La Feria del Libro abrió entre abucheos, glaciares y literatura

La 50° edición arrancó el 23 de abril en La Rural con tensión política desde el primer discurso, una aparición sorpresa de Fito Páez y tres escritoras que convirtieron el escenario inaugural en tribuna.


La carpa de la pista central de La Rural tenía más de 1.500 personas cuando arrancó el acto de apertura de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con una hora de retraso. Era el 23 de abril, Día Mundial del Libro, y medio siglo exacto desde la primera edición. El festejo llegó cargado de temperatura.

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Antes de los discursos oficiales apareció Fito Páez, sin anuncio previo. Tocó siete temas propios y del repertorio popular argentino. El público respondió con euforia. Lo que vino después fue distinto.

Cifelli en la mira

El secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, fue el primero en subir al escenario y el primero en recibir el rechazo. Abucheos y silbidos cortaron su discurso en varios momentos. Tres filas de invitados cercanos al escenario aplaudían cada intervención; el resto de la audiencia —escritores, editores, lectores— no acompañó.

El secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, durante la inauguración de la Feria del Libro 2026.

Cifelli anunció una inversión de 2.300 millones de pesos para el programa Libro%, un aumento del 50% respecto del año anterior, y confirmó que en 2026 se reactivarán los Premios Nacionales con dos ediciones simultáneas. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, también recibió abucheos, aunque de menor intensidad. Cuando pidió un aplauso por Luis Brandoni y Luis Puenzo —figuras del cine y el teatro recientemente fallecidas y habituales de la Feria— el tono bajó.

Las escritoras toman el escenario

Cuando terminó la ronda oficial, el clima cambió. Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero subieron al escenario para el diálogo inaugural, moderado por la periodista María O’Donnell. Este año la organización reemplazó el tradicional discurso de un único autor por una conversación a tres voces. El público respondió con un aplauso largo y efusivo, sostenido como pocas veces se ve en un acto de apertura.

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Antes de comenzar la charla literaria, Cabezón Cámara imprimió el tono. Mostró una remera que decía «El agua vale más que todo» y leyó un texto poético en defensa de los glaciares, días después de que el Congreso aprobara la reforma de la ley que los protege. Convocó a marchar el sábado siguiente en Callao y Corrientes. Almada y Guerriero la acompañaron levantando carteles ilustrados por Maitena —un glaciar derritiéndose, con la leyenda «No se tocan»—. La escena combinó intervención artística y posicionamiento político.


«Lo que sucede en nuestro país es necrogrotesco.»  — Gabriela Cabezón Cámara


El diálogo abordó procesos de escritura y literatura, pero también el presente. Guerriero habló de una sociedad atravesada por el desprecio y planteó la escritura como resistencia. Almada cuestionó el descuido del lenguaje desde el poder: cuando los que gobiernan hablan con desprecio, dijo, habilitan ese mismo registro en la sociedad. Cabezón Cámara puso cifras sobre el acceso a la cultura: con salarios promedio de 800 mil pesos, los libros resultan caros.

Cincuenta años de un ecosistema

La edición 2026 suma novedades a escala histórica. Perú es por primera vez país invitado de honor, con 60 escritores bajo el lema «Caminos que unen». El pabellón Ocre alberga un laberinto interactivo dedicado a Jorge Luis Borges —40° aniversario de su muerte—. La pista central del predio, con capacidad para 4.500 personas, se convierte en escenario de espectáculos durante las tres semanas de la feria.

El informe reciente de la Cámara Argentina del Libro registra más títulos publicados pero menos ejemplares por tirada. La autoedición crece. La economía comprime la cadena editorial, achica las tiradas y presiona los precios al público. Adentro de La Rural, por 19 días, la escena es otra: filas en las firmas, presentaciones simultáneas, el ritual que cada otoño porteño vuelve a probar que, pese a todo, el libro encuentra su lugar.

La Feria se extiende hasta el 11 de mayo, de lunes a viernes de 14 a 22 horas y los fines de semana de 13 a 22. La entrada cuesta 8.000 pesos entre semana y 12.000 los fines de semana, e incluye un chequelibro por el valor de la entrada para usar en librerías adheridas.

NR