mesa produjo ideas y proyectos concretos orientados a lo que los organizadores llaman “la agenda para el día después de Milei” —una hoja de ruta pensada para cuando el ciclo político actual se agote y sea necesario tener algo edificado desde abajo para que el Estado nacional retome su rol.

La síntesis que dejó la jornada fue política y operativa a la vez. Frente a un modelo que concentra la riqueza y desindustrializa, la respuesta es organización territorial. Es construir desde abajo lo que el Estado nacional no hace desde arriba. Es demostrar, como se hizo en Luján este sábado, que hay otra forma de pensar la  economía, con la producción y el trabajo, articulados por el Estado, en la centralidad de la agenda política.