Entrevista a Anselmo Torres
El rector de la Universidad de Río Negro dijo que Milei no aplica la norma de Financiamiento Universitario por una cuestión ideológica. Advirtió sobre el riesgo que eso entraña para la democracia.
Anselmo Torres, rector de la Universidad Nacional de Río Negro, aseguró que el gobierno nacional de Javier Milei no aplica la ley de financiamiento universitario y manifestó que “no es aceptable que el gobierno decida qué ley aplicar y cuál no”. Además, sostuvo que el ataque al sistema universitario “no es una cuestión económica sino ideológica”.
Sobre la situación de la casa de altos estudios rionegrina, afirmó que “no es ajena a lo que pasa en todo el sistema universitario argentino”.
Torres, quien esmagíster en Administración Pública con un posgrado, señaló que hubo un ajuste fuerte en los gastos de funcionamiento y que los salarios docentes y no docentes “han caído casi más del 40%”. También indicó que reciben estudiantes que se trasladan desde universidades privadas hacia la pública.
Torres destacó la relación con el gobierno de Río Negro y señaló que la provincia está financiando “una obra inconclusa en el campus de Bariloche”. Además, valoró que la universidad funcione como “consultora privilegiada” en distintos proyectos.
También opinó sobre las razones por las que una parte de la sociedad apoyó a Milei. Señaló que en parte se explica porque el gobierno anterior no cumplió con las expectativas generadas. Advirtió que “hay un malestar generalizado” y que el arco opositor se encuentra en un “limbo”.
– ¿Cuál es la situación de la Universidad de Río Negro en este contexto nacional?
– ¿Cómo afecta la falta de presupuesto la presencia en el territorio y los trabajos de investigación y de extensión?
– Nosotros hemos sacado una normativa desde el Consejo Superior en donde lo que hicimos fue priorizar todos los recursos que teníamos en las tres funciones básicas que tiene la universidad, que es la formación profesional, o sea la docencia, lo que tiene que ver con extensión y lo que tiene que ver con investigación. Seguimos haciendo convocatoria a proyectos de investigación para que los investigadores sigan creando conocimiento, por supuesto que el nivel de financiamiento que teníamos antes no es igual al de ahora porque hemos tenido que reducir los montos que financiábamos. Lo mismo nos pasa con extensión y también hemos tocado algunas de las cuestiones que tienen que ver con la docencia, por ejemplo, salidas de campo y otra serie de actividades que hemos reducido en cantidad y en la lejanía donde tenían que desplazarse, por ejemplo, carreras como veterinaria, como agronomía, etcétera. Por lo tanto, si bien hemos priorizado estas tres funciones básicas, también algo hemos tocado en ellas. Y después sí hemos dejado prácticamente sin actividad lo que tiene que ver con el financiamiento de una formación completa de los estudiantes en términos de actividades culturales, actividades deportivas y otra serie de acciones que la universidad suele hacer para el bienestar tanto de los docentes, no docentes, como de los estudiantes. Así que la crisis es fuerte, porque hemos tenido un incremento de matrícula en los últimos años, a veces dado por el hecho de elegir propiamente nuestra universidad y eso nos pone orgullosos, pero al mismo tiempo también somos conscientes de que hay muchos estudiantes de la región que antes a lo mejor iban a estudiar otra carrera que nosotros no dictamos, pero que como ahora no pueden irse porque les sale muy caro poder instalarse en otro territorio, terminan eligiendo alguna de las carreras que se dan en el territorio y aumentamos la matrícula, o sea que aumentamos la cantidad de alumnos a atender con menos recursos y eso afecta.
– ¿Ocurre que haya estudiantes que dejen o que no puedan pagar en la universidad privada y se vuelquen a la pública?
– Sí, está pasando, no sólo de las universidades privadas que vienen a la universidad pública, sino también estudiantes que estaban estudiando carreras que nosotros tenemos que estaban en otro territorio, por ejemplo en carreras como contador público, como abogacía, que se vuelven y piden el pase hacia nuestra universidad para estar cerca de la familia, donde los costos son menores porque no tienen que pagar alquiler, etcétera, o sea que hay mudanza de estudiantes que estaban en la universidad privada hacia la universidad pública y también de otras universidades públicas que vuelven a su territorio a estudiar dentro de nuestras universidades.
– ¿Y de seguir así se pone en riesgo el funcionamiento directamente de la universidad?
– Por ahora el riesgo de no abrir todavía no lo tenemos y esperemos no llegar a esa circunstancia, por eso es que estamos apostando fuertemente a que el gobierno de una vez por todas entienda que tiene que aplicar la ley de financiamiento universitario. La ley de financiamiento universitario se trató en el 24 en el Parlamento, fue aprobada, luego fue vetada y no logramos, si bien tuvimos mayoría, pero no logramos las dos terceras partes y por lo tanto no se configuró en ley. En el 25 presentamos de vuelta el proyecto, ese proyecto fue aprobado, fue vetado y después fue aprobado nuevamente por los dos tercios. Intentó el gobierno cuando se trató el presupuesto abolir esa normativa, o sea eliminarla, y el Congreso le dijo que no. A todo ese derrotero judicial que nos da la razón, también tenemos el aval de la justicia, que en primera instancia nos dio la razón porque nosotros hicimos la denuncia para la aplicación de la ley de financiamiento universitario en dos artículos de todo lo que contempla la ley, que tiene que ver con salario y con becas. En primera instancia nos dio la razón, el gobierno apeló, en segunda instancia en Cámara también nos dieron la razón y el gobierno sigue sin aplicar. Y ahí está en juego algo mucho más profundo que si nosotros los universitarios tenemos razón o no, sino si el gobierno tiene la opción de aplicar o no aplicar la ley en función de si le gusta o no le gusta, es un sistema republicano, y en un sistema republicano el que legisla es el Congreso, el que ejecuta es el Ejecutivo y no lo está haciendo, y cuando hay controversia entre ambos decide la justicia, la justicia nos da la razón y el gobierno decide no aceptarla. Por lo tanto, apelamos a que en algún momento el gobierno comprenda que no puede seguir haciendo esto y que nos dé el financiamiento y no tener que caer en una situación compleja para la universidad donde tengamos que optar qué cosas hacer y qué no.
– El gobierno ahora presentó un proyecto nuevo ¿qué espera del tratamiento en el Congreso de ese proyecto?
– Lo presentaron incluso en tiempo de extraordinarias del Congreso, no fue tratado. Dijeron que lo van a tratar en tiempo de ordinarias, hace ya un tiempo que se abrieron las ordinarias en el Congreso de la Nación y al día de la fecha ni siquiera fue enviado a la Comisión de Educación todavía. Estamos expectantes a ver qué puede pasar con eso. Por supuesto que nosotros como CIN, como Consejo Interuniversitario Nacional, ya hemos manifestado que estamos en desacuerdo con ese proyecto porque es no aplicar la ley de financiamiento universitario y lo que pretenden hacer es no dar los recursos para becas, no dar los recursos para infraestructura, no dar los recursos para ciencia y tecnología, no dar los recursos para gasto de funcionamiento y a media, y casi ni siquiera es a media, porque sería un 12% lo que proponen de incremento para los salarios cuando en realidad la pérdida real desde noviembre del 23 a la fecha es del 47%.
– ¿Cómo es la relación con el gobierno de la provincia en Río Negro? ¿Se puede trabajar, articulan con el gobierno provincial?
-Sí, la verdad que sí, hemos tenido una buena relación en todo lo que va de este tiempo, han comprendido muchas de las necesidades que nosotros hemos tenido. Por caso, el gobierno de la provincia está financiando toda la obra de los nexos para finalizar una obra inconclusa que teníamos nosotros, que es el campus de Bariloche. Esperamos poder inaugurarlo en el mes de agosto o septiembre. Ese edificio que realmente para nosotros es importante porque nos aliviaría un poco también de los alquileres que tenemos para poder funcionar allí en Bariloche, que es caro además porque es un lugar turístico y complejo de conseguir lugares para funcionar. Así que en ese sentido agradecemos a la provincia que haya comprendido nuestra necesidad y nos dio los recursos para poder finalizar esa obra, que está en proceso de finalización. Al mismo tiempo hemos sido casi como consultora privilegiada, porque nos han contratado para hacer servicios y eso también aporta recursos para los docentes, pero también para la universidad, que nos permiten hacer algunas cuestiones. Hemos tenido también algún apoyo en términos de, por ejemplo, un convenio con el DPA para que no nos cobren el servicio de agua. Bueno, en definitiva, hemos tenido también financiamiento de becas, hemos logrado que en algunos territorios se alivien los costos de los estudiantes a través del transporte público. En definitiva, han ayudado, y bastante, mucho más que lo que ha hecho Nación, por supuesto.
– ¿Y a qué atribuye o cómo explicaría este ataque a la universidad y al sistema científico argentino de parte del gobierno? ¿Es el gobierno de Milei o va mucho más allá?
– Sí, la verdad que nosotros estamos totalmente convencidos de que esto no tiene que ver con un alegato permanente que hace el gobierno de que los recursos no alcanzan por una cuestión de déficit fiscal que quieren eliminar, o porque los costos, que no son costos, que son inversiones, pero bueno, que ellos lo llaman costos, en el sistema educativo son muy altos. Lo dice el parlamento cuando se aprobó la ley, que estos costos de financiamiento que tiene que hacer el gobierno nacional para cumplir con la ley de financiamiento universitario son muy bajos, lo dijo también la justicia. Es el 0,2% del PBI lo que se está pidiendo para que se cumpla con toda esta ley. El propio gobierno, cuando elevó la ley de reforma laboral, quería eximirse de cobrar impuestos por el 0,71% del PBI, o sea que era tres veces lo que nosotros necesitamos para poder funcionar. Si el gobierno está dispuesto a resignar recursos del 0,7%, ¿por qué no va a poder cumplir con el 0,2%? Por lo tanto, no es una cuestión económica, no es una cuestión de déficit fiscal ni de equilibrio fiscal, sino que es una cuestión ideológica. En la misma campaña el propio gobierno decía que iba a voucherizar el sistema educativo, que no es ni más ni menos que financiar en principio la oferta y tratar de que en el sistema universitario haya arancelamiento o privatizar. Por lo tanto, esto va mucho más allá de que no cumplen porque no tienen recursos o porque quieren el equilibrio fiscal, es una cuestión ideológica y en tanto esa es la razón fundamental van a seguir insistiendo en imponer su propio proyecto. Ahora, más allá de la cuestión ideológica, que yo no comparto pero que puede ser atendible en tanto y en cuanto ellos puedan tener su lógica, lo que no es aceptable en un sistema democrático y en un sistema republicano es que el gobierno decida qué ley aplicar y cuál no. Esto no es un restaurante en donde uno va, pide la carta, decide descartar lo que no le gusta y consumir solamente la comida que le gusta. Acá no es que el Estado tiene un conjunto de leyes que el gobierno puede descartar las que no quiere cumplir y cumplir solamente las que quiere. Eso pone en riesgo algo mucho más profundo que es si cumple o no con la universidad, sino que tiene que ver con la democracia y con el sistema republicano.
– ¿Le pido una opinión de por qué la sociedad o gran parte de la sociedad acompañó a Milei, que decía en campaña que iba a aplicar motosierra, recortes a las universidades, a la educación pública, a la salud pública, y gran parte lo acompañó, inclusive usuarios de salud pública, de educación pública y demás?
– Sí, seguramente las razones son muy complejas. Por qué coordinan decisiones colectivas y acompañan o van hacia un lineamiento ideológico o hacia otro, y después van cambiando, es muy difícil de explicar, pero creo que hay una explicación en cuanto a que el gobierno anterior no ha cumplido tampoco con las expectativas que se esperaban, más allá de las justificaciones que puede tener respecto de la pandemia o la situación económica pos pandémica. Pero de todos modos hay una sensación en la gente de que estaba un poco harta de una situación también compleja, que estábamos un poco mejor pero que era difícil. Y durante muchos años se viene trabajando en la idea de una anti política, de un anti Estado, y creo que eso fue haciendo mella en la sociedad y hoy eso pesa en la opinión y en la formación de opinión de la sociedad. Habitualmente uno mira también, va a un restaurante o a cualquier plataforma de mercado como Mercado Libre, por ejemplo, y cuando va a comprar algo le dicen “este es el precio, sin impuesto es esto”, y te van metiendo en la cabeza que uno está siendo robado por el Estado porque sin impuesto es más barato. Ahora, sin impuesto no hay educación, no hay asfalto, no hay calle, no hay seguridad, no hay justicia. Por lo tanto, a veces se termina comprando un discurso que atenta contra uno mismo. En la teoría política o en la teoría social se suele decir que a veces una decisión meramente individual termina siendo una irracionalidad colectiva, y un poco creo que es eso lo que está pasando.
– ¿Y no se avizora, no aparece alguien enfrente, un líder en la oposición que pueda venir después de este gobierno, que la gente vea que hay posibilidad enfrente?
– Pareciera ser que todavía todo lo que es el arco opositor está en un limbo. Pareciera ser también, al mismo tiempo, que empieza a visualizarse la idea de que tiene que haber un frente que vaya en contra de las políticas llevadas adelante por el gobierno. Hoy por hoy es cierto que la situación económica está calando hondo en la sociedad, hay un malestar generalizado y espero que eso ordene un poco a la dirigencia política opositora para que superen internas intestinas que tienen y empiecen a conformar un grupo bastante heterogéneo, bastante amplio, que permita al menos tener una lógica de defensa de la república, de defensa de la democracia, de defensa de lo común, de lo colectivo. Así que bueno, esperemos que eso se vaya construyendo en lo que queda de aquí hasta la próxima elección.
– ¿Hasta tanto eso no suceda, el gobierno va a seguir con apoyo, porque la sociedad no va a dar un salto al vacío?
– Yo creo que sí, creo que el apoyo social ha disminuido y bastante y eso se ve progresivamente porque gran parte de los discursos con los que ellos se sostenían hoy se les está cayendo porque ya no tienen que ver con que había una casta que era corrupta, sino que ellos mismos están demostrando al interior de su propio gobierno que tienen elementos de corrupción muy fuertes, que tienen incumplimientos muy fuertes. Pero bueno, es cierto que mientras la oposición no esté conformada fuertemente, ellos pueden, a partir de esa división, construir mayorías circunstanciales en el Congreso que les permitan seguir avanzando.
