León XIV: una visita incomoda para Milei.


El Gobierno recibe al Papa con todo el aparato del Estado y repite que la visita no es política. Pero la doctrina que trae León XIV choca con el núcleo del ideario libertario, y su agenda llega a un país con una pobreza que la estadística oficial oculta.

 


Este domingo a las 16.30 aterriza en Aeroparque el avión que trae a León XIV desde Montevideo. Al pie de la escalerilla lo esperan Javier Milei, Karina Milei, el nuncio Michael Wallace Banach y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. Ningún papa pisaba la Argentina desde la segunda gira de Juan Pablo II, en abril de 1987, y Francisco murió sin volver a su país. En el vuelo desde Roma, según los periodistas que viajan con la comitiva, León XIV dijo que venía “a cumplir el viaje que Francisco no pudo”.

La frase lo ubica como heredero. Con esa herencia llega también un problema que el Gobierno prefiere no mencionar.

Dos ideas de lo justo

El programa de Milei descansa sobre un relato conocido. El mercado asigna mejor que cualquier otra instancia, el Estado estorba y el costo social del ajuste es el precio de una prosperidad que llegará más adelante. En ese esquema, la justicia social ocupa el lugar del adversario. El Presidente la llamó “aberración” en reiteradas ocasiones. En febrero de 2025, en la sede del BID en Washington, la definió como “robarle a alguien para darle a otro”.

León XIV sostiene casi exactamente lo contrario. En Dilexi te, su primera exhortación apostólica, publicada en octubre de 2025, retomó una fórmula de Francisco y denunció “la dictadura de una economía que mata”. En la encíclica Magnifica Humanitas, aparecida a 135 años de la Rerum Novarum, escribió que la libertad económica no es absoluta y debe subordinarse al bien común. Hace unos días agregó una advertencia que bien podría estar dirigida al vocabulario oficial: una concepción equivocada de la meritocracia, dijo, puede terminar desconociendo la dignidad humana.

La disputa tiene más de un siglo. La idea de justicia social se difundió a partir de la encíclica que León XIII publicó en 1891, y la escuela austríaca que Milei invoca creció en buena medida discutiendo con ese pensamiento. Robert Prevost explicó que eligió su nombre pensando en aquel papa y en la cuestión social de su tiempo.

El Papa no necesita nombrar a nadie para incomodar. Le alcanza con hablar de trabajo digno, de bien común y de los pobres en un país gobernado por alguien que construyó su identidad política contra esas palabras. Antes de llegar a la Casa Rosada, Milei había llamado a Francisco “representante del maligno en la Tierra”. Con León XIV cuidó las formas, pero sus ideas siguen siendo las mismas.

La foto y el contenido

La estrategia oficial sale de esa tensión. El Gobierno quiere la imagen de la visita sin hacerse cargo del mensaje, y para eso armó una recepción de Estado. Incluye la bienvenida en la Casa Rosada, una reunión privada con el Presidente, un discurso ante autoridades y diplomáticos en el Palacio Libertad y, a las 19, palabras de ambos por cadena nacional. El decreto 1103/2026 fijó feriado nacional el lunes y feriados parciales el martes y el miércoles. En el operativo trabajan unos 50.000 efectivos de las fuerzas federales, la SIDE, el Servicio Penitenciario y las policías locales. Las autoridades calculan que siete millones de personas participarán de alguna actividad.

El argumento que acompaña el despliegue es que la visita no es política. Lo repitió el canciller Pablo Quirno, y el Episcopado eligió el mismo registro. “Nadie va a retar a nadie”, prometió Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal. Esa fórmula les conviene a las dos partes. La Iglesia evita aparecer como opositora, y el Gobierno puede presentar como neutral un mensaje que, por su contenido, discute su programa. Hay además un terreno de coincidencia que la Casa Rosada sabrá aprovechar: Milei y el Papa comparten el rechazo al aborto y a la eutanasia, y de ahí pueden salir las citas que el oficialismo elija difundir.


“Vengo con alegría a cumplir el viaje que Francisco no pudo”. —- LEÓN XIV


Un recorrido que habla

Si el domingo quedó en manos del Gobierno, el resto del itinerario lleva la firma de la Iglesia. El lunes a la mañana, el Papa visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, donde viven más de 400 personas con discapacidad. A la tarde, en la Universidad Católica Argentina, se reunirá con sindicalistas, empresarios y dirigentes de movimientos sociales. El martes celebrará misa en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), en Córdoba. El miércoles entrará al penal de Devoto para escuchar a 70 internos y después presidirá la misa de cierre en Luján.

Discapacidad, cárceles y trabajo son los frentes donde el ajuste se sintió con más fuerza y donde el relato oficial tiene menos para mostrar. Según publicó El Destape, la Casa Rosada intentó sin éxito que se excluyeran la visita al Cottolengo y el encuentro en la UCA. El Gobierno no lo confirmó, pero la versión muestra cómo se lee el itinerario de un lado y del otro.

Uruguay anticipó el tono. En Montevideo, León XIV dijo que no se puede acallar la conciencia cuando una madre no tiene con qué alimentar a sus hijos. En Paysandú, ante unas 40.000 personas, pidió “constructores de puentes” y reclamó enfrentar la pobreza y la corrupción al mismo tiempo. Si repite ese mensaje en Buenos Aires, cada sector se va a quedar con la parte que le sirva. Lo que el oficialismo difícilmente pueda hacer es leerlo como un aval a su modelo.

Un país que se ve pobre

Esas palabras van a caer sobre una pobreza muy alta y sobre una cifra oficial puesta en duda. El INDEC informó 32,3% para el primer semestre de 2026. Pero calcula la línea de pobreza con una canasta basada en los patrones de consumo de 2004 y 2005, y esa canasta subestima lo que hoy pesan en un hogar los servicios, el transporte y el alquiler. La consultora Equilibra rehízo la cuenta con la encuesta de gastos de 2017/2018 y corrigió la subdeclaración de ingresos. Así obtuvo 45,4%, unos 21 millones de personas, seis millones más de los que registra el organismo. Con ese criterio, la canasta de referencia pasa de 475.000 a cerca de 700.000 pesos. Incluso la medición oficial ubica la pobreza infantil en el 44,5%.

La percepción social va todavía más lejos. En los relevamientos de Zentrix, más de la mitad de los argentinos se define como clase baja. No es una medición de ingresos, pero describe algo con peso político: una sociedad que se siente empobrecida aunque la estadística diga otra cosa.

En ese contexto, la parada en Claypole es más que un gesto. Pone ante las cámaras del mundo a quienes no entran en la cuenta del éxito macroeconómico, que es justamente el lugar desde donde la doctrina social de la Iglesia pone en cuestion a una economía deshumanizada.

La disputa por la palabra

Los demás actores ya se movieron. La CGT va a llevar a la UCA un documento con críticas al Gobierno y evalúa una marcha y un paro de dos horas para cuando el Papa se haya ido. Axel Kicillof celebró la visita como algo “muy necesario en estos tiempos de crueldad”. Para la misa de Luján, la Provincia preparó un operativo de 11.365 efectivos y estima una concurrencia de hasta dos millones de personas. Desde Montevideo, el enviado de Infobae anticipó que León XIV no va a suavizar su mensaje social frente a Milei y Kicillof, anfitriones del Papa y probables rivales en 2027.

El reparto de escenarios también tiene su lectura. La Nación se quedó con el acto en la Casa Rosada y la cadena nacional, y la Provincia con la misa más concurrida y el cierre del viaje. A un año de la campaña presidencial, la pelea por la palabra del Papa empezó antes de que aterrizara el avión.

El peso pastoral

El cálculo político no explica toda la visita. Sin un papa argentino en Roma, el Episcopado necesitaba confirmar que conserva un interlocutor directo en el Vaticano. León XIV respalda a esa conducción y a la red de parroquias y obras, como Don Orione, que sostiene buena parte de la asistencia en los barrios. La decisión misma de viajar también dice algo. El Papa tiene 71 años, el 13 de octubre lo operaron de un cáncer de pulmón y, según la Santa Sede, se negó a recortar actividades de la gira. Claypole y Devoto siguieron en la agenda.

El miércoles, después de la misa en Luján, va a partir desde Ezeiza rumbo a Lima. El Gobierno confía en que la liturgia y el fervor popular tapen el contenido. Mañana a la tarde, en la UCA, se va a saber si eso alcanza. El Papa va a hablar de trabajo y dignidad ante sindicalistas y empresarios, en un país cuyo presidente llama robo a la justicia social. De ese discurso depende que el conflicto siga latente o salga a la superficie.

 

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