Riesgo país: Ochocientos puntos

El riesgo país volvió a superar los 800 puntos básicos y el gobierno lo atribuye al temor a un regreso del peronismo. Sin embargo, los números cuentan algo más incómodo: vencimientos por unos US$25.400 millones en 2027, fuentes de financiamiento en duda, una economía en recesión técnica y un superávit que el pago de los intereses absorben casi por completo. Y para completar el escenario, un gobierno paralizado, absorbido por las internas en el mismo riñón del poder.

 

Por Redacción DATA POLITICA Y ECONOMICA ·

Lunes negro

El lunes 2 de noviembre los bonos soberanos en dólares cayeron en promedio 1,2% en Wall Street, el MSCI Merval perdió 3,2% en pesos y encadenó su sexta rueda negativa, y el riesgo país que elabora JP Morgan cerró entre 805 y 808 puntos básicos, según la fuente consultada. Es el nivel más alto desde las elecciones legislativas de octubre de 2025. En lo que va del año el indicador acumula una suba cercana al 41%, y desde el piso de la gestión, los 402 puntos del 10 de julio, prácticamente se duplicó. Ese mismo día el dólar mayorista cerró en $1.545,50, un máximo nominal, y el Banco Central no compró divisas por tercera rueda consecutiva.

La Política Online tituló la jornada como un «lunes negro» provocado por el temor a un regreso del peronismo. Sin embargo, la explicación es parcial. GMA Capital descompuso el indicador y atribuyó 209 puntos al componente global y 568 al componente local. Sobre la naturaleza de ese componente local el analista Christian Buteler, considera que la distancia con el resto de la región se explica por la evolución de la economía y que el riesgo electoral, con candidatos todavía sin definir, es marginal.

El riesgo electoral no es una variable independiente que irrumpe desde afuera sobre un programa económico sólido. Es el diseño financiero frágil del Gobierno el que convirtió la elección presidencial en una condición de certeza.

Un calendario que no encuentra quién lo financie

Las cifras de vencimientos para 2027 varían según qué se incluya, y esa dispersión explica parte de la confusión pública. La Secretaría de Finanzas registra pagos por US$9.763 millones solo en Bonares y Globales de la reestructuración de 2020: US$6.434 millones de capital y US$3.329 millones de intereses. La consultora LCG, que suma los Bonares emitidos durante 2026, el Fondo Monetario y los demás organismos internacionales, eleva el total en moneda extranjera a US$25.400 millones. La primera prueba llega el 9 de enero, con cupones de Bonares y Globales por entre US$4.300 y US$4.500 millones.

Concepto (2027) US$ millones Fuente
Bonares y Globales del canje 2020 (capital + intereses) 9.763 Sec. de Finanzas
Bonares y Globales, incluidas emisiones 2026 12.700 LCG
FMI (capital + cargos) 7.800 LCG
Otros organismos internacionales 5.400 LCG
Total en moneda extranjera estimado 25.400 LCG
Primer pago: cupones del 9 de enero 4.300 – 4.500 LCG / MDZ
Brecha sin fuentes «seguras» de financiamiento 17.100 LCG
Las estimaciones difieren según el perímetro: la de la Secretaría de Finanzas solo suma los bonos de la reestructuración de 2020; la de LCG incorpora los Bonares colocados en 2026, el FMI y el resto de los organismos. No son cifras acumulables entre sí.

El programa financiero que el Ministerio de Economía presentó en julio prometía atender esos pagos sin depender del regreso a los mercados internacionales. Las fuentes previstas eran cuatro: unos US$5.000 millones por colocaciones del Bonar 2029 (AO29) en el mercado local, US$4.900 millones por compras de dólares al Banco Central, US$3.500 millones por privatizaciones y otras fuentes, y un saldo remanente de US$3.700 millones. Según LCG, una vez descontadas las fuentes que pueden considerarse seguras, persiste una brecha de US$17.100 millones.

Cada una de esas fuentes muestra hoy una fisura verificable. La emisión del AO29 está suspendida desde el 14 de agosto, cuando la curva de Bonares superó el 10% de tasa nominal anual. El Tesoro cuenta con depósitos en dólares por apenas US$1.200 millones en el Banco Central y todavía debe pagar US$2.100 millones antes de fin de año, de modo que el «saldo remanente» de US$3.700 millones con el que pensaba empezar 2027 no existe. El programa contaba con US$1.500 millones por privatizaciones que el proyecto de Presupuesto 2027 no incorpora como ingreso. Las compras al Banco Central, por último, requieren pesos del Tesoro, y LCG advierte que esos pesos también escasean frente a vencimientos en moneda local abultados.

El proyecto de Presupuesto prevé, además, emitir alrededor de US$11.000 millones en Bonares durante 2027. Es la misma herramienta que el mercado dejó de convalidar en agosto, ahora con un monto que duplica el original. Si el costo de financiamiento que frenó al AO29 no baja, esa línea del presupuesto es una aspiración.

Las respuestas oficiales de las últimas semanas no despejaron la duda. El presidente Javier Milei afirmó que el país cuenta con un «seguro» de US$125.000 millones frente a eventuales tensiones cambiarias, una cifra que no fue desagregada públicamente. El ministro Luis Caputo admitió ante inversores la posibilidad de usar el swap con China para pagar US$5.000 millones de deuda. Y en una reunión con inversores organizada por JP Morgan en Nueva York reconoció que el regreso a los mercados internacionales exige una compresión significativa de los spreads, algo que, según su propia expectativa, podría ocurrir después de las elecciones si Milei es reelecto.


El regreso a los mercados quedó condicionado por el propio ministro a una baja del riesgo país posterior a la reelección.


Esa es la inconsistencia de fondo. Un plan que solo refinancia su deuda si gana el oficialismo transforma cualquier encuesta adversa en un problema de solvencia. Cuando el mercado «teme al peronismo», lo que muestra es, sobre todo, la fragilidad de un programa de gobierno, más cuando el propio ministro condicionó su resultado al resultado electoral.

Reservas que se compran y no se quedan

El Banco Central acumula compras por US$15.963 millones en 2026 y las reservas brutas cerraron el lunes en US$50.441 millones. Las reservas netas, que descuentan los pasivos de corto plazo, rondan los US$9.968 millones según los datos que cita La Nación, por encima de la meta de US$8.000 millones acordada con el FMI para fin de año, aunque en diciembre hay que pagarle al organismo otros US$1.140 millones. La consultora Outlier coincide en que las netas no superan los US$11.000 millones pese a las compras.

La distancia entre lo que se compra y lo que queda tiene explicaciones concretas en el Balance Cambiario. Hasta septiembre, las personas humanas compraron en forma neta US$20.149 millones, frente a US$14.568 millones del Banco Central en el mismo período. A eso se suma la cuenta Servicios: según el último informe del BCRA analizado por Ámbito, el déficit de septiembre fue de US$1.061 millones, el mayor desde abril de 2025, y en los primeros nueve meses del año acumula US$6.984 millones. Solo en septiembre absorbió cerca de un tercio del superávit de bienes, que fue de US$3.317 millones. Los consumos con tarjeta y los viajes explican US$5.280 millones del rojo acumulado; si el cuarto trimestre sigue la tendencia, el año cerrará cerca del récord de US$10.978 millones registrado en 2025.

Hay más filtraciones. En septiembre el ingreso primario dejó una salida neta de US$722 millones, de los cuales US$517 millones fueron intereses y US$205 millones utilidades y dividendos, habilitados desde abril de 2025 para los balances iniciados ese año. El resultado es un patrón que se repite: las exportaciones récord del agro y la energía, con liquidaciones agrícolas por US$2.880 millones en octubre, el monto más alto para ese mes, ingresan por una puerta y salen por varias.

El tipo de cambio ayuda a entender por qué. El dólar mayorista subió apenas 4,3% en doce meses, muy por debajo de la inflación del período, y quedó un 26,5% por debajo del techo de la banda cambiaria, fijado en $1.954,48. El Gobierno sostiene el tipo de cambio como ancla de precios y, según Adcap Grupo Financiero, la presión empieza a trasladarse a la brecha con los dólares financieros: el contado con liquidación cerró el lunes en $1.657,67, unos siete puntos por encima del mayorista.

Un superávit que se consumen los intereses

El equilibrio fiscal es el ancla política del programa y el argumento central ante los acreedores. Su margen, sin embargo, es estrecho. El proyecto de Presupuesto 2027 prevé un superávit primario de $18,44 billones, equivalente al 1,3% del PBI, y un superávit financiero de $3,30 billones, el 0,2% del producto. La diferencia, más de $15 billones, es lo que se va en intereses de la deuda.

Para la Administración Nacional el colchón es todavía más fino: un análisis privado citado por Ámbito calcula un resultado primario de $15,36 billones contra intereses por $15,11 billones. Con ese margen, un dólar 10% más alto que el proyectado en el presupuesto, de $1.847,6 para fines de 2027, encarecería en alrededor de $1,7 billones los intereses de la deuda en moneda extranjera, casi siete veces la diferencia prevista. El superávit depende, así, del mismo tipo de cambio que el Gobierno necesita contener para no reavivar la inflación.

El cálculo tiene además una objeción metodológica que el propio FMI planteó. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que el Gobierno capitaliza los intereses de una parte de la deuda en pesos y no los registra como gasto; si en 2025 se los hubiera contabilizado, el resultado financiero habría pasado de superávit a un déficit cercano a $6,72 billones. El equilibrio que se exhibe es real en caja, pero descansa en un criterio contable discutido.

La paradoja de acumular en recesión

Todo esto ocurre con una economía que dejó de crecer. El PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre frente al primero. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC se derrumbó 2,9% mensual en julio, la peor baja desde la pandemia, y en agosto apenas subió 0,1%, con una caída interanual de 1,7%. Según Estudios Económicos del Banco Provincia, la actividad debería haber crecido 8,5% en septiembre para evitar la recesión técnica, de modo que el dato que el INDEC publique a fines de noviembre difícilmente la desmienta. Las proyecciones privadas para 2026 se recortaron a un crecimiento en torno al 1%. Hay un contrapunto que el Gobierno destaca: la recaudación de octubre creció por encima de la inflación por segundo mes consecutivo, algo que no ocurría desde 2022.

La recesión es el punto donde el plan se muerde la cola. Para pagar 2027 hacen falta dólares; para comprarlos, el Tesoro y el Banco Central necesitan absorber pesos, lo que encarece y restringe el crédito; con menos crédito la actividad se enfría; con la actividad en baja se erosionan las chances electorales del oficialismo; con menos chances electorales sube el riesgo país; y con el riesgo país en 800 puntos el mercado sigue cerrado, lo que obliga a comprar todavía más dólares con recursos propios.

Ricardo Arriazu, un economista que no puede ser catalogado como opositor, formuló la advertencia en un encuentro reciente: dijo estar a favor de comprar reservas, pero no «a costa de destruir crédito interno», porque eso genera recesión, desconfianza y una corrida al año siguiente. Domingo Cavallo, tras recibir críticas del Presidente, insistió en la necesidad de acumular y reclamó compras por US$15.000 millones. El debate entre economistas cercanos al propio programa ya no es si hay que acumular, sino cómo hacerlo sin hundir la actividad en el año electoral.

La política como amplificador

Sobre esa base frágil, la política funciona como amplificador. GMA Capital vincula el nivel actual del Índice de Confianza en el Gobierno con una probabilidad de reelección de Milei del 39,1%. Las encuestas son dispersas y conviene leerlas con cautela: un sondeo nacional de Proyección mostró en agosto un empate exacto de 39,9% en un eventual balotaje con Axel Kicillof; uno de Trends, realizado entre el 8 y el 17 de septiembre, registró una diferencia cercana a 17 puntos a favor del Presidente en primera vuelta; y un promedio de más de diez relevamientos difundido a fines de octubre describe un escenario de paridad. Ninguna medición autoriza a dar por resuelta la elección, pero el mercado ya no la descuenta a favor del oficialismo.

El frente interno tampoco ayuda. Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, dijo estar preparada para competir por la Presidencia, cuestionó decisiones del Gobierno y reclamó acelerar acuerdos con gobernadores y sectores del peronismo no kirchnerista. Su advertencia sobre la dependencia externa fue explícita: «No nos puede pasar lo del 2025 que quedamos atados a Scott Bessent».

La referencia no es menor. En octubre de 2025 el Gobierno necesitó el respaldo del Tesoro estadounidense para atravesar las legislativas. Este martes se votan las elecciones de medio término en Estados Unidos, y la firma Max Capital advirtió que una victoria demócrata sería otro factor bajista para los activos argentinos en el corto plazo. A eso se sumó la volatilidad que dejó el balotaje en Brasil, con presión sobre el real y sobre la región. El salvataje que funcionó en 2025 no es un activo que el programa pueda dar por garantizado en 2027.

¿Default? Lo que el mercado descuenta y lo que no

Conviene ser preciso con la palabra. El mercado no descuenta hoy una cesación de pagos en 2027. LCG lo descarta y marca una diferencia con 2018: entonces la Argentina tenía un déficit de cuenta corriente cercano al 6% del PBI; hoy Vaca Muerta, el agro y los precios de la energía generan un superávit comercial que reduce la probabilidad de una corrida desordenada. Arriazu, aun cuando considera alta la probabilidad de una corrida cambiaria antes de las elecciones, sostiene que la cantidad de pesos en la economía no alcanza para superar las reservas disponibles.

Lo que el mercado sí pone en precio es otra cosa. Un riesgo país de 800 puntos implica que la Argentina debería pagar en torno al 11% o 12% anual en dólares para colocar deuda nueva, un costo incompatible con la sostenibilidad. Desde JP Morgan señalaron que el nivel actual refleja, principalmente, dudas sobre la continuidad de los pagos después de 2027. El problema no es solo el año electoral: el perfil de vencimientos del Tesoro y del Banco Central tiene su pico en 2028. Cada pago que se haga con reservas propias, swap o desembolsos del FMI, sin refinanciación genuina, cumple con el acreedor de hoy al costo de llegar más débil al calendario siguiente.

Esa es la forma que adopta el riesgo de default en la Argentina contemporánea: no la imposibilidad de pagar el próximo cupón, sino la acumulación de pagos sin acceso al crédito hasta que la reestructuración aparece como la alternativa menos costosa. Los episodios de 2001, 2014 y 2020 dejaron una memoria que los inversores trasladan a cada spread, y que se reactiva cada vez que el financiamiento depende de una apuesta.

Lo que se juega el 9 de enero

El pago de enero muy probablemente se hará. La pregunta relevante es con qué. Si se cubre con reservas, el swap chino y fondos del FMI, el Gobierno cumplirá y llegará al año electoral con menos colchón, con la actividad en recesión técnica y con el mismo muro de vencimientos por delante. La condición que el propio ministro de Economía fijó para volver a los mercados, una baja del riesgo país después de una reelección, deja la solvencia del programa colgada de un resultado que GMA Capital estima hoy por debajo del 40% de probabilidad. Mientras esa dependencia no se corrija con una estrategia que reactive el crédito y la producción sin sacrificar la acumulación de reservas, cada encuesta adversa seguirá leyéndose en la city como un problema de deuda.


FUENTES
— BCRA, Informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario, septiembre de 2026 (vía Ámbito, Jorge Herrera, 02/11/2026). — Secretaría de Finanzas, perfil de vencimientos de capital e intereses (vía Con Interés, 28/09/2026).— LCG, informe sobre el programa financiero 2027 (vía El Cronista, 29/10/2026).— GMA Capital, StoneX, PPI, Cohen e Invecq (vía Infobae, 02/11/2026).— Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 (vía Ámbito y El Cronista, septiembre de 2026); CEPA (vía Perfil).— INDEC, EMAE julio y agosto de 2026; Banco Provincia, Estudios Económicos. — La Nación (02/11/2026), reservas netas y meta con el FMI; Infobae (28/09/2026), declaraciones de Luis Caputo en Nueva York.    — El Economista (29/10/2026), declaraciones de Ricardo Arriazu; Tiempo Argentino, declaraciones de Patricia Bullrich. — La Política Online, «Lunes negro en el mercado» (02/11/2026); Rava Bursátil, serie EMBI de JP Morgan.