La inflación porteña bajó al 2,5% en el cuarto mes del año, una señal de alivio para el gobierno, aunque sigue siendo muy alta. Pero además el dato convive con una realidad que los números no maquillan: las ventas minoristas de las pymes cayeron 3,2% interanual y cuatro de cada diez comerciantes aseguran que su situación empeoró respecto de doce meses atrás.
Abril cerró con dos noticias que van en direcciones opuestas y que, juntas, retratan con precisión el estado de la economía argentina. Por un lado, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires fue del 2,5%, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (IDECBA), y desaceleró frente al 3% de marzo. Por otro, las ventas en los comercios minoristas de todo el país volvieron a caer, acumulan quince meses consecutivos de retroceso interanual y el tejido pyme que sostiene buena parte del empleo privado muestra señales de fatiga creciente.
El dato porteño anticipa la medición nacional que el INDEC publicará el próximo jueves 14 de mayo. Las consultoras privadas coinciden en proyectar una inflación de entre 2,4% y 2,8% para el total del país —el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubica el consenso en 2,6%—, lo que de confirmarse sería la primera lectura por debajo del 3% , y el primer quiebre real de una tendencia alcista que se extendió durante once meses seguidos. Sin embargo las consultoras económicas pronostican que en mayo el índice podría volver a mostrar índices mas elevados.
El transporte, otra vez protagonista
En la Ciudad, el rubro que más presionó fue Transporte, con un alza del 5,4%, traccionado por los combustibles y lubricantes —condicionados por la escalada del precio del petróleo en el marco del conflicto en Medio Oriente— y, en menor medida, por los aumentos en los pasajes aéreos y en el transporte público urbano. Información y comunicación ocupó el segundo lugar con una suba del 3,4%, impulsada por los servicios de telecomunicaciones, internet y televisión paga.
Por encima del promedio general también cerraron Cuidado personal y productos similares (3,3%), Prendas de vestir y calzado (2,8%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (2,6%) y Salud (2,5%), donde las cuotas de las prepagas volvieron a empujar el índice hacia arriba.
El ítem que más alivió la medición fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, que registró una variación negativa del 1,4%, moderada por una baja pronunciada en el precio de las frutas. En el acumulado del primer cuatrimestre, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad (IPCBA) sumó un 11,6%, y en términos interanuales el aumento llega al 32,4%.
Pymes sin clientes
El cuadro macroeconómico de desaceleración de precios no alcanza para recuperar la demanda que el comercio minorista perdió en los últimos dos años. El Índice de Ventas Minoristas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cerró abril en 93,4 puntos, con una caída del 3,2% respecto de igual mes de 2025 y una variación negativa del 1,3% frente a marzo. En los primeros cuatro meses del año, el retroceso acumulado llega al 3,5% interanual.
De los siete rubros que releva la entidad, seis registraron bajas. El más golpeado fue Bazar, con una caída del 12,3%, seguido por Perfumería (-7,2%), Ferretería (-4,2%), Textil e indumentaria (-3,7%) y Alimentos y bebidas (-3,1%). Calzado y marroquinería cayó apenas un 0,5%. El único rubro que creció fue Farmacia, con un alza del 6,1% interanual.
El dato cualitativo es, quizás, el más revelador: el 39,6% de los comerciantes consultados —casi cuatro de cada diez— dijo que su situación empeoró en comparación con abril de 2025. El 53,3% afirmó que se mantuvo estable. Solo el 7,1% registró mejoras. Para el futuro inmediato, el pesimismo no cede: el 58,7% de los encuestados considera que el contexto actual no es propicio para invertir.
Un consumidor que hace cuentas
Los propios comerciantes describen un perfil de cliente que cambió de fondo. En alimentos y bebidas, los relevados por la CAME señalaron que abril consolidó lo que llaman el «consumidor racional»: alguien que planifica cada compra al detalle, busca las mejores ofertas y administra el salario con una lógica casi de emergencia.
En bazar y decoración, la caída más pronunciada del mes refleja una postergación extendida de las renovaciones del hogar. En calzado, los comerciantes observaron una tendencia a reparar el calzado viejo antes que comprar nuevo, con un crecimiento de las ventas por canales digitales apuntalado por descuentos. En ferreterías, la baja estuvo atada a la parálisis de la obra pública y al estancamiento de la inversión privada en construcción.
El número que falta
Con la inflación porteña en 2,5% y el termómetro de las consultoras entre 2,4% y 2,8%, el gobierno espera confirmar el jueves lo que el equipo económico lleva semanas anticipando: que el 3,4% de marzo fue un pico, no un cambio de tendencia. La confluencia del fin del efecto de la devaluación preelectoral, la moderación en alimentos y el congelamiento transitorio de combustibles explicaría la baja. Sin embargo las consultoras económicas dudan sobre estos pronósticos, sostienen que en mayo el índice podría volver a ser mas elevado.
Lo que el número del INDEC no va a responder, sin embargo, es cuándo empieza a moverse el piso del comercio minorista. La CAME relevó 1.153 comercios de todo el país entre el 1 y el 8 de mayo: sus respuestas dibujan una economía donde los precios pueden bajar y la demanda puede seguir sin aparecer. Esa brecha —entre la macro que mejora y el mostrador que no vende— es, a esta altura, el problema central que el plan económico del gobierno todavía no logró cerrar.
AM
REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA
