Entrevista a Zohran Mamdani

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, participó recientemente en el programa televisivo This Week, de la emisora ABC, donde le entrevistó el periodista Jonathan Karl.


Jonathan Karl: Ha tenido usted una semana de lo más movida. Me refiero a las elecciones [primarias]: los candidatos a los que ha prestado apoyo han ganaron en todos los frentes y además han derrotado a dos congresistas demócratas que se presentaban a la reelección. ¿Se trata de un momento único en Nueva York o es el comienzo de un movimiento nacional?

Alcalde Zohran Kwame Mamdani: Creo que estamos siendo testigos de un anhelo que no sólo sienten los neoyorquinos, sino, francamente, los norteamericanos de costa a costa: el de una nueva forma de hacer política, una manera que sitúe a la clase trabajadora en el centro. Y creo que, durante demasiado tiempo, lo único que hemos sido capaces de decirles a los neoyorquinos que están pasando apuros ha consistido simplemente en explicarles por qué lo están pasando mal, en lugar de ofrecerles una visión de cómo mejorar sus vidas. Y estos candidatos —Brad [Lander], Darializa [Ávila Chevalier], Claire [Valdez]— han llevado a cabo campañas que han llegado a la clase trabajadora y que han dejado claro que la vida en la ciudad más cara del país ya no tiene por qué seguir siendo así. Y estoy deseando contar con ellos como compañeros en Washington D. C. para esa labor.Entonces, ¿se ve usted apoyando a candidatos fuera de Nueva York? O…Ya lo sabe usted, por ahora mi atención se centra en esta increíble lista de tres candidatos al Congreso, así como, y ha dicho bien, en los cinco candidatos a los que he dado mi apoyo, que se presentaron y ganaron, y que ahora se encaminan a Albany [capital del estado de Nueva York] para formar parte de la Asamblea Legislativa del estado.

Pero sí creo, como ha dicho usted, que no es sólo en la ciudad de Nueva York donde los trabajadores se preguntan: «¿Por qué no puedo pagar el alquiler? ¿Por qué no me llega para la compra? ¿Por qué no me alcanza el dinero para pagar la guardería, por mucho que trabaje?». Y me hace mucha ilusión que estos futuros congresistas tan increíbles contribuyan a liderar la lucha en todo el país por garantizar que los trabajadores estén justo donde deben estar, que es en el centro del debate.

La reacción de los demócratas ha sido todo un caso. Algunos demócratas destacados se han mostrado desdeñosos con lo que ha ocurrido aquí. Me refiero a lo que ha declarado el senador Blumenthal: «El intento de hacer de Nueva York algo nacional va a fracasar. Lo que ha ocurrido en Nueva York será totalmente irrelevante para cuando lleguen las elecciones de noviembre». Hakeem Jeffries ha declarado básicamente lo mismo, afirmando que esto no es indicativo de lo que tiene que pasar en noviembre. ¿Qué opina usted al respecto?

Sabe usted, creo que cuando se pregunta a los norteamericanos cómo se sienten en este momento, en medio de las noticias sobre una economía que se está fortaleciendo y un mercado bursátil en auge, se percibe un agotamiento por tener que intentar llegar a fin de mes cada día, cada semana, cada mes, algo que es cada vez más difícil. Por eso, el mensaje de luchar por los trabajadores no tiene por qué convertirse en un mensaje «nacional». Es que es un mensaje nacional. Es una crisis nacional. Y durante demasiado tiempo, lo único que hemos tenido que decir como partido ha consistido en oponernos al Gobierno actual. ¿Qué más tenemos que decir más allá de eso?

Y lo que ofrecen estos candidatos constituye una visión que va más allá de las elecciones de mitad de legislatura, que va más allá de 2028. Refleja lo que nos hace a tantos de nosotros sentirnos orgullosos de ser demócratas. Refleja una visión que se remonta a la concepción del New Deal sobre lo que se merecen los trabajadores. Y le diré a usted que, durante demasiado tiempo, ese tipo de política solo se podía encontrar en los libros de historia, y tenemos que devolverla al presente.

Está usted escuchando algunas opiniones que no sólo son despectivas, sino que también muestran resentimiento. Y eso viene de colegas demócratas que piensan que esto podría poner en peligro las posibilidades del Partido Demócrata en otoño. Me refiero a que Josh Gottheimer, un congresista demócrata, afirma: «Muchos de nosotros creemos, al igual que yo mismo, que, si eres socialista, no eres demócrata». De hecho, hoy han publicado un manifiesto. ¿Lo ha visto?

A mí me suena bastante socialista.

No es un manifiesto comunista. Es un manifiesto moderado. Afirma: «Somos capitalistas, no socialistas. Creemos en una economía en crecimiento, justa y competitiva, en el espíritu emprendedor y en la propiedad privada». Quiero decir que esta es una respuesta directa —lo han dejado claro— a lo que hizo usted el martes.

Bueno, sabe usted, eso está muy bien, pero ¿qué es un partido si no son sus votantes? A mí me enorgullece sentarme frente a usted como alcalde de nuestra ciudad, tras haber recibido más de un millón de votos hace poco más —o poco menos— de un año.

Y cuando hablamos de estos increíbles candidatos al Congreso, han ganado sus respectivas elecciones, y las han ganado con una visión de lo que debería ser la política, una visión que realmente conecta con la gente trabajadora. Y destinada a mucha gente que se pregunta: “¿Qué significa el socialismo democrático?” Se les puede dar una respuesta a nivel teórico, [que] es la opción consistente en extender la democracia de las urnas al resto de sus vidas. Pero en cuanto a lo que ha significado durante estos últimos siete meses, hemos visto una ciudad con principios socialistas democráticos en el corazón de nuestra administración. Y lo que hemos conseguido han sido mínimos históricos en cuanto a asesinatos y tiroteos.

Entonces, ¿se trata de un socialismo democrático pragmático?

Creo que, en el fondo, el socialismo democrático es pragmático, porque si no podemos cumplir con las expectativas de la clase trabajadora, ¿de qué sirve todo esto? A mí no me interesa redactar un manifiesto ni, francamente, dedicarme a leer uno. A mí me interesa cumplir, y eso es exactamente lo que hemos estado demostrando.

Pero dicen que, si eres socialista, no eres demócrata. Lo que quiero decir es: ¿hay espacio en el partido para… para ambas opiniones?

Sí, aquí estoy yo. Y hay muchos más. Creo que lo que hace que nuestro partido sea un partido estupendo es el hecho de que es una gran carpa en la que cabe gente…

Pero también ha afirmado que tiene que ser un partido con agallas, con firmeza.

Sí.

Entonces, tiene que mantenerse firme…

Hasta una carpa tiene que mantenerse en pie.

Sí. Entonces, ¿tiene que defender con firmeza esas ideas de las que habla usted y que otros califican de peligrosas?

Creo que tiene que defender a la clase trabajadora, y me parece que tiene que estar dispuesto a luchar por ella. Pienso que hay quienes se sienten ofendidos ante la perspectiva de un partido que sabe por quién lucha y que se esfuerza cada día por ello, porque lo que hemos visto a lo largo de muchos años es una disposición no sólo a justificar el statu quo, sino, francamente, incluso a intentar beneficiarse de él. Y eso no es lo que los trabajadores esperan de nuestro partido.

Mientras los neoyorquinos se disponían a votar, comentó usted algo interesante. Declaró: «La carrera hacia 2028 empieza hoy», la carrera presidencial. ¿Qué… qué quería usted decir con eso?

Bueno, muchos comentaristas me han preguntado sobre estas elecciones, sobre lo que significan y cómo interpretarlas. Y en el fondo de los resultados del martes había un mensaje de los votantes demócratas de la ciudad más grande de los Estados Unidos de Norteamérica sobre el tipo de política que quieren ver, y sabemos que nos oponemos a la crueldad del Gobierno federal. ¿Qué es lo que defendemos más allá de eso?

Entonces, no basta con ser simplemente anti-Trump…

No basta.

Evidentemente.

Hay que tener algo por lo que no solo estés dispuesto a luchar, sino algo también que estés dispuesto a explicar, el por qué resulta relevante para la gente trabajadora.

Y creo que esto nos lleva de nuevo al hecho de que estoy al frente de la ciudad más rica del país más rico de la historia del mundo. Podría terminar la frase ahí y decir que la vida es estupenda para 8,5 millones de personas. Pero también es una ciudad en la que una de cada cuatro personas vive en la pobreza.

Para demasiados norteamericanos, esas contradicciones se han convertido en su día a día. Y necesitamos un partido que sea capaz de reconocer los puntos fuertes de esta economía y comprender que no ha llegado a suficiente gente.

Bien, ya sabe que se ha prestado mucha atención a una de las candidatas a las que apoyó usted, una candidata que derrotó a un demócrata en el cargo: Darializa Ávila Chevalier. Ha declarado cosas muy polémicas, como pedir la abolición de las cárceles. No supo decir si alguien que cometiera un asesinato debería estar en la cárcel o no. Ha abogado por fronteras abiertas. Está en contra de todas las deportaciones, incluidas las de delincuentes violentos. ¿Son esas posturas con las que podría el Partido Demócrata ganar a escala nacional?

Creo que lo que puede hacerle ganar al Partido Demócrata a escala nacional es centrarse en la clase trabajadora, y creo que lo que vi en Darializa cuando recorría las calles de su distrito era un enfoque en lo que ella describe como la «política de la vida». Hablaba de que tenemos que invertir en bebés, no en bombas. Ahora va a representar a uno de los distritos más pobres de los Estados Unidos de Norteamérica. Y de lo que está harta la gente de ese distrito es de una política que ha justificado el gasto de decenas de miles de millones de dólares en matar a civiles en el extranjero, mientras que la clase trabajadora lucha simplemente por cubrir lo básico.

Pero, ¿cómo encaja en eso la abolición de las cárceles o la apertura de las fronteras? Quiero decir, ¿se da usted cuenta de que esas son ideas que muchos de sus compañeros demócratas —que advierten sobre lo que ha pasado aquí— califican de tóxicas, con las que la mayoría de los norteamericanos no estará de acuerdo? Son malas ideas. Son ideas peligrosas.

Creo que el eje central de su campaña, el eje central de su candidatura, ha sido la lucha que afrontan los trabajadores.

Y creo que podemos tener desacuerdos en cuanto a posturas políticas. En lo que tenemos que estar de acuerdo es en por qué luchamos y por quién luchamos. Lo ha demostrado en su campaña, y creo que mucha gente acabará valorando eso en su futuro liderazgo.

Entonces, ¿podemos estar en desacuerdo en algo tan básico como si debería haber o no prisiones?

Hay…

¿Esa no es su postura?

Hay cárceles.

 Sí.

Y lo que también estamos demostrando en esta ciudad es que la seguridad no es algo que se pueda someter a debate. Es algo en lo que realmente estamos cumpliendo. Me enorgullece ser alcalde de una ciudad que actualmente registra el número más bajo de asesinatos y tiroteos de toda la historia de Nueva York.

Bueno, también ha habido otra opinión… no se trata sólo de los demócratas. Probablemente haya usted oído lo que el presidente Trump comentó sobre usted y sobre los candidatos a los que prestó su apoyo. Advirtió de que, si ganan los socialistas —y les llama comunistas—, empezarán por vivir en la miseria, no habrá comida, ni vivienda, ni ejército, ni ley ni orden. No habrá nada, y utilizó algunas otras palabras deliberadamente escogidas. Por cierto, también declaró que todavía le cae usted bien. Pero, ¿qué opina usted de que él —quiero decir, respecto a los demócratas—  y los republicanos van a convertirte en vivo ejemplo del Partido Demócrata?

Que lo hagan. No tenemos que preguntarnos cómo sería la vida si ganase un socialista. Yo gané el pasado noviembre y, a lo largo de estos últimos seis meses, lo que hemos conseguido para la clase trabajadora son precisamente aquellas cosas que nos dijeron que eran imposibles.

Hemos puesto en marcha, por primera vez en la historia de la ciudad de Nueva York, un servicio gratuito de guardería para niños de dos años. Hemos devuelto decenas de millones de dólares a los inquilinos que fueron víctimas de propietarios sin escrúpulos. Hemos reparado 165.000 baches en las calzadas. Y hemos logrado todo esto al tiempo que hemos conseguido la tasa de delincuencia más baja registrada en la historia de nuestra ciudad. Así es el socialismo democrático. Y lo que están ustedes viendo es que los neoyorquinos han vivido esto durante seis meses y han tomado la decisión de que quieren ver más de lo mismo también en la escena nacional.

¿Puede un socialista democrático ser elegido presidente?

Creo que un socialista democrático puede ser elegido en cualquier parte de este país para cualquier cargo. Lo que creo que tenemos que aportar es centrarnos en la clase trabajadora.

¿Y ese es el rumbo que debería tomar el partido a la hora de elegir un candidato para 2028?

Creo que el rumbo que debe tomar el partido estriba en cómo mejor luchar por la clase trabajadora. Creo que necesitamos tener un programa y una visión que no suene como si la hubieran ideado unos consultores, sino que se le pueda responder a alguien que pregunte: «¿Por qué no puedo pagar el alquiler? ¿Por qué no tengo dinero para la compra? ¿Por qué no puedo pagar la guardería?». Tenemos que dejar claro a quién defendemos, cómo vamos a defenderlos y que estamos realmente dispuestos a luchar por ellos cuando las cosas se pongan difíciles.

Evidentemente, Israel ha sido un asunto importante en estas elecciones. No ha sido el único tema, pero sí uno de los más importantes. ¿Hay espacio en el Partido Demócrata para candidatos y cargos públicos que apoyen a Israel, y no sólo a Israel, sino también la ayuda militar a Israel? Este ha sido un tema muy importante para usted.

Bueno, creo yo que lo que hemos visto es que, para nosotros, como cargos electos, ha llegado el momento de dejar de dictar cuál debe ser la línea del partido y dejar que sean los propios votantes demócratas quienes tomen la iniciativa. El martes por la noche vimos cómo acudían los demócratas a las urnas en distritos de toda la ciudad para dejar claro que estaban hartos de que se gasten decenas de miles de millones de dólares de nuestros impuestos para violar el Derecho internacional y matar a miles de civiles. Y tanto usted como yo sabemos que, en este momento, se habla de Palestina como si hubiera un alto el fuego. Ese es el lenguaje que se suele utilizar.

Sí.

Más de mil palestinos han perdido la vida durante ese alto el fuego. Y lo que los neoyorquinos quieren ver es una política basada en la conciencia, una política de claridad, una política de convicción. Y respetar el Derecho internacional, creer en la humanidad de todas las personas, no debería ser un camino tan largo. Creo que nuestro partido tiene que escuchar lo que los demócratas les están diciendo.

Los Democratic Socialists of America afirman ahora que ya no están a favor de una solución de dos Estados. ¿Es así como lo ve usted también, la idea de dos Estados, uno palestino y otro judío, uno al lado del otro, conviviendo en paz?

Tal y como yo lo veo, de lo que se trata es de igualdad de derechos para todas las personas. Y creo que eso es verdad en el caso de Israel. Es verdad para cualquier país del mundo. Y, francamente, ahora que nos acercamos al 250º aniversario de nuestro país, una de las cosas que más me enorgullece de ser norteamericano es la convicción de que la igualdad de derechos es la base de nuestra concepción de lo que significa ser norteamericano.

Y la idea de un Estado judío, de Israel como Estado judío, eso figura en la carta fundacional, así es como está ahora. ¿Lo apoya usted?

He dicho una y otra vez que apoyo al Estado de Israel como Estado con igualdad de derechos. Creo que cualquier Estado que…

Pero la cuestión es si lo apoya como Estado judío.

Creo que no puedo decir que apoye a Estado alguno que privilegie una religión sobre otra, ya se trate de Israel, de Arabia Saudí o de cualquier otro lugar. Y buena parte de ello se remonta a la convicción fundamental de que todos debemos ser considerados iguales, independientemente de cuál sea nuestra fe.

¿Qué gravedad tiene el antisemitismo en esta ciudad? Usted ha dicho que va en aumento.

Hemos visto cómo ha aumentado el antisemitismo en esta ciudad. Hemos observado que los neoyorquinos judíos constituyen una minoría de la población de nuestra ciudad y, sin embargo, siguen siendo la mayoría de las víctimas de los delitos de odio que aquí se cometen. Y eso es algo inaceptable. Es algo que nunca llegaremos a considerar como parte de la vida cotidiana. Es algo contra lo que hay que luchar y que hay que erradicar de cada uno de los cinco distritos.

¿Qué pensó cuando contó Dan Goldman —el caso de esa cafetería de Brooklyn— que no le atenderían debido a su apoyo a Israel? ¿Le parece mal —me refiero a la idea de que un establecimiento como ese diga que no va a atender a alguien por apoyar a Israel–?

Ya he comentado que mantengo desacuerdos políticos con el congresista Goldman. Creo que esa es una respuesta que va más allá de eso.

Entonces, ¿eso no es lo correcto?

No, creo… creo que es mucho mejor mantener esa crítica tal y como lo hemos hecho hasta ahora.

Vale, pues ya casi se nos acaba el tiempo. Tengo que preguntarle algo: he visto que en breve cumplirá 35 años, ¿verdad?

Dentro de unos meses, sí.

Así que ahora cumple uno de los requisitos constitucionales para presentarse a la presidencia. Pero hay otro que exige que hay que ser ciudadano de nacimiento. Y usted no nació aquí.

Sí.

Pero, ¿cree que eso es algo que debería modificarse en la Constitución? Se necesitaría una enmienda. Pero, ¿cree que deberíamos cambiarlo?

No.

¿No?

Creo que la Constitución está bien tal y como está.

Tal y como está.

Tal y como está. Estoy muy ilusionado centrándome en la ciudad de Nueva York. Pero gracias por recordarme que está mi mortalidad más cerca.

Treinta y cinco años, 35 años. Muy bien.

Sí, señor.

Señor alcalde, muchas gracias.

Ha sido un placer.

Zohran Mamdani 

 Es miembro de los Democratic Socialists of America, desempeña desde el 1 de enero de 2026 el cargo de alcalde de la ciudad de Nueva York


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