Industricidio PyME

El titular de Industriales Pymes Argentinos sostuvo que la crisis fabril se agrava por la caída del mercado interno, el costo financiero y la apertura importadora. Datos oficiales y relevamientos sectoriales muestran baja actividad, menor uso de la capacidad instalada y retroceso en ventas y producción.


Un diagnóstico de fuerte gravedad

Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), volvió a encender la alarma sobre la situación del entramado productivo y aseguró que la Argentina atraviesa un verdadero “industricidio”. En declaraciones radiales difundidas el 5 de marzo, afirmó que el último informe del Observatorio IPA registró el cierre de 29.118 empresas a diciembre de 2025, sobre la base de bajas relevadas en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

¿Qué dijo Rosato?

En esa entrevista, Rosato sostuvo que la crisis industrial se explica por una combinación de energía cara, tasas de interés de hasta 50%, presión impositiva y apertura de importaciones “en forma indiscriminada y desleal”. También rechazó las descalificaciones del Gobierno hacia el empresariado PyME y afirmó que las pequeñas y medianas empresas “generan mano de obra de calidad” y no son “formadoras de precios”.

El dirigente agregó que solo un 20% de la producción nacional está hoy en condiciones de sostenerse con cierta fortaleza, mientras que más del 50% enfrenta problemas severos. Según su mirada, la reforma laboral no resolverá el problema de fondo porque la principal dificultad no pasa por el costo laboral, sino por la falta de demanda y de condiciones para producir y vender.

El contexto industrial

Los datos oficiales confirman un escenario delicado. El INDEC informó que la utilización de la capacidad instalada en la industria fue de 53,8% en diciembre de 2025, por debajo del 56,7% registrado en el mismo mes de 2024. Ese nivel refleja una industria trabajando con una porción importante de su capacidad ociosa.

A eso se suma la evolución de la actividad manufacturera. El organismo estadístico también reportó que el Índice de Producción Industrial Manufacturero mostró en diciembre de 2025 una caída interanual de 3,9%, consolidando un cierre de año con retroceso fabril en varios rubros.

Ventas, producción y empleo bajo presión

La última encuesta de la UIA, difundida esta semana, mostró que más de la mitad de las empresas industriales relevadas registró caídas tanto en ventas como en producción. De acuerdo con ese relevamiento, el 54,7% reportó una baja en ventas internas y creció además la preocupación empresaria por el empleo, la tensión financiera y el avance de las importaciones.

En la misma línea, otro informe difundido el 6 de marzo indicó que 53,3% de las empresas consultadas declaró una caída en su nivel de producción, mientras apenas 13% registró subas. El cuadro general refuerza la percepción de una industria que no logra recomponer actividad de manera sostenida.

La demanda interna, en el centro del problema

Los relevamientos recientes también muestran que la debilidad del mercado interno sigue siendo el principal freno para la producción. A fines de febrero se informó que 52,4% de las industrias tenía su cartera de pedidos por debajo de lo normal, en un contexto de consumo deprimido y expectativas moderadas para los meses siguientes.

Las perspectivas de corto plazo tampoco resultan alentadoras. Para el período enero-marzo de 2026, apenas 13,9% de las empresas esperaba una mejora de la demanda interna, mientras 30,1% proyectaba una caída y 55,9% no preveía cambios.

La discusión de fondo

La intervención de Rosato vuelve a colocar en el centro del debate el rumbo productivo del país. Su planteo apunta a que la estabilización macroeconómica del Gobierno no está traduciéndose en recuperación industrial, sino en un escenario donde sobreviven algunos sectores competitivos, mientras una porción amplia de las PyMEs enfrenta caída de ventas, costos altos y menor margen para sostener empleo y producción.

Un reclamo que excede a las PyMEs

La advertencia del titular de IPA no se limita a una queja sectorial. Lo que pone sobre la mesa es una discusión más amplia sobre el perfil económico de la Argentina: si el país puede sostener crecimiento con apertura y sectores exportadores dinámicos, pero con debilitamiento del tejido fabril y cierre de empresas en el mercado interno. En ese marco, la palabra “industricidio” busca resumir una preocupación concreta: la pérdida de capacidad productiva, empleo y densidad empresaria en uno de los núcleos históricos de la economía nacional.

REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA