El ministro de Gobierno de Axel Kicillof marcó diferencias dentro del peronismo, destacó la decisión del gobernador bonaerense de construir con las provincias y de ampliar su “base tradicional”. En una extensa entrevista con cuestionó la reforma de la ley de Tierras y el RIGI, y reivindicó el reclamo de soberanía que se hizo patente durante el Mundial.
El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, dijo que el sector político que encabeza el gobernador Axel Kicillof decidió que “este sea un año de construcción política”, apuntando a “ampliar las bases del peronismo con una construcción de carácter más movimientista” y “no de una organización política tradicional”. Agregó que en 2027 “definiremos cuál es la mejor candidatura posible” y que sería “prematuro” hacerlo en esta etapa.
Destacó que el proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei para derogar la ley de Tierras genera “mucha preocupación”, y que si llega a concretarse va a generar “una fuerte extranjerización” del territorio nacional, lo cual “para cualquier país soberano en muy peligroso”.
En una extensa charla consideró que el oficialismo tiene “una decisión muy clara de cambiar la estructura económica” argentina, para “pasar de una estructura industrial, comercial, de valor agregado, a otra donde se priorizan industrias vinculadas a los recursos naturales, de carácter meramente extractivo”. Afirmó que el RIGI y el Súper RIGI “no exigen nada a las empresas que supuestamente se van a instalar en el país”, y solo “pueden generar un esquema productivo con muy poco empleo y valor agregado”.
Sin eufemismos, destacó que “quizás en provincias vinculadas con la actividad hidrocarburífera, como Neuquén, o en algunas provincias mineras, que tienen algún impacto por nuevas inversiones, el deterioro se disimula un poco. Pero en provincias que tienen sector industrial, se ve cuál es el impacto de las políticas de Milei sobre el bienestar de la población”.
Durante la entrevista, no eludió la discusión que atraviesa al peronismo: “Algunos sectores han tomado determinadas decisiones para construir políticamente a nivel nacional, y nosotros estamos tomando otras, basadas en dialogar con el conjunto de los peronismos que existen en Argentina, con los peronismos realmente existentes, y a partir de eso ir sumando voluntades para un proyecto nacional”, dijo el ministro bonaerense, uno de los dirigentes de mayor confianza política y personal de Kicillof.
– La actividad económica registró un incremento del 1,6 % y la inflación de junio se ubicó en el 1,9 %. Sin embargo, la mayoría de las familias no llega a fin de mes, al tiempo que crece la desocupación y se pierden puestos de trabajo formales ¿Cómo observa la situación económica?
– Con mucha preocupación, porque si bien cuando uno analiza las estadísticas, el número frío de la actividad económica, hay un pequeño crecimiento, cuando se empiezan a descomponer esos números, lo que se observa es que los sectores que crecen son muy poquitos y traccionan muy poco al conjunto de la población, de la actividad productiva, del valor agregado. Los sectores que vienen funcionando bien son los que tienen ventajas competitivas históricas en la Argentina: la producción agropecuaria de la zona núcleo, a la que se sumaron los vinculados con los hidrocarburos, sobre todo por el desarrollo de Vaca Muerta; la actividad minera, que está recibiendo inversiones; y la intermediación financiera. En conjunto, esos sectores implican menos del 10 % del empleo.
– Es muy fuerte el contraste con aquellos sectores que históricamente generaron mayor cantidad de puestos de trabajo…
– Cuando uno analiza los sectores que generan el grueso del empleo en nuestro país, que son la industria, la construcción y el comercio, observa que vienen cayendo desde que llegó Milei, y muy fuertemente. Por lo tanto, el impacto en la sociedad es más negativo que positivo. Eso es lo realmente preocupante, porque lleva a lo que estamos viendo, una caída de 330.000 empleos registrados, parcialmente compensada con una generación de 150.000 empleos de autónomos, de monotributistas, que en su gran mayoría son personas que perdieron un trabajo formal, en una fábrica, en un comercio, en la construcción, y que terminan trabajando en la economía de plataformas. Es realmente muy preocupante y es lo que se está viendo hoy, con ingresos insuficientes, con condiciones de trabajo que han mermado.
– ¿Esta situación es más evidente en la provincia de Buenos Aires y en el Área Metropolitana (AMBA) que en las provincias que tienen otra estructura productiva?
– Sí, porque la construcción, la industria y el comercio son los sectores a los que les va peor. Quizás en provincias vinculadas con la actividad hidrocarburífera, como Neuquén, por ejemplo, que hoy tiene a Vaca Muerta, o a algunas provincias mineras, que tienen algún impacto por nuevas inversiones, el deterioro se disimula un poco. Pero en provincias que tienen sector industrial, y eso es evidente en la provincia de Buenos Aires, en los núcleos industriales de Córdoba, Santa Fe o Mendoza, ahí se ve cuál es el impacto de las políticas de Milei sobre el bienestar de la población.
– El gobierno nacional argumenta que con iniciativas como el RIGI, o el Súper RIGI, esto se va a revertir de la mano de mayores inversiones, que van a generar más empleo y, por lo tanto, a reactivar la economía ¿Puede ocurrir esto?
– El problema tanto del RIGI como del Súper RIGI es que no exigen nada a las empresas que supuestamente se van a instalar en el país. Nosotros estamos muy a favor de la política industrial, de hecho es parte sustantiva de nuestro discurso y de nuestras prácticas en la provincia de Buenos Aires. Tenemos un régimen de inversiones, pero a diferencia del RIGI o del Súper RIGI, les demandamos a las empresas que acceden a los beneficios, porque obviamente tienen beneficios en términos impositivos, crediticios, etc., que hagan inversiones efectivas, que creen puestos de trabajo, que generen políticas de valor agregado, de exportaciones, cosa que en los regímenes impulsados por el gobierno nacional no sucede. Incluso, de acuerdo a los regímenes, después de un par de años, ni siquiera tienen que liquidar acá las divisas que generen por exportaciones.
– ¿Qué impacto tuvieron el RIGI y el Súper RIGI hasta el momento?
– Mas allá de inversiones puntuales, los impactos en el pueblo argentino van a ser menores. El RIGI o el Súper RIGI pueden generar un esquema productivo con muy poco empleo y valor agregado, porque son básicamente sectores extractivos, que ni siquiera generan efectos macroeconómicos positivos por el ingreso de dólares, ya que si a los dos o tres años van a poder liquidar afuera, tampoco van a mejorar el nivel de reservas. Hay una decisión muy clara del gobierno nacional de cambiar la estructura económica. Pasar de una estructura industrial, comercial, de valor agregado, a otra donde se priorizan industrias vinculadas a los recursos naturales, de carácter meramente extractivo.
Tierra adentro
– El gobierno intentó, hasta ahora sin éxito, avanzar en el Congreso con la denominada ley de tierras o de «Inviolabilidad de la Propiedad Privada», que deroga los límites vigentes a la compra de tierras rurales por parte extranjeros ¿Cuál es su posición al respecto?
– Vemos el proyecto con mucha preocupación, porque cuando uno analiza otros países de la región, inclusive Estados Unidos, tienen severas limitaciones a la compra de tierras por parte de extranjeros. Dicen que se van a generar inversiones, pero esto no es necesariamente así. Lo que sí va a ocurrir es una fuerte extranjerización, que para cualquier país soberano es muy peligroso. Nosotros estamos a favor de las limitaciones. Eso no implica que no puedan comprar tierras hasta un determinado límite.
– Que el proyecto no se haya tratado en el Senado en el contexto del Mundial, del partido de Argentina con Inglaterra para ser precisos, ¿tiene algún valor simbólico?
– No lo sé. En la Argentina hay conciencia, más allá de circunstancias particulares, respecto de muchas de las cuestiones vinculadas con la soberanía nacional. Me consta que hay mucha preocupación no solo por la ley de extranjerización de tierras sino también por el desguace del sector nuclear, de las instituciones científico-técnicas, del recorte del presupuesto a las universidades, de la defensa de la soberanía nacional y, particularmente, de nuestras Islas Malvinas.
– Cuando usted mencionaba a las Islas Malvinas, pensaba si la movilización popular que hubo en torno al Mundial, la unidad respecto a determinados temas, no interpela a la clase política, especialmente a quienes intentan cambiar el estado actual de cosas.
– A los que estamos convencidos de eso no nos interpela, porque siempre lo hicimos. Yo no necesito que haya un Mundial de Fútbol o un partido contra Inglaterra para defender la soberanía nacional. Es lo que corresponde y es también una forma de entender la historia. Sí puede leerse como algún tipo de señal para aquellos sectores que siempre fueron entreguistas y que hoy se dan cuenta de que la defensa de lo nacional, de las Malvinas, de la Selección Nacional, le importa a los argentinos.
El debate en el peronismo
– El peronismo debate qué proyecto presentarle a la sociedad como alternativa al que expresa el presidente Javier Milei, pero también debate candidaturas ¿Cómo ve la situación hoy? ¿Qué se observa desde la provincia de Buenos Aires, donde el gobernador Axel Kicillof aparece como uno de los posibles candidatos?
– A mí me parece natural que luego de perder dos elecciones nacionales, la presidencial de 2023 y la legislativa del año pasado, el peronismo tenga diferencias, matices, debates. Para mí es bienvenido todo eso. Esperemos llegar a una síntesis, pero siempre y cuando la discusión tenga que ver con argumentos y con respeto hacia todos los sectores del peronismo, y del campo popular.
– ¿Cuáles son las principales diferencias?
– Hay diferencias de caracterización, de estrategia cultural, de construcción política. Cada sector tiene su forma de construir y nosotros, desde el Movimiento Derecho al Futuro y el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, tenemos una estrategia muy clara, que es ganar las elecciones el año próximo, para lo cual hemos definido una manera de construir basada en ampliar las bases tradicionales del peronismo, con una construcción de carácter más movimientista, no de una organización política tradicional.
– En principio, parece difícil que algún sector pueda oponerse a una construcción de ese tipo ¿La diferencia principal es por quien encabeza ese proceso?
– Son diferencias con otros sectores que han decidido construir o se han fijado distintos objetivos que nosotros. Nosotros tenemos esos objetivos y estamos en diálogo permanente con todos los sectores. Lo que sí creemos es que hay que tener una candidatura única del campo popular, del peronismo, para el año próximo, porque seguramente la derecha va a tener una sola candidatura y eso va a definir la elección, sobre todo en el contexto actual, donde las elecciones presidenciales se definen por muy pocos votos y están muy polarizadas, en particular en América Latina.
– En una entrevista Oscar Parrilli planteó que el peronismo debía encolumnarse detrás de la libertad de Cristina y también que Cristina es la mejor candidata para las próximas elecciones ¿Qué piensa de esto?
– Es su posición y la respetamos, como la posición de cualquier compañero. Nosotros estamos trabajando en un sentido diferente, en ir ampliando los límites tradicionales del peronismo, del campo popular, porque consideramos que con los sectores propios, con el núcleo duro, como se suele decir, no alcanza para ganar una elección. Definimos además que sea un año de construcción política, por eso empezamos a trabajar con varias provincias. El año que viene discutiremos cuál es la mejor candidatura posible, y una vez que se defina la candidatura, de acuerdo al instrumento que está disponible, las PASO o el sistema que esté vigente, habrá que definir una práctica electoral y una forma de hacer campaña. Pero creo que es un poco prematuro definir hoy las candidaturas.
Los peronismos y las provincias
– No es momento de discutir candidaturas, sí proyectos…
– Creo que en términos de proyectos hay un consenso muy grande entre todos los sectores del campo popular, por lo menos en los trazos gruesos. Me parece que hay diferencias más importantes en términos de estrategia, en términos de construcción política. No digo ni que está bien ni que está mal, sino que son diferencias. Algunos sectores han tomado determinadas decisiones para construir políticamente a nivel nacional, y nosotros estamos tomando otras, basadas en dialogar con el conjunto de los peronismos que existen en la Argentina, con los peronismos realmente existentes, y a partir de eso ir sumando voluntades para un proyecto nacional.
– ¿El “peronismo realmente existente” al que se refiere tiene que ver con los gobernadores, con las provincias?
– Sí, con todo eso y también con entender las diferencias que puede tener un peronismo del interior, quizás en algunos casos más conservador respecto del peronismo de la provincia de Buenos Aires o el peronismo de la Capital Federal. El problema sería que nosotros intentemos analizar con el mismo prisma todos los sectores del peronismo, del campo popular, pensando que tiene que ser un todo homogéneo.
– ¿Cómo piensa esa diversidad, la construcción en términos de heterogeneidad?
– El peronismo históricamente fue bastante heterogéneo, un movimiento donde conviven sectores más progresistas, otros más conservadores, sectores más nacionalistas… Me parece que esta es la forma, incluyendo también a sectores de otros partidos. Recordemos que Perón, cuando gana las elecciones del año 46, la hace desde el Partido Laborista, y que también participaban quienes habían acompañado al socialismo, a la Unión Cívica Radical, a Forja (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). Lo mismo pasó con el Frejuli (Frente Justicialista de Liberación) en el año 73, que era un frente donde el peronismo estaba unido pero había sectores no justicialistas. Y ocurrió también con Néstor (Kirchner) y la transversalidad. El peronismo siempre fue frentista, obviamente con la hegemonía del Partido Justicialista. Me parece que lo que hay que hacer es seguir esa tradición, no cerrarse, sino ampliar la representación.
– ¿Por qué cree que Axel Kicillof puede ser quien exprese esa construcción, quien aglutine al abanico de sectores que mencionó antes?
– Más allá de la figura de Axel, se discutirá a futuro el tema de las candidaturas, de las representaciones y de las referencias. Insisto en que tiene que ser un proyecto, un movimiento, el que aglutine a todos los sectores. No solamente una persona.
– En el caso de Kicillof, ¿por qué cree que puede serlo?
– Axel hace dos mandatos que es gobernador de la provincia de Buenos Aires, la provincia más grande de la Argentina. Ha llevado adelante dos gestiones muy importantes, a pesar de los problemas, desde empezar la gestión con dos años de pandemia y sufrir la mayor sequía de la historia, hasta la asfixia financiera y la caída de ingresos que implicó la llegada de Milei al gobierno nacional. A pesar de todo eso sigue gobernando con mucho esfuerzo, determinando prioridades para la ejecución del presupuesto, por ejemplo. Creo que es hoy uno de los principales referentes del campo popular a nivel nacional, algo que entiendo nadie puede discutir. Después se puede decir está este y también aquel otro, pero nadie puede decir hoy que Axel no es uno de los principales referentes políticos del campo popular y del peronismo en toda la Argentina.
