«Empresas y parques industriales: una alianza estratégica»

En el primer panel del segundo día del 7° Congreso Industrial, la intendenta de General Roca, el presidente de APIA y la vicepresidenta de Metaproject Group coincidieron en que la infraestructura de parques —pública, mixta o privada— es hoy la variable que decide dónde se radica una inversión, mientras la industria tradicional del interior enfrenta la competencia de las importaciones y un crédito que sigue sin aparecer.

 


El segundo día del 7° Congreso Industrial del Consenso Nacional del Trabajo y la Producción arrancó con un panel dedicado a la relación entre empresas y parques industriales, uno de los ejes que ya había atravesado la jornada previa del encuentro, cuando se discutió el rol de municipios y provincias en la integración de valor de las cadenas productivas de pequeñas y medianas empresas. Del panel participaron María Emilia Soria, intendenta de General Roca (Río Negro); Rodolfo Games, presidente de la Asociación de Parques Industriales Argentinos (APIA); y Teresa Cristaldo, vicepresidenta de la asociación y empresaria minera al frente de Metaproject Group.

El diagnóstico compartido fue que la infraestructura de parques —loteo con mensura, gas, agua, electricidad y desagües pluviales, más los servicios de entorno como salud, educación y logística— dejó de ser un accesorio para convertirse en la condición de base que define si una empresa se radica o no en una región. Y que esa condición se vuelve más urgente en el sur del país, donde la expansión de Vaca Muerta Sur, la minería y los proyectos energéticos empujan una demanda de suelo industrial que hoy no siempre tiene respuesta ordenada.

General Roca: del parque de 1975 a la diversificación forzada por Vaca Muerta

Soria describió el caso de su ciudad, ubicada en el corazón del Alto Valle rionegrino, con 130.000 habitantes, cuatro universidades públicas, cuatro escuelas técnicas y un hospital de categoría 6. General Roca cuenta con dos parques industriales: el primero, de 1975, tiene casi 100 hectáreas y 83 empresas diversificadas, pero quedó absorbido por la mancha urbana. Hace una década el municipio impulsó un segundo parque, de casi 200 hectáreas, ubicado al norte de la ciudad y conectado por una ruta petrolera con Añelo, a 138 kilómetros. La inversión en infraestructura —gasoductos, provisión de servicios— buscó garantizar la convivencia con los vecinos y anticipar la llegada de industrias vinculadas a la explotación hidrocarburífera.

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La intendenta subrayó que se trata de un parque registrado formalmente, no de tierra fiscal sin mensurar, y que cuenta con una ordenanza que garantiza exención de ingresos brutos por parte de la provincia y extensiones impositivas para las empresas que se radiquen. El objetivo, dijo, es que General Roca capte inversión que hoy se concentra en Añelo, una localidad neuquina que —según describió— está «sobrepoblada de empresas, con falta de infraestructura y con costos altos», mientras el Alto Valle ofrece costo de vida más accesible y servicios urbanos consolidados.

«Yo soy una loca de diversificar la matriz productiva: no poner todas las oportunidades en un mismo lugar.»  María Emilia Soria, intendenta de General Roca

Ese diagnóstico conecta con la tensión de fondo que atraviesa la economía regional: la ciudad fue históricamente productora frutícola y hortícola —con 14 galpones de empaque y frío para exportación, principalmente de manzana, con fuerte vinculación logística con Brasil— y hoy ese sector convive con el avance de la minería (tierras raras, bentonita, oro en Calcatreu) y los hidrocarburos, entre ellos el proyecto de exportación Vemos vinculado al puerto de aguas profundas de Punta Colorada. Soria fue explícita en que la apertura a la importación de fruta desde Chile golpea a un sector que sigue siendo, según remarcó, el mayor empleador de la ciudad, y que la diversificación productiva no debería significar el abandono de esa base económica.

El mapa nacional: 670 parques, 450 socios de APIA y un giro hacia lo logístico

Rodolfo Games ubicó el caso rionegrino dentro de un mapa nacional de alrededor de 670 parques industriales, de los cuales unos 450 son socios de APIA, distribuidos en todas las provincias: desde Tierra del Fuego y Chubut hasta Catamarca, Jujuy, Salta, San Juan, Neuquén y Río Negro. Conviven parques muy maduros —como el de General Roca, de la década del ’70— con desarrollos nuevos, y la tendencia reciente combina una impronta más ecológica («parques verdes») con una fuerte orientación logística, impulsada por el crecimiento del comercio electrónico y la paquetería.

 

Para el titular de APIA, la relación entre empresa y parque industrial es una «alianza estratégica y necesaria» que opera en tres planos: la competitividad de la firma, que accede a infraestructura y servicios compartidos que reducen costos —seguros, vigilancia— y generan sinergias entre empresas vecinas; la convivencia urbana, porque el parque saca del ejido urbano actividades ruidosas o conflictivas; y el desarrollo local, en la medida en que atrae inversión, genera empleo genuino, agrega valor a la producción y fomenta exportaciones. Games destacó además que el desarrollo de parques dejó de ser una función exclusivamente estatal: cada vez más el sector privado construye y gestiona sus propios parques como negocio.

Consultado por las asimetrías regionales, Games diferenció una Argentina productiva a dos velocidades. Por un lado, el corredor que va del litio en Jujuy a las tierras raras, el cobre y los proyectos de Añelo, Punta Colorada y las economías agroalimentarias, que atraviesa un momento de expansión. Por otro, los parques del norte del AMBA, más ligados al complejo automotriz, condicionados por la política económica y por una competencia de importaciones que —dijo— se combina con un crédito «caro y que no existe». En ese contexto, explicó, el parque funciona como un amortiguador: reduce costos por complementariedad de servicios, aunque no alcanza para compensar las condiciones macroeconómicas generales.

Games mencionó también la plataforma ComunidadAPIA, desarrollada por la asociación para centralizar la información necesaria para decidir dónde invertir —no solo las condiciones del parque, sino también salud, educación y oferta de servicios del entorno—, y los convenios internacionales de la entidad con España, Italia, Paraguay, Chile, Brasil y Rusia, orientados a atraer inversores que busquen asociarse con empresas argentinas, transferir tecnología y generar empleo local, en lugar de operaciones puramente coyunturales.

Minería sin parques: el caso de Metaproject en San Juan

Teresa Cristaldo aportó la mirada del sector minero desde Metaproject Group, compañía con 34 años de trayectoria en ingeniería para minería, presencia en ocho países —Chile, Perú, México, Turquía, Emiratos Árabes y ahora Argentina— y un historial de más de 5 millones de horas trabajadas en 4.000 proyectos sin accidentes laborales, entre ellos la construcción de un aeropuerto en Chile. Su diagnóstico fue el más crítico del panel: a diferencia de Chile, Perú, Turquía o Emiratos Árabes, en Argentina «la falta de infraestructura y de parques industriales que estén en la cercanía de las operadoras mineras es muy evidente».

Frente a esa carencia, Metaproject decidió avanzar con el desarrollo de un parque industrial propio y privado en San Juan, sobre la ruta 150, en el nodo logístico que conecta con la ruta 40 y con las principales operadoras mineras de la provincia. Según Cristaldo, la gestión de un parque privado resulta más ágil que la de los parques mixtos o públicos existentes en San Juan, donde los tiempos de las inversiones tienden a dilatarse. La empresa ya cuenta con un pool de firmas interesadas en radicarse.

«En San Juan hay muy buenos parques industriales, pero son mixtos o públicos, lo cual hace que algunas inversiones se dilaten. Nuestro parque, al ser privado, es más rápido de gestionar.»

Teresa Cristaldo, vicepresidenta de APIA y de Metaproject Group

Cristaldo citó como antecedente el clúster minero impulsado años atrás por el empresario Rosato en San Juan como el primer intento de unificar servicios para la actividad, en un contexto en el que la llegada de grandes operadoras evidenció la falta de hotelería, conectividad aérea, rutas y parques industriales. A partir de ese diagnóstico, Metaproject presentó al gobierno de San Juan, a través del ministro Gustavo Fernández, un master plan que integra actores diversos —la Iglesia, universidades, comunidades, pueblos originarios— junto con la planificación logística, de parques industriales y de clústers productivos, con el objetivo declarado de fijar una política de Estado que ordene la inversión que empieza a llegar a la provincia.

En cuanto a los servicios que presta la compañía, Cristaldo detalló un catálogo que va desde la exploración geológica satelital orientada a minerales críticos para la electrificación, hasta la valorización económica de proyectos y propiedades mineras y la elaboración de informes de certificación de recursos y reservas bajo los estándares internacionales NI 43-101 y JORC, además de estudios bancables de prefactibilidad y factibilidad, sistemas de detección y extinción de incendios para operaciones de alta exigencia, gestión integral de proyectos y adopción de metodología BIM para trazabilidad y toma de decisiones.

El nudo pendiente: crédito, importaciones y quién invierte primero

El panel dejó planteada una discusión que recorrió buena parte del Congreso: quién debe poner primero el capital para la infraestructura de base. Soria recordó que cuando General Roca proyectó su segundo parque, en 2010, el municipio no encontró interlocución con el sector privado y debió afrontar solo la inversión en servicios; hoy, dijo, la dinámica es distinta y hay más disposición privada a participar, pero persisten deudas estructurales como la falta de infraestructura ferroviaria en el interior del país.

Cristaldo, por su parte, planteó una distribución de roles: sostuvo que la inversión en infraestructura de parques y clústers debería recaer principalmente en el sector privado antes que en el Estado, aunque reconoció que ese capital privado necesita señales claras de política pública para desplegarse con previsibilidad. Games cerró el intercambio con una lectura de conjunto: los parques industriales, dijo, no resuelven por sí solos los problemas de competitividad de una economía con crédito caro y escaso y presión de importaciones, pero sí ofrecen un marco de reducción de costos y de atracción de inversión extranjera orientada a la transferencia de tecnología y el empleo genuino, antes que a operaciones puramente coyunturales.

 

AM

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