3.205 vidas perdidas desde el primer grito.

A once años de la primera marcha, el feminismo desbordó la Plaza del Congreso con tres femicidios recientes como detonador y el desmantelamiento estatal como telón de fondo.

Desde las tres de la tarde, cuando el invierno porteño todavía no terminaba de instalarse, las columnas comenzaron a entrar a la Plaza de los Dos Congresos desde todos los costados. Venían del Obelisco y de Constitución, de Flores y de Caballito, con banderas violetas, carteles escritos a mano y los rostros impresos de las mujeres asesinadas este año. En las veredas intervenidas alrededor del Parlamento, cien fotografías miraban a la multitud: una por cada víctima de femicidio registrada en Argentina desde enero. Una muerte cada 31 horas, según los datos de las organizaciones convocantes.

Miles de personas colmaron la Plaza de los Dos Congresos para protestar contra los femicidios

El 3 de junio de 2026 fue el undécimo aniversario de Ni Una Menos. Y fue, también, la semana en que el país supo que Agostina Vega, de 14 años, había sido asesinada en Córdoba. Su cuerpo apareció el fin de semana pasado, tras una semana de búsqueda. El único detenido hasta entonces era Claudio Gabriel Barrelier. A esa conmoción se sumaron dos femicidios más conocidos en los días previos: el de Dulce Candia, en Misiones, y el de Noelia Rivero, en Temperley. Tres nombres nuevos. Tres duelos simultáneos que funcionaron como detonador de una marcha que ya venía cargada.

El abuelo de Agostina, Miguel Heredia, marchó en Córdoba horas antes del velorio de su nieta. «Voy a marchar siempre. Así como ellas me están apoyando, voy a seguir apoyándolas a todas», dijo. Elizabeth, la abuela, habló ante la prensa antes de entrar al velatorio: «A mi nieta ese hijo de puta ya la había matado, pero que la encontraran ese mismo día, en la dirección que nosotros dimos, hubiera sido distinto. No nos hubiesen torturado todos estos días.» La frase viajó de Córdoba a Buenos Aires en los teléfonos de las que marchaban.

En la Capital, la CTA marchó junto al Bloque Sindical Feminista y la CGT también se sumó al llamado. La convocatoria reunió a organizaciones de todo el espectro del feminismo argentino bajo una consigna que lleva once años sin perder vigencia: «Vivas, libres y desendeudadas nos queremos». A las 18.30, cuando la plaza ya no tenía espacio libre, el acto central comenzó con la lectura del documento consensuado por las organizaciones, a cargo de la actriz Thelma Fardín, la periodista Liliana Daunes y la cantante Cazzu.

20260603 ni una menos, 3j, feminismo. Foto : Leandro Teysseir

Cazzu —cuyo nombre real es Julieta Emilia Cazzuchelli— tomó el micrófono y leyó con voz firme lo que la plaza ya sabía pero necesitaba escuchar en voz alta: «El 3 de junio es nuestro grito, el grito de hartazgo que hace 11 años salió en la calle en Argentina y se extendió por todo el mundo tejiendo una denuncia colectiva. Hoy frente al gobierno de Milei que es negacionista de la violencia patriarcal decimos: nuestras vidas no son desechables, las vidas de las pibas valen.»

 


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El documento no eludió el contexto político. Las organizaciones denunciaron que entre el 3 de junio de 2015 y el 24 de mayo de 2026 se registraron al menos 3.205 víctimas letales de violencia de género: 3.144 femicidios directos y vinculados, 46 transfemicidios y travesticidios y 15 instigaciones al suicidio. Y apuntaron con precisión contra el gobierno de Javier Milei, al que responsabilizaron por el desmantelamiento de las políticas públicas de prevención y asistencia, un vaciamiento avalado por los propios datos de ejecución presupuestaria oficial.

El escrito exigió también la búsqueda activa de Camila Maidana, de Comodoro Rivadavia, y de Delicia Mamani, desaparecida en Córdoba desde hace seis meses, oriunda de Jujuy. Nombre por nombre, caso por caso, sin dejar ninguno en el olvido colectivo que el Estado practica por omisión.

La marcha no terminó en el Congreso. Una parte de las manifestantes se movilizó luego hacia San José 1111, el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner. Batucadas y cánticos sostuvieron la jornada hasta entrada la noche, con ese clima particular que tienen las concentraciones feministas: la bronca como motor, la organización como respuesta.

La Plaza Moreno de La Plata, la Plaza 25 de Mayo de Rosario, Colón y Cañada en Córdoba, la Plaza Belgrano de Jujuy, la Plaza 9 de Julio de Salta —y decenas de ciudades más— replicaron la misma escena: mujeres de todas las edades en la calle, un miércoles por la tarde, sosteniendo una demanda que el poder sigue sin resolver.

"Basta de femicidios" fue la consigna de la marcha, a 11 años de Ni Una Menos

Al cierre de la tarde, en la esquina de Paraná y Bartolomé Mitre, un grupo de amigas se despidió. Antes de separarse, una dijo: «Avisen cuando lleguen.» Once años de Ni Una Menos y esa frase todavía es un reclamo político.