La crisis económica, social y política se acelera y arrastra los tiempos de la política. Hasta hace unos meses, los distintos sectores de la oposición coincidían en que los lanzamientos de candidatos y campañas serían en marzo de 2027; la realidad se les adelantó.
Por Antonio Muñiz
El sábado 19 de septiembre, en la sede de la UTN de Villa Domínico, Axel Kicillof pidió a una multitud que él estimó en 30 mil personas que contara con él para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa. Ese mismo día, en la Facultad de Derecho de la UBA, Sergio Massa reclamó ante la juventud del Frente Renovador una etapa de renovación y dijo que había llegado la hora de tomar “el bastón de mariscal”. Dos actos peronistas en una misma tarde, con la elección presidencial a más de un año de distancia.
Ningún calendario institucional obliga a esta anticipación. El oficialismo necesita convertir sus resultados económicos en una promesa de continuidad mientras administra un frente interno cada vez más costoso. La oposición discute liderazgos, alianzas y programas ante la posibilidad de que el escenario económico y social modifique en los próximos meses la relación de fuerzas. Todo ocurre, además, sobre una economía cuyas señales obligan a anticipar las respuestas políticas.
Movimientos en un escenario incierto
El desgaste de Milei ya se mide en las encuestas. Según AtlasIntel-Bloomberg, el 58% desaprueba su gestión y el 62% tiene una imagen negativa, mientras que otras mediciones ubican la aprobación entre 38% y 42%. El círculo rojo, que comparte el rumbo económico pero desconfía del costo político del estilo presidencial, empezó a buscar una alternativa de recambio que garantice el equilibrio fiscal con un perfil más moderado. Bullrich toma distancia, sobre todo desde el Presupuesto, y cuida un electorado propio, aunque en su entorno aseguran que no rompe con La Libertad Avanza. Macri ensayó una candidatura y aflojó; el diputado Fernando de Andreis confirmó que descartó competir y el PRO abrió negociaciones con el oficialismo. En ese vacío surgen outsiders como Jorge Brito, Daniel Hadad y Dante Gebel, sin que ninguno mueva el amperímetro social. En un sondeo de Opinaia, Brito reunía 2% y Hadad 1%, contra 34% de Milei. Pullaro, Llaryora y otros gobernadores exploran reflotar un armado del interior como tercera vía, también sin demasiado consenso.

Una estabilidad que no llega a los hogares
El Gobierno exhibe resultados que considera el núcleo de su programa. La inflación quedó lejos de los niveles de 2023 y 2024 y el equilibrio fiscal se convirtió en el principal ordenador de la política económica. Los números de las últimas semanas, sin embargo, describen una estabilidad junto a numeros de la economía cada vez mas complejos.
El IPC de agosto fue de 1,7% según el INDEC, contra 2,1% en julio. La inflación acumulada en los ocho meses del año llegó a 21,3%, más del doble del 10,1% que contemplaba la Ley de Presupuesto 2026, y la variación interanual se ubicó en 33,5%, después de subir de 32,4% en abril a 33,8% en julio. La desaceleración mensual existe; el nivel de precios al que se estabilizó la economía sigue siendo alto.
El mercado laboral tampoco ofrece señales inequívocas. La desocupación fue de 7,9% en el segundo trimestre de 2026, frente a 7,6% un año antes, una diferencia que el INDEC no considera estadísticamente significativa. Sin embargo en los grandes centros urbanos AMBA, Rosario y Cordoba supera el 10 %. El dato de fondo está en la composición del empleo. La informalidad alcanzó al 45% de los ocupados, contra 43,2% en igual período de 2025, mientras la tasa de empleo no mostró cambios significativos en la comparación interanual.
La pobreza ha ido aumentando a pesar de los dibujos estadisticos del relato oficial. Se concentra en la infancia y la adolescencia. Según el INDEC, en el segundo semestre de 2025 el 41,3% de los menores de 14 años vivía en hogares bajo la línea de pobreza, una baja frente al 45,4% del semestre anterior, aunque el nivel sigue alcanzando a más de cuatro de cada diez chicos. La incidencia llega a 42% entre los adolescentes de 12 a 17 años y a 38,6% entre los de 6 a 11, y baja a 32,6% entre los jóvenes de 15 a 29. Entre los mayores de 65 es de 9,7%, una distancia de más de treinta puntos con la infancia. La UCA, que mide por trimestre y con otros tramos de edad, confirma el cuadro para el primer trimestre de 2026, con 42,5% de pobreza entre los adolescentes de 13 a 17 años y 40,9% entre los chicos de 5 a 12. En ambas mediciones, la infancia y la adolescencia son los tramos donde la pobreza golpea con más fuerza.
Allí reside el problema político, en la distancia entre las variables macroeconómicas y la experiencia cotidiana. Para buena parte de la sociedad, la discusión se define por cuánto alcanza el salario, cuánto cuesta sostener una familia y qué ocurre con el empleo, el consumo, la vivienda, la salud y la educación. En agosto, los rubros que más subieron fueron vivienda, agua, electricidad y combustibles (2,8%) y educación (2,5%), ambas por encima del promedio de 1,7%.
La secuencia es conocida en la economía argentina. Una estabilización nominal baja el ritmo de los precios y ordena las cuentas públicas, pero su sostén político depende de que la actividad, el empleo y los ingresos recuperen terreno antes de que se agoten la paciencia social y el margen fiscal.
- Cuando esa recuperación demora, el ajuste deja de ser un costo transitorio y pasa a ocupar el centro de la discusión.
La pregunta que empieza a instalarse hacia 2027 apunta a eso mismo, a si la estabilidad conseguida puede traducirse en una mejora social lo bastante visible como para sostener el programa.
El Presupuesto, primera prueba con los aliados
El proyecto de Presupuesto 2027 llevó esa discusión al terreno parlamentario. El Ejecutivo defiende el equilibrio fiscal como principio rector, pero el texto generó resistencias en bloques que suelen acompañarlo, como el PRO y la UCR. Discapacidad, universidades, ciencia, asignaciones familiares e infraestructura figuran entre los puntos de conflicto, y el Gobierno ya abrió la puerta a revisar partidas antes de que comience el debate en Diputados.
En discapacidad, según informó la agencia Noticias Argentinas, la Casa Rosada busca evitar la extensión para 2027 de la emergencia que estableció la Ley 27.793 y ofrece a cambio un refuerzo de fondos y un esquema permanente. En universidades, el proyecto asigna 7,349 billones de pesos para funcionamiento e inversión, mientras el Consejo Interuniversitario Nacional reclama 11 billones. La negociación deberá cerrar una brecha de 3,65 billones.
El episodio tiene una lectura que excede las planillas. Un programa de ajuste encuentra sus límites cuando se acumulan costos sociales y resistencias sectoriales, y el oficialismo empieza a tocarlos antes de que arranque el debate formal.
“El margen político para seguir reduciendo el gasto no es infinito.”
La discusión presupuestaria será la primera gran prueba de la segunda etapa del Gobierno.
Internas y expedientes en la Casa Rosada
A las dificultades económicas se agrega un problema estrictamente político. La administración Milei enfrenta una disputa por el control de la estructura oficialista, por la relación con los aliados y por el modo de administrar el poder. Las diferencias en torno a la estrategia parlamentaria se combinan con el protagonismo creciente de Karina Milei, Patricia Bullrich, Luis Caputo y otros actores que influirán en la construcción electoral del oficialismo. Empieza a discutirse quién tendrá capacidad para definir la estrategia de continuidad del proyecto libertario.
En ese contexto corren las causas judiciales. En el expediente por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, el exdirector Diego Spagnuolo está procesado sin prisión preventiva por asociación ilícita, fraude al Estado, cohecho pasivo y negociaciones incompatibles, un procesamiento que la Cámara Federal tiene bajo revisión. Los audios que se le atribuyen mencionan a Karina Milei y describen un presunto pago del 3% en concepto de coimas. Spagnuolo sostiene que las grabaciones son falsas y, por orden del juez Ariel Lijo, la Gendarmería Nacional analiza unas 58 piezas, un peritaje que según El Cronista podría extenderse hasta las puertas del año electoral. La investigación, hasta ahora, no alcanzó a los nombres que aparecen mencionados en los audios.
También continúa el expediente por $LIBRA, el activo digital que Javier Milei promocionó públicamente y que derivó en una investigación judicial.
El costo politico que paga el gobierno, no se mide tanto en los tribunales como en el mal humor social, la distancia entre el discurso oficial de transparencia y las denuncias y controversias que rodean al poder.
- “Las causas erosionan el activo con el que el Gobierno llegó al poder, la promesa de terminar con las prácticas de la política tradicional.”
Kicillof abre el juego
Mientras el oficialismo intenta ordenar su interna, el peronismo aceleró la discusión sobre su futuro. Al cerrar el plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro, Kicillof pidió que contaran con él para el año próximo, planteó construir una nueva mayoría desde abajo y sin dirigirla contra nadie del campo popular, y sostuvo que el peronismo debe ser la columna vertebral de una construcción más amplia. La convocatoria, bajo la consigna “A organizar la esperanza”, incluyó diez carpas temáticas de debate, entre ellas educación, salud, trabajo y producción, que apuntan a un futuro plan programático.
El dato central excede la eventual candidatura. Kicillof decidió poner en marcha una construcción nacional antes de que el peronismo resuelva su esquema de conducción, y se pronunció contra los acuerdos de cúpula. Eso abre una discusión inevitable con Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, La Cámpora, Sergio Massa y otros sectores, con diferencias que ya son visibles en la provincia de Buenos Aires y en la estrategia nacional.
Massa, por su parte, no descartó participar de una eventual PASO dentro del peronismo.
La cuestión de fondo es quién estará en condiciones de representar una alternativa al Gobierno y con qué programa.
Esperar el desgaste no alcanza
Una oposición no puede construir una alternativa únicamente sobre el deterioro del oficialismo. Necesita explicar qué hará con la inflación, el déficit, la deuda, el empleo, los salarios, la industria, las exportaciones, la energía, la educación, la salud y el federalismo. El propio Kicillof apuntó en esa dirección cuando advirtió que sería un error sentarse a especular con que el malestar económico resuelva por sí solo el problema político y pidió que no contaran con él para “esperar sentado”.
La discusión puede ganar peso en los próximos meses. Si el Gobierno consolida la estabilidad y recupera actividad, tendrá argumentos para defender la continuidad de su programa. Si la estabilización convive con deterioro del empleo, salarios débiles, caída del consumo y conflictividad social creciente, la elección se ordenará alrededor de otra pregunta, la de qué modelo económico puede suceder al ajuste sin regresar a los desequilibrios que lo precedieron. Allí estará, probablemente, la verdadera disputa de 2027.
La carrera empezó antes de la campaña
El adelantamiento electoral responde a algo más que la ansiedad de los dirigentes. Un sistema político que no sabe en qué condiciones llegará a la elección empieza a prepararse para escenarios distintos. El oficialismo necesita defender su programa, ordenar sus internas y contener los conflictos que nacen de la gestión. La oposición necesita resolver liderazgos y construir una propuesta capaz de superar sus propias divisiones.
En el medio está la sociedad, con problemas de empleo, ingresos y acceso a bienes y servicios esenciales, pero observando cómo el debate público vuelve a concentrarse en candidaturas, roscas e internas, muchas veces lejos de su necesidad cotidiana.
Por eso 2027 empieza a discutirse antes de tiempo. La economía, la situación social y las propias contradicciones del poder aceleran los relojes políticos. La elección todavía está lejos; pero la disputa por el país que llegará a ella ya comenzó.
DPyE
