Un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios detectó 284 locales en venta, alquiler o cerrados en los principales corredores comerciales porteños durante enero y febrero. El salto coincide con una nueva caída de las ventas minoristas pyme y refleja el deterioro de la actividad en el comercio urbano.
La postal comercial de la Ciudad de Buenos Aires arrancó 2026 con más persianas bajas. En el primer bimestre del año, la cantidad de locales vacíos en las principales arterias porteñas creció 38,5% frente al mismo período de 2025 y trepó 43,4% respecto de noviembre-diciembre del año pasado. La medición de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró 284 locales en venta, alquiler o directamente cerrados.
El dato no aparece aislado. Llega en un contexto de consumo debilitado y de retroceso en la actividad minorista. De acuerdo con el Índice de Ventas Minoristas Pyme de CAME, en febrero las ventas cayeron 5,6% interanual a precios constantes y acumularon una baja de 5,2% en el primer bimestre, con seis de los siete rubros relevados en terreno negativo.
La radiografía de la CAC muestra además que el problema no se distribuye de manera homogénea. Entre los corredores con más locales vacíos aparecen avenida Corrientes, con 68 establecimientos sin actividad; Rivadavia, con 63; Santa Fe, con 58; la peatonal Florida, con 22; y avenida Córdoba, con 15. En la comparación bimestral, los mayores saltos se verificaron en Avellaneda y Cabildo, donde la cantidad de locales inactivos se disparó 160% y 177,8%, respectivamente.
Otra señal de alarma surge del mercado de oferta comercial. Si se toman solamente los locales ofrecidos, la cantidad de inmuebles en alquiler aumentó 158,8% frente a enero-febrero de 2025 y 91,3% respecto del bimestre anterior. En cambio, los locales en venta subieron 12,5% en la comparación interanual, aunque mostraron una baja de 25% frente a noviembre-diciembre. El movimiento sugiere que, antes que desprenderse definitivamente de los inmuebles, muchos propietarios buscan colocarlos en alquiler en un mercado cada vez más saturado.
Detrás de esas cifras asoma una combinación de factores que golpea de lleno al comercio de cercanía: caída del poder de compra, mayores costos fijos y un consumo cada vez más concentrado en lo esencial. El informe de CAME señala que los rubros más castigados en febrero fueron bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una baja de 14,4%; perfumería, con 10,7%; y alimentos y bebidas, con 8,7%. En paralelo, el 38,8% de los comerciantes dijo que su situación empeoró respecto de un año atrás, mientras que 57,6% consideró que el contexto no es apto para invertir.
Incluso los indicadores más amplios de consumo muestran un escenario frágil. La propia CAC informó que en enero el consumo de bienes y servicios cayó 0,8% interanual, aunque registró una mejora desestacionalizada de 0,7% frente a diciembre. Es decir: hubo un leve rebote mensual, pero todavía no una recuperación firme que permita recomponer el entramado comercial urbano.
En ese marco, el aumento de locales vacíos en CABA funciona como un termómetro visible de una economía que todavía no logra reactivar la demanda interna. Cada persiana baja resume una misma secuencia: menos circulación, tickets más chicos, mayor dificultad para sostener alquileres y una rentabilidad que se achica. En una ciudad donde el comercio forma parte de la vida cotidiana y del tejido barrial, la multiplicación de locales sin actividad ya no es sólo un dato sectorial: es una señal concreta del enfriamiento económico.
