«La pymes resisten»

El 7° Congreso Industrial y la Expo Industrias y Servicios 2026 reunieron en La Rural a gobernadores, cámaras y más de 400 empresas, mientras IPA denuncia el cierre de seiscientas pymes exportadoras y una presión impositiva que duplica a la de otros países de la región.


El martes 25 de agosto, bajo la estructura metálica del Pabellón Azul de La Rural, las máquinas herramienta comparten piso con los stands bancarios y los mostradores de las cámaras sectoriales. Entre pasillos, un cartel anuncia rondas de negocios internacionales. En el auditorio principal, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, toma la palabra para abrir el 7° Congreso Industrial del Consenso Nacional del Trabajo y la Producción. Habla de zonas francas, de Vaca Muerta y de agregar valor. No sabe, o prefiere no decirlo desde ese escenario, que apenas doce días antes el organizador del propio congreso había cruzado públicamente al ministro de Economía por, según sus palabras, desconocer lo que ocurre «portones adentro de las fábricas».

 

La escena resume la tensión que atraviesa toda la muestra. Industriales Pymes Argentinos, la entidad que preside Daniel Rosato, montó esta séptima edición del Congreso Industrial en paralelo a la Expo Industrias y Servicios 2026, que hasta este jueves reúne a más de cuatrocientas empresas en poco más de diez mil metros cuadrados. El evento convoca gobernadores, cámaras, bancos y sindicatos bajo un mismo techo. Pero el clima institucional que lo rodea es de reclamo abierto, no de celebración.

UNA CARGA QUE NO CEDE

Rosato llegó a la apertura con un historial reciente de cruces con el Gobierno nacional. En marzo, tras el discurso de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias, el titular de IPA salió a responderle sin rodeos: «no somos privilegiados ni prebendarios», dijo, y recordó que el sector que representa concentra el setenta por ciento del empleo privado formal del país. En junio calificó de «espejismo» el festejo oficial por la estabilidad cambiaria, al que definió como la cara visible de un «efecto pinza» que encarece los costos de producción mientras el mercado interno se derrumba. Y a mediados de agosto, ya con la Expo a la vuelta de la esquina, volvió a cruzar al ministro Luis Caputo por sus declaraciones sobre el sector manufacturero, exigiendo una mesa de diálogo para discutir la verdadera estructura de costos de las fábricas.

Los números que esgrime IPA no son menores. El titular de la entidad sostiene que las pymes industriales pagan una carga tributaria que duplica a la de otros países de la región, agravada por costos logísticos y energéticos que en algunos rubros treparon hasta doscientos por ciento en apenas tres meses. A eso se suma una apertura importadora que, según sus cálculos, incrementó en un ciento sesenta y tres por ciento el ingreso de productos que también se fabrican en el país. El resultado, advierte, ya se cuenta en empresas: más de seiscientas pymes exportadoras cerraron en el último tramo, y cada cierre, insiste Rosato, tarda un cuarto de siglo en revertirse.


«No somos privilegiados ni prebendarios. Somos quienes invertimos, producimos y generamos empleo todos los días en un país que históricamente fue inestable.» Daniel Rosato


Es la paradoja que atraviesa buena parte del debate económico argentino desde hace décadas, aunque esta vez con un signo particular. El programa oficial celebra la baja del riesgo país y la acumulación de reservas como prueba de que el rumbo es el correcto. El entramado pyme, mientras tanto, sostiene que esa misma estabilidad se construye sobre el achicamiento del mercado interno y sobre una estructura de costos que ninguna empresa mediana puede compensar solo con eficiencia. No es una discusión nueva para el país, pero rara vez se planteó con esta crudeza dentro de un evento organizado en conjunto con bancos y organismos públicos que forman parte del mismo esquema cuestionado.

 

DANIEL ROSATO: “EL SECTOR ESTÁ CON SERIOS PROBLEMAS PARA PODER PRODUCIR Y COMPETIR”

LA ARGENTINA QUE NO SE VE DESDE EL OBELISCO

El discurso de Figueroa, sin nombrar directamente esa tensión, terminó rozándola desde otro ángulo. El gobernador neuquino defendió la necesidad de que la Argentina sostenga a las empresas que producen y generan empleo, y planteó que el desafío provincial no pasa solo por multiplicar barriles de petróleo, sino por transformar ese excedente en industria, turismo y desarrollo territorial. «Estamos produciendo de manera industrial, siendo más eficientes para poder generar lo que hoy genera Neuquén, el sostén de la Argentina con la producción de divisas», dijo ante un auditorio de empresarios pyme que enfrenta un escenario radicalmente distinto al del boom no convencional.

El contraste no es casual. Mientras Vaca Muerta atrae inversión, RIGI mediante, y se consolida como la principal fuente de divisas del país, buena parte del tejido industrial tradicional describe un cuadro de cierre de fábricas y pérdida de empleo formal. Figueroa lo advirtió con una frase que podría leerse como síntesis del propio congreso: «la Argentina profunda, la que se esfuerza, la que trabaja, no se ve desde el Obelisco». La distancia entre la macroeconomía que se mide en Buenos Aires y la producción que se sostiene en el interior fue, en los hechos, el eje silencioso de la jornada inaugural.

UN PROYECTO PARA DISCUTIR EN EL CONGRESO

Lejos de plantear solo un diagnóstico, IPA usó la vidriera del Pabellón Azul para reinstalar su propuesta legislativa, el Régimen de Incentivos para las Inversiones a las Pymes Industriales, que la entidad presenta como una herramienta para mejorar el financiamiento, promover exportaciones y ordenar una política industrial que hoy, sostienen, no existe. La entidad insiste en que no busca un choque con el Gobierno sino una mesa de trabajo conjunta, aunque el tono de sus últimos comunicados sugiere que esa mesa todavía no se convocó.

La Expo Industrias y Servicios sigue este jueves con su última jornada, entre rondas de negocios, paneles técnicos y la promesa de vincular a las pymes con compradores internacionales. El Congreso Industrial, mientras tanto, deja instalada una pregunta que excede la feria: si el modelo de estabilización que exhibe el Gobierno puede convivir con un entramado productivo que, según sus propios protagonistas, cierra una fábrica por día.

 

Antonio Muñiz 
REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA

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