«El mercado sin Estado es una enorme estafa»

El gobernador bonaerense presentó su libro de historia del pensamiento económico en el Ateneo de Madrid y cruzó sin eufemismos al gobierno de Milei. La gira española combina gestión, política exterior y señales inequívocas de campaña.


La biblioteca del Ateneo de Madrid es un salón del siglo XIX cubierto de libros desde el suelo hasta el techo. El jueves 16 de abril se transformó en algo distinto: el escenario donde Axel Kicillof ajustó cuentas con dos siglos de pensamiento económico y, de paso, con el gobierno de Javier Milei. La ocasión formal era la presentación de su libro De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico, reeditado en marzo de 2026 y dialogado esa tarde con el politólogo Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III. El trasfondo era otro: un paso más en la estrategia del gobernador para proyectarse como referente del peronismo de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

La tesis central del libro —y del discurso de esa tarde— apunta directo al corazón del programa libertario. «La historia del pensamiento económico no es una escalera hacia una verdad única: al contrario, hay miradas y escuelas distintas justamente porque existe una disputa acerca del sentido de la realidad y de cómo transformarla», dijo Kicillof ante el público reunido en la institución centenaria. Y fue más lejos: «Los supuestos libertarios de hoy están a kilómetros de distancia de lo que decían los liberales clásicos como Adam Smith, que pedía la intervención del Estado para impedir la conformación de monopolios y promover la educación».

La frase que concentró los aplausos fue directa: «La idea de que el mercado y el capitalismo pueden funcionar sin Estado es una enorme estafa». Y agregó el corolario argentino: «En Argentina lo vemos claramente: el Estado está presente, pero para garantizarle rentabilidad al negocio financiero y privilegiar a los grupos concentrados». El movimiento simultáneo, según Kicillof, es el retiro del sector público de sus funciones básicas —educación, salud, seguridad— en lo que describió como un ataque al bienestar de la gente y al desarrollo nacional.

Kicillof también señaló que la Escuela Austríaca, que Milei proclama como su marco teórico, ocupa un lugar marginal dentro del pensamiento económico académico. «El rol del Estado todavía es uno de los grandes temas por discutir en la actualidad. La idea absurda de que hay que destruir el Estado no existe, excepto en estas mentes afiebradas y míseras», dijo, ante los aplausos de las aproximadamente 150 personas que colmaron la sala.

Una agenda de tres frentes

La jornada madrileña no se redujo al Ateneo. Kicillof también encabezó un encuentro con empresarios de los sectores energético, tecnológico, alimenticio y financiero, convocados en torno al Régimen Provincial de Inversiones Estratégicas de la provincia de Buenos Aires. Antes, se había reunido con la vicepresidenta segunda del gobierno español, Yolanda Díaz, para avanzar en la cooperación institucional entre ambas gestiones, con foco en políticas laborales: extensión de licencias parentales y reconocimiento de derechos para trabajadoras domésticas.

El libro que sirvió de excusa para el viaje propone un recorrido por los textos originales de los grandes economistas —Smith, Ricardo, Marx y Keynes, entre otros— para analizar rupturas y continuidades en la teoría del valor. Kicillof explicó el propósito en términos políticos: «Hay que ser tremendamente pragmáticos porque algo que funciona en un momento, después puede ser un desastre. En economía conviene tener objetivos más que casarse con los instrumentos».

Coordenadas globales

El gobernador cerró su intervención con una lectura de la coyuntura internacional que excede los debates domésticos. Los problemas actuales —mencionó el control de los flujos de capitales financieros especulativos— «exceden las fronteras y los instrumentos de un solo país. Las respuestas ya no pueden ser estrictamente nacionales, deben ser regionales». Y concluyó: «En este mundo que se reconfigura, debemos ser capaces de construir una nueva etapa, con sus teorías y sus herramientas, pero sin cambiar las prioridades: la justicia social, la soberanía económica y, en definitiva, la felicidad para el pueblo».

La agenda continúa este viernes en Barcelona, donde Kicillof se reunirá con el alcalde Jaume Collboni antes de incorporarse a la Movilización Progresista Global, cumbre impulsada por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que se desarrolla en la Fira de Barcelona con más de 3.000 dirigentes. Allí coincidirá con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva; el de Colombia, Gustavo Petro; el de Uruguay, Yamandú Orsi; y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. El mismo día en que Milei parte rumbo a Israel, invitado por Benjamin Netanyahu para participar del acto de independencia.

Cuando alguien en la sala del Ateneo le preguntó sobre los cánticos de «Axel presidente» que resonaron durante la presentación, el gobernador no los desestimó pero tampoco los abrazó: «Estoy muy convencido del planteo que hicimos a comienzo de año. El 2026 es un año de construcción. Ante la gravedad de lo que está pasando, tenemos que articular de cara al proceso electoral del 2027 una alternativa política cuyos bordes y cuyo contenido, incluso cuyo protagonismo, todavía no están resueltos».