En Tigre gobernamos con los números claros

El Municipio de Tigre, como parte de la Provincia de Buenos Aires y de la República Argentina, no escapa a la crisis multicausal que afecta a todos los sectores de la economía. Un plan económico que exhibe superávits gemelos a costa de incumplir pagos e inversiones que son responsabilidad básica del Estado nacional; una desregulación que contribuye a la destrucción de nuestra industria y del empleo que esta puede generar; una baja de la inflación lograda a fuerza de paralizar la actividad económica y deprimir la demanda hasta límites insólitos; y un endeudamiento externo en niveles récord: todo ello conforma un escenario que solo agrava lo que ya estaba mal en un país que viene sufriendo crisis superpuestas.

Como todos saben, los municipios somos la primera ventanilla de reclamos de vecinas y vecinos que ven sus vidas alteradas por esta crisis. En el caso particular de Tigre, nos vemos obligados a multiplicar nuestra presencia en todos los aspectos de la vida económico-social del distrito, muy golpeado por las condiciones generadas a nivel nacional, y con una Provincia que enfrenta restricciones objetivas que también repercuten en los municipios.

Aun así, en Tigre hemos logrado consolidar un piso de servicios y obras del que no estamos dispuestos a bajar. Para sostener ese equilibrio, debemos recaudar.

Hace unos días, el ministro de Economía Luis Caputo afirmó que nuestro municipio le cobraba una supuesta «tasa de exportación» a la compañía Ford. Los datos disponibles no reflejan la realidad de nuestra estructura tributaria: Tigre cobra tasa CERO a las exportaciones. Los problemas de competitividad de empresas como Ford responden a factores de orden nacional: el tipo de cambio deprimido, la inflación en dólares, el costo financiero y la retención del 4,5% que la Nación sí aplica a estas compañías exportadoras.

Vale también aclarar la distribución real de la presión tributaria: de cada $1.000 de impuestos y tasas que pagan los ciudadanos, la Nación retiene $844, la Provincia $142, y al municipio llegan apenas $14 —pesos catorce— para financiar obras, servicios, seguridad y salud. El señor ministro habla de tasas municipales sin mencionar que somos la jurisdicción con menor participación en la recaudación total.

Veamos cómo usamos esos recursos. Por cada $100 que recaudamos, el 86,8% se destina a cuatro áreas fundamentales:

  • Obras y Servicios Públicos: 51,4%
  • Salud: 22,8%
  • Protección Ciudadana (Seguridad): 9,8%
  • Desarrollo Social e Inclusión: 2,8%

Además, Tigre genera el 79% de su propio presupuesto. Los aportes obligatorios de Provincia representan el 20,9%, mientras que la Nación contribuye apenas el 0,05%: por cada $1.000 que invertimos en el distrito, el gobierno nacional aporta cincuenta centavos.

A eso se suma que nuestra deuda pública es del 2,7% del presupuesto anual, uno de los índices más bajos del Conurbano. Son las finanzas sanas y transparentes las que nos permiten mantener la nariz afuera del agua frente a un contexto nacional que nos exige el doble de esfuerzo con la mitad de recursos.

El economista John Kenneth Galbraith escribió que «el arte de la economía consiste en mirar más allá de los efectos inmediatos.» En Tigre hacemos exactamente eso: invertimos, gobernamos con los números claros y salimos al encuentro de los problemas antes de que lleguen en forma de crisis. Buscamos crear trabajo y oportunidades para nuestra gente. Ojalá el ejemplo se replicara en otros niveles del Estado.

Es una pena que se nos ataque, y más aún con datos que no resisten el menor cotejo con la realidad.

Julio Zamora

Intendente de Tigre