El Desacuerdo entre EEUU e Irán Deja el Frágil Alto el Fuego en Manos de Israel y su Apuesta por la Guerra

Tel Aviv aprovecha el fracaso de la negociación entre EEUU e Irán para avivar la guerra en el Líbano y presionar a Trump para que rompa la tregua con Teherán.

Por Juan Antonio Sanz* – Público.es


De poco sirvió que los enviados de Estados Unidos, liderados por el vicepresidente J.D. Vance, e Irán trataran de hacer juegos malabares en Islamabad para llegar siquiera a un somero entendimiento si una de las demandas de Teherán en estas negociaciones fallidas era pararle los pies a Israel en el Líbano. Pese a la importancia que dio Washington al encuentro en la capital pakistaní, el primer ministro Benjamín Netanyahu hizo oídos sordos al intento de consolidar el alto el fuego e intensificó la ofensiva del Ejército israelí en el Líbano, la carta con la que puede hacer descarrilar todo el proceso de paz con Irán.

Después de 21 horas de negociaciones, los enviados de EEUU e Irán fueron incapaces de alcanzar el consenso en los elementos de confrontación claves, que se ciernen como una espada de Damocles sobre la frágil tregua alcanzada hace unos días, que ha parado de momento los bombardeos sobre territorio iraní y las represalias contra los países árabes aliados de Washington en el Golfo Pérsico.

Pero las disputas más candentes siguen en el aire, como la reapertura del estrecho de Ormuz, que ahora el presidente estadounidense, Donald Trump, pretende bloquear también, el levantamiento de las sanciones que pesan sobre Irán y la devolución de los fondos congelados iraníes, o el destino del programa nuclear de Teherán, que la Casa Blanca quiere totalmente destruido. E Irán no está dispuesto a renunciar a sus dos mejores escudos, el enriquecimiento de uranio y el control del paso de Ormuz, contra una eventual nueva agresión en el futuro.

Pese a la importancia del encuentro, el primero a tal nivel entre estadounidenses e iraníes en 47 años, y aunque ninguno de los negociadores dio un portazo definitivo, el resultado adverso de las conversaciones proyecta más incertidumbre sobre la crisis abierta el 28 de febrero por el ataque sin provocación alguna de EEUU e Israel contra Irán, y el 2 de marzo de Tel Aviv contra el Líbano.

Sin el Líbano, no habrá paz en Oriente Medio

Entre esos puntos de difícil consenso sigue presente, si cabe con más virulencia, la ofensiva que lleva a cabo Israel en el sur del Líbano y contra la capital de este país, Beirut. Con la excusa de destruir emplazamientos de la organización proiraní Hezbolá, el Ejército israelí está masacrando civiles y abriendo camino a una invasión en toda regla del país vecino.

Durante las conversaciones de Islamabad, el Ejército israelí desoyó las demandas proferidas desde EEUU para que detuviera los bombardeos y ese avance, siquiera durante la negociación. Pero Netanyahu, artífice de esta nueva crisis en Oriente Medio, no está dispuesto a dejar pasar la ocasión que le brindó hace 45 días la credulidad de Trump a su consejo de lanzar el ataque combinado contra Irán y sus aliados.

Difícil será que EEUU e Irán lleguen a un mínimo acuerdo en esos otros puntos en disputa si Israel sigue empeñado en conquistar parte del Líbano y obliterar a Hezbolá, principal aliado de Teherán en Oriente Medio. El descrédito para Irán sería total en la región. Además, el régimen de los ayatolás sabe que si Netanyahu se hace con el control del sur del Líbano, después volverá su mirada hacia Siria para aumentar sus conquistas más allá de los Altos del Golán, y la voz del sionismo en Estados Unidos presionará otra guerra futura, hasta convertir a Irán en un Estado fallido que no amenace el expansionismo israelí, incluida la ocupación de Gaza y los pasos hacia la anexión de Cisjordania.

Gaza en el Líbano

El próximo martes, en una aparente deferencia de Netanyahu a Trump, sendas delegaciones de Israel y el Líbano se reunirán en Washington para discutir un eventual alto el fuego. El problema es que la ofensiva lanzada por el Ejército israelí en el Líbano no es contra el Gobierno de Beirut ni contra sus fuerzas armadas, a pesar de que están siendo también atacadas de forma colateral y sus soldados asesinados por los israelíes. La ofensiva de Israel es contra Hezbolá y contra la población chií a la que acusa de proteger a esas milicias islamistas aliadas de Irán.

Desde que se desató la guerra, solo en el Líbano han muerto 2.000 personas y más de 6.400 han sido heridas por los bombardeos de Israel, tal y como informó este fin de semana el Ministerio de Salud Pública libanés. De esos muertos, 165 eran niños. Además, las bombas, misiles y drones israelíes han acabado con la vida de 85 trabajadores sanitarios y han golpeado media docena de hospitales y una veintena de centros de salud.

El peor de los ataques ocurrió el miércoles, con 357 libaneses asesinados por una oleada de bombardeos israelíes en apenas diez minutos. La situación no va a mejorar, pues el Ejército israelí ya ha avisado de que Hezbolá se está estableciendo en zonas de Beirut alejadas de los suburbios de mayoría chií. Este aviso está indicando que toda la capital libanesa se podría convertir en objetivo militar prioritario y el ejército de Netanyahu exigir su completa evacuación, siguiendo el modelo empleado en Gaza. Con estos mensajes, Israel también pretende provocar la confrontación entre los libaneses chiíes y sus compatriotas suníes y cristianos.

Más de 1,2 millones de libaneses se han visto ya forzados a dejar sus hogares, sobre todo en la zona del sur del país, que Israel ha indicado que tomará bajo su control como «área de seguridad». El fantasma de las palestinas Rafah y Ciudad de Gaza, desalojadas a la fuerza y arrasadas por el Ejército judío, sobrevuela sobre el Líbano.

Durante las negociaciones celebradas en Islamabad por iraníes y estadounidenses, Israel intensificó sus ataques y mató a más de veinte personas con sus bombardeos lanzados en esas horas críticas. La matanza continuó este domingo, con otra docenas de libaneses muertos bajo las bombas israelíes, también un mensaje evidente de presión de cara a las negociaciones de la semana próxima en Washington.

Una reunión en Washington cuestionada antes de celebrarse

La Presidencia libanesa indicó que ya ha contactado con Israel para preparar esa reunión. Hezbolá ha denunciado que no pueda estar presente en la negociación de un alto el fuego en el que las milicias chiíes son en realidad una de las dos partes en colisión.

También se plantea una posibilidad muy preocupante en estas conversaciones de Washington: que Israel las aproveche para conseguir un mayor apoyo de Trump en su guerra del Líbano, que esta se desvincule en EEUU finalmente del conflicto con Irán y que de nuevo Netanyahu logre convencer a la Casa Blanca para que dé un golpe de gracia al régimen islámico en Teherán.

Aunque Israel no ha contemplado un eventual desembarco de sus tropas en territorio iraní, sí que apuesta por que EEUU lo haga, a pesar del desastre que militarmente podría suponer. Pero incluso un fracaso estadounidense en una operación semejante serviría para hacer más dependiente a Washington de Israel, al que ya no pondría ningún obstáculo para que asumiera su papel de gran potencia militar de Oriente Medio, armada aún más por EEUU y con derecho a la conquista y control de cualquiera de sus vecinos.

Netanyahu, «el Hitler de nuestro tiempo», según Turquía

Las espadas están en alto, entre iraníes y estadounidenses dispuestos aparentemente a aprovechar el impulso de Islamabad, aunque no se alcanzara ningún acuerdo y la brecha sea muy grande, y también por parte de Israel, empeñado en dinamitar cualquier consenso. En este sentido, dos países tan distintos como España y Turquía han denunciado esos intentos de Netanyahu y sus halcones para desbaratar el incipiente proceso de paz con Irán.

Así, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, en declaraciones conocidas este domingo, acusó a Tel Aviv de seguir «empecinado en una guerra que no es buena para nadie», incluso cuando ya se había alcanzado el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán el pasado 8 de abril. En una entrevista a elDiario.es, Albares subrayó, en referencia a Israel, que «hay muchas personas interesadas, no ya en que esas negociaciones en Islamabad no lleguen a ningún puerto, sino en que ni siquiera llegaran a sentarse».

No es de extrañar que la matanza del Ejército israelí de esas trescientas personas el miércoles en el Líbano se produjera tras conocerse la tregua entre EEUU e Irán. Una tregua calificada por Albares como «muy frágil» y «abiertamente» amenazada.

Este domingo también se manifestó sobre la doblez de Netanyahu el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía, un país con muchos intereses en Oriente Medio y para el que la guerra de Irán supone un riesgo muy alto, especialmente si se llevaran a cabo los planes de Israel, revelados al comienzo del conflicto, de expandir la contienda a la región del Kurdistán, un área compartida por Irán, Irak, Turquía y Siria.

El Gobierno de Ankara acusó al primer ministro israelí, a quien volvió a denominar «el Hitler de nuestro tiempo», de boicotear las negociaciones de paz entre EEUU e Irán, entre otras razones para evitar ser condenado en su país por alguna de las causas judiciales por corrupción en las que está inmerso. «El objetivo actual de Netanyahu es sabotear las negociaciones de paz en curso y continuar sus políticas expansionistas en la región, porque en caso contrario será juzgado en su país y probablemente enviado a prisión», indicó el comunicado turco.

El jefe de Gobierno israelí ha aprovechado la guerra en curso para aplazar las sesiones de los juicios que le afectan. El propio Trump, coreado por el poderoso lobby judío de EEUU, ha reclamado un indulto para Netanyahu. Oportunamente, la guerra de Irán y la ofensiva desencadenada en el Líbano han retrasado ese enjuiciamiento.

La tensión entre Israel y Turquía se ha disparado en los últimos años en el marco de las distintas ofensivas israelíes en el Líbano y Siria, pero se ha enrarecido aún más con esta guerra de Irán. Las mencionadas acusaciones turcas llegaron después de que Netanyahu expresara en X que su intención era continuar la guerra «contra el régimen terrorista de Irán y sus aliados, no como (el presidente turco, Recep Tayyip) Erdogan, que se lleva bien con ellos y masacra a sus propios ciudadanos kurdos».

Boicotear las negociaciones

Estas acusaciones de dinamitar unas negociaciones no son las primeras que recibe Netanyahu. Cuando, en medio de la invasión israelí de Gaza, se abrieron conversaciones intermediadas por EEUU, Catar y Egipto para detener el genocidio a manos del Ejército israelí, fue Netanyahu quien, una y otra vez, saboteó ese proceso, rompió las treguas con el grupo palestino Hamás y retornó al camino de la violencia, del que la principal víctima ha sido el pueblo gazatí.

Mientras Israel mantiene su ofensiva en el Líbano, la situación en Gaza no ha mejorado en el medio año de tregua entre Israel y Hamás, con un proceso de paz impulsado histriónicamente por Trump y pervertido por los continuos ataques del Ejército judío a la población civil y el abandono por parte de quienes, como el Gobierno estadounidense, se comprometieron a ayudar en la reconstrucción de la Franja palestina.

El sábado, las fuerzas israelíes bombardearon varios campamentos de refugiados en Gaza y asesinaron a una veintena de personas, trece de ellas en el campo de Bureij, en el centro de la Franja. Desde que entró en vigor el alto el fuego en Gaza el pasado 10 de octubre, el Ejército israelí ha matado a cerca de 750 personas. Y desde el principio de la invasión israelí en octubre de 2023, al menos 72.000 palestinos han sido asesinados por el Ejército judío.

*Periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es autor de un libro de viajes y folclore.