Dirigentes del peronismo se reunieron para armar un espacio alternativo

Un sector del PJ que no responde ni a Cristina Kirchner ni a Axel Kicillof convocó a más de cuatro mil dirigentes en Parque Norte para lanzar una corriente federal, sin liderazgos verticales y con un programa que pone el orden macroeconómico en el centro. La pregunta que sobrevuela el armado es si puede ser algo más que una tercera fuerza testimonial en un mapa partidario aún dominado por los dos polos en disputa.


La fecha no fue casual. El 1° de mayo, Día Internacional del Trabajador, un sector del Partido Justicialista eligió Parque Norte para inaugurar lo que sus organizadores llaman una ‘nueva etapa’ del peronismo. Sin la expresidenta Cristina Kirchner. Sin el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Sin Sergio Massa, sin Máximo Kirchner, sin Juan Grabois. La convocatoria fue deliberadamente horizontal: más de cuatro mil militantes y dirigentes de diez provincias, 60 jefes comunales y 120 concejales y legisladores provinciales que llegaron sin que ninguna figura de peso nacional les marcara el paso.

Legisladores, intendentes y sindicalistas participaron del acto en Parque Norte

El encuentro fue motorizado por el apoderado nacional del PJ y titular de la Auditoría General de la Nación (AGN), Juan Manuel Olmos; los diputados nacionales Victoria Tolosa Paz (Buenos Aires) y Guillermo Michel (Entre Ríos); el intendente de Pilar, Federico Achával; y el de Ezeiza, Gastón Granados. Junto a ellos, la presencia de dos miembros del triunvirato de la CGT —Jorge Sola y Cristian Jerónimo— y de una delegación de intendentes cordobeses alineados con el gobernador Martín Llaryora aportaron volumen territorial al acto y subrayaron la pretensión de construir algo que exceda los límites del conurbano bonaerense.

El diagnóstico: peronismo desordenado, proyecto pendiente

‘El peronismo está desordenado’, diagnosticó Olmos a LA NACION durante el acto. ‘Hay espacios que antes estaban juntos, como el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof y La Cámpora, que hoy están separados. Pareciera que eso se va a ordenar con una PASO, pero hay que llegar a esa instancia con un proyecto.’

Esa frase sintetiza el argumento central del nuevo armado: antes de discutir candidatos, construir consenso programático. La lógica que repiten sus referentes es ‘de abajo hacia arriba y de la periferia al centro’, una inversión deliberada del modelo heredado del kirchnerismo, donde las decisiones nacían en Buenos Aires y bajaban al interior. El punto de inflexión que aceleró la discusión fue el debate sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea: en la Cámara de Diputados casi la mitad del bloque de Unión por la Patria votó a favor mientras la otra mitad se opuso, revelando la fragilidad de cualquier unidad que no descanse sobre bases programáticas comunes.


«No hay que poner el carro delante del caballo. Primero las ideas, después los liderazgos.» — dirigente del espacio


La premisa de evitar candidatos en esta primera etapa tiene un correlato institucional: al acto no se convocó formalmente a quienes ‘expresaron deseos de ser candidatos o ya se inclinaron por alguno’, según comunicaron los organizadores. Todos los ausentes recibieron notificación previa y se les transmitió que la intención no es confrontar sino ‘sumar ideas para confluir en una próxima etapa’.

El programa: superávit kirchnerista, no superávit libertario

En términos económicos, la corriente se mueve en un territorio que le resulta incómodo al kirchnerismo ortodoxo pero que también pretende diferenciarse del modelo de Javier Milei. La síntesis la ofreció Olmos: ‘Nosotros queremos el superávit de Néstor, no el superávit de Milei, que es el superávit de no pagar.’

Cristian Jerónimo y Jorge Sola, integrantes del triunvirato de la CGT, participan del encuentro del PJ en Parque Norte

Tolosa Paz fue más explícita: ‘Queremos orden macroeconómico para que se desarrollen nuestras industrias y equilibrio fiscal, pero también equilibrio social.’ La exministra de Desarrollo Social reconoció ‘errores del pasado’ —una autocrítica que en la gramática kirchnerista implica cierta audacia— y planteó que el peronismo debe incorporar agendas que durante años quedaron marginadas de su debate interno.

Michel, por su parte, trazó la distinción clave respecto del oficialismo: ‘El peronismo siempre representó el orden, pero no el orden a palazos de los jubilados, sino el orden en la calle por la generación de trabajo.’ El legislador entrerriano usó el slogan de campaña de ‘Vamos hacia un peronismo amplio que represente a todos los sectores y a todas las provincias’.

El documento leído al cierre del acto lo encuadró en términos históricos: ‘El peronismo se hizo grande cada vez que se animó a discutirse a sí mismo sin perder de vista al pueblo. Cada vez que abrió sus brazos para sumar voluntades, acordando en el rumbo.’ La referencia al interior y a la producción apunta a capturar a un electorado que en 2023 migró hacia La Libertad Avanza —en particular en Córdoba, Santa Fe y provincias patagónicas— y que el kirchnerismo nunca logró recuperar.

 Llaryora mira pero no se compromete

El movimiento más cargado de significado político fue la presencia de una delegación de intendentes cordobeses alineados con el gobernador Martín Llaryora. El mandatario no asistió en persona —lo que evitó que el evento se leyera como una declaración de ruptura con el PJ Nacional—, pero desde su entorno confirmaron a LA NACION que observan el proceso ‘con atención’.

Llaryora integra Provincias Unidas —el frente que armó el año pasado junto a otros cinco gobernadores—, pero viene evaluando alternativas. Incluso tuvo una reunión con el pastor evangélico Dante Gebel, figura que algunos sectores sindicales y exlibertarios empujan como candidato, aunque Gebel no confirmó su postulación. La participación cordobesa en Parque Norte tiene un peso electoral preciso: Córdoba fue el distrito que definió los triunfos de Mauricio Macri en 2015 y de Milei en 2023. Sin Córdoba, o sin una oferta competitiva en el interior, el peronismo llega al balotaje con derrota anticipada —una verdad que los propios organizadores reconocen cuando plantean que ‘con el peronismo solo no alcanza’.


«Representamos la Argentina productiva, con orden macroeconómico y justicia social, o nos quedamos siendo solo un partido del AMBA con derrota segura en el balotaje.» — organizadores del encuentro


El mapa fragmentado: Kicillof avanza, Cristina observa

El armado de Parque Norte emerge en un contexto de múltiple fractura dentro del peronismo. Kicillof avanza en la construcción de su Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y apuesta a una candidatura presidencial para 2027 sin una ruptura formal con Cristina Kirchner —aunque las tensiones con La Cámpora siguen abiertas—. En diciembre, el gobernador bonaerense había anticipado que trabajaría en una alternativa ‘sin sectarismos’, una crítica indirecta a la conducción de Máximo Kirchner. Las encuestas lo favorecen: consultoras como Atlas Intel lo ubican por encima de Milei en imagen positiva, con más del 40% de aprobación.

Cristina, por su parte, enfrenta una doble restricción: una condena judicial que la inhabilita para competir electoralmente y la ausencia de un candidato propio que pueda movilizar su base. Según fuentes del cristinismo en el Senado, la expresidenta pidió internamente bajar la tensión con el kicillofismo y evalúa convocar una cumbre del PJ para ‘unificar criterios’. La lógica que prevalece en su entorno es pragmática: si no hay candidato propio viable, negociar condiciones con quien tenga mayores chances antes que perder.

En ese mapa, la corriente de Parque Norte se instala como un tercer actor. No tiene un candidato presidencial propio ni lo busca en esta etapa. Tampoco tiene nombre, lo cual es al mismo tiempo una debilidad comunicacional y una fortaleza táctica: no genera el rechazo que genera un nombre. También opera el grupo Primero la Patria —que integran Juan Manuel Urtubey, Nicolás Trotta, Teresa García y otros— y el Frente Renovador, cuyo líder, Sergio Massa, sigue midiendo bien en segunda vuelta hipotética contra Milei pero descartó por ahora la gobernación de Buenos Aires.

La CGT como puente sindical-territorial

La incorporación de dos miembros del triunvirato de la CGT —Jorge Sola, del gremio de Seguros, y Cristian Jerónimo, de Vidrio— aportó al acto una dimensión que va más allá de lo declarativo. La central obrera analiza la posibilidad de activar una nueva medida de fuerza contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno, y la víspera del encuentro Tolosa Paz había marchado junto a la conducción sindical en el microcentro porteño en el acto por el Día del Trabajador y en homenaje al papa Francisco. La CGT no suscribió públicamente al espacio, pero su presencia en Parque Norte señala que busca anclaje territorial más allá del kirchnerismo y el kicillofismo —un capital político que ningún armado peronista puede ignorar.

Las preguntas abiertas

La corriente de Parque Norte enfrenta tres desafíos estructurales antes de que 2027 se acerque lo suficiente como para que las candidaturas definan el mapa definitivo.

El primero es programático: la apelación al ‘orden macroeconómico’ y la industria productiva debe traducirse en propuestas concretas que puedan diferenciarse del relato libertario —que también reivindica el superávit— y del progresismo redistributivo kirchnerista. La autocrítica sobre ‘errores del pasado’ necesita un contenido específico para ser creíble ante un electorado que en 2023 castigó duramente al Frente de Todos.

El segundo es territorial: la participación cordobesa y patagónica es un buen inicio, pero la penetración real en provincias que el peronismo perdió por márgenes contundentes —Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos— requiere algo más que delegaciones de intendentes. El federalismo que proclaman debe tener peso electoral, no solo retórico.

El tercero es de liderazgo: un espacio que explícitamente evita el verticalismo y posterga la discusión de candidaturas funciona como laboratorio de ideas mientras el tablero no está definido, pero en algún momento la política exige nombres propios. La pregunta que el armado deja sin respuesta es quién estará dispuesto a encabezar una lista presidencial propia o si esta corriente termina siendo el programa de otro.

Lo que Parque Norte dejó en claro es que el peronismo ya no se ordena en dos polos sino en varios. Eso puede ser una señal de madurez interna o el preludio de una dispersión que le regale la elección a Milei. En el justicialismo, la diferencia entre ambos escenarios la suele resolver el tiempo —y la desesperación.

DATA  POLÍTICA Y ECONÓMICA