Después de una extensa disputa ambiental y judicial, el Municipio de Luján dejó de operar el histórico predio. Desde ahora, el 100% de los residuos domiciliarios será trasladado al CEAMSE y comenzará el proceso de saneamiento.
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Luego de años de disputa, se cerró el basural a cielo abierto de la localidad de Luján. El predio funcionó durante más de medio siglo y el anuncio estuvo a cargo del intendente Leonardo Boto, quien lo comunicó a través de su cuenta de X. La medida se concretó de manera coordinada con el Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, la Jefatura de Asesores y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
«Anunciamos el cierre definitivo del basural a cielo abierto de Luján. Después de más de 50 años de actividad, este 1° de julio, gracias a una reorganización operativa, el 100% de los residuos domiciliarios se trasladan directamente a CEAMSE para su disposición final», escribió el jefe comunal.

El predio era considerado uno de los basurales a cielo abierto más grandes de la Argentina. Recibía aproximadamente 120 toneladas diarias de residuos y llegó a ocupar más de diez hectáreas, con montañas de basura de hasta 16 metros de altura.
Hasta llegar a esta instancia, la constancia de los vecinos de la zona fue clave para lograr el cierre. Las denuncias apuntaban a los incendios frecuentes que contaminaban el aire, la generación de lixiviados que afectaban el suelo y las napas, la proliferación de roedores y los malos olores. A eso se sumaban los riesgos para la salud de las familias que vivían en las inmediaciones del predio.
El cierre también abrió la discusión sobre el futuro de quienes trabajaban en el basural. Finalmente, se resolvió que los recuperadores urbanos ingresarán a un esquema de transición para incorporarse al sistema cooperativo.
«En el plano social, impulsamos la transición de los recuperadores informales mediante su capacitación e integración en un sistema cooperativo, amparado en el fortalecimiento del Centro de Reciclaje Manuel Belgrano», expresó el jefe comunal.
El proyecto para erradicar el basural comenzó en 2020, aunque no estuvo exento de trabas. La iniciativa derivó en una prolongada disputa con la asociación ambientalista Nuevo Ambiente y un grupo de vecinos, que presentaron distintos recursos judiciales para frenar las obras por presuntos impactos ambientales. El proyecto fue suspendido y reanudado en varias oportunidades hasta que intervinieron la Justicia Federal y, posteriormente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que confirmó la validez del emprendimiento y habilitó su continuidad.
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