CABA: el desgaste de la gestión Macri.

 Un informe de abril de Praxis Consultora describió una Ciudad incómoda pero no rebelde, con Jorge Macri sin control pleno del humor social y un escenario 2027 abierto. Tres meses después, una batería de relevamientos nacionales y porteños —de Management & Fit a D’Alessio Irol/Berensztein, pasando por Giacobbe y CB Consultora— confirma, punto por punto, ese diagnóstico.


Entre el 27 de marzo y el 3 de abril, Praxis Consultora relevó a 1.000 residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para reconstruir el clima social porteño a poco más de un año de las elecciones que definirán la sucesión —o la continuidad— de Jorge Macri al frente del Gobierno de la Ciudad. El diagnóstico que arrojó el estudio, difundido bajo el título «Clima urbano y evaluación de la gestión en la Ciudad de Buenos Aires», no describía un escenario de derrumbe. Describía algo más incómodo de procesar políticamente: una ciudad que dejó de estar cómoda, sin que ese malestar se tradujera todavía en una demanda de ruptura. Tres meses después, con el correr de la coyuntura y una decena de relevamientos adicionales, ese diagnóstico no solo se sostiene, se profundiza.

La fotografía original era elocuente por su simetría. Un 37% de los consultados por Praxis consideraba que la Ciudad estaba mejor que hace cuatro años y un 37% creía que estaba peor, con un 28% que no percibía cambios. El empate, sin embargo, escondía una brecha unívoca: el 55% se declaraba insatisfecho con la forma en que se administra la Ciudad, contra apenas un 38% conforme. La lectura que proponía la consultora era clara: el problema no pasa por un diagnóstico de época, sino por la gestión cotidiana.

Una agenda concreta, admitida por el propio Gobierno porteño

El estudio de Praxis identificó tres ejes que concentran, casi en partes iguales, el malestar urbano: la limpieza (28% la menciona como principal problema), el tránsito (22%) y la inseguridad (18%). La consultora subrayó que se trata de una agenda «visible, persistente y, sobre todo, irritante», antes que de un debate de ideas. La corroboración de esa tesis no vino de otra encuestadora, sino del propio Jorge Macri: en la apertura de sesiones legislativas del 2 de marzo —días antes del inicio del trabajo de campo de Praxis— el jefe de Gobierno admitió públicamente el problema de la limpieza («no me voy a hacer el distraído») y anunció un paquete de 498 cámaras con inteligencia artificial en camiones recolectores, 7.450 contenedores antivandálicos y 82 camiones nuevos. El despliegue posterior —incluido el egreso, el 14 de julio, de una nueva camada de policías porteños que llevó la fuerza a más de 28 mil efectivos— confirma que la propia gestión leyó la misma agenda que después midió Praxis: limpieza, tránsito e inseguridad como los tres frentes que exigían respuesta antes de la elección.

Dos indicadores de Praxis profundizan ese cuadro. El 62% de los porteños percibía que la situación de calle había aumentado en los últimos años, y el 66% decía sentirse inseguro en la Ciudad hoy. Son números que exceden el diagnóstico técnico de cualquier área de gobierno y hablan de un deterioro de orden urbano que ni el Mapa del Delito 2025 —que exhibió una caída de casi 30% en los índices de criminalidad oficiales— logró revertir en la percepción pública, un desacople entre estadística de gestión y experiencia cotidiana que otros estudios de opinión vienen registrando de forma recurrente en el AMBA.

La imagen de Macri: lo que muestran las encuestas independientes frente a los números del propio gabinete

El hallazgo más sensible de Praxis —Jorge Macri con 35% de imagen positiva y 39% de negativa, «más rechazo que apoyo, y todavía sin identidad propia clara»— generó, en las semanas posteriores, una disputa de relato entre consultoras que termina corroborando la tesis del propio informe: la de una gestión sin control pleno del humor social. El Monitor del Humor Político y Social de D’Alessio Irol/Berensztein, con campo de fines de junio sobre 800 casos a nivel nacional, ubicó la imagen positiva de Macri en 36% —prácticamente calcado al dato de Praxis dos meses antes—, en el mismo nivel que la del presidente Javier Milei y por debajo de dirigentes opositores como Myriam Bregman (39%), Axel Kicillof (38%) y Mauricio Macri (37%). CB Consultora, que releva mensualmente la imagen de jefes de gobierno de 18 capitales latinoamericanas, le asignó en junio un 45,8% positivo (quinto lugar del ranking regional), una mejora respecto del 43,9% de mayo, pero de todos modos lejos de una consolidación.

En contraste, La Política Online reveló a fines de junio que en el propio gabinete porteño circulaban mediciones de Aresco y otras consultoras que ubicaban la imagen positiva de Macri entre 53% y 55%, con una aprobación de gestión superior al 50%: «la mejor imagen desde que asumió», según trascendió desde el entorno del jefe de Gobierno.

Esa dispersión de casi veinte puntos entre relevamientos —según se trate de consultoras independientes o de estudios que circulan puertas adentro del oficialismo porteño— no es un dato menor: es, en sí misma, una confirmación empírica del «equilibrio inestable» que describía Praxis. Cuando el propio sistema de medición de una gestión se vuelve un terreno en disputa, es porque el humor social todavía no se asentó en una dirección clara.

El tablero 2027 se reordena.

El hallazgo más importante del informe de abril fue, quizás, el más discreto en su momento: Patricia Bullrich lideraba las preferencias para la Jefatura de Gobierno con 23%, sin lograr despegarse, mientras que Leandro Santoro se sostenía como la principal alternativa y el resto de la oferta de centroderecha —entre la que figuraba Manuel Adorni— se repartía fragmentada. Lo que en abril era una fotografía de opinión pública, en las semanas siguientes se convirtió en un hecho político consumado. El 13 de abril, un estudio de Zuban Córdoba (2.200 casos a nivel nacional) mostró que el 60,7% de los argentinos no votaría hoy por la reelección de Milei, un dato que aceleró puertas adentro de La Libertad Avanza la resignación de Karina Milei a que Bullrich compitiera por la Ciudad.

El 21 de mayo, Infobae confirmó lo que las encuestas venían anunciando: la denuncia por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni deterioró tanto su imagen que, «a menos que suceda algo extraordinario», dejó de ser la opción de LLA para disputarle la Jefatura de Gobierno a Jorge Macri en 2027. Patricia Bullrich, que había abandonado el PRO para pasarse a las filas libertarias, ocupó ese lugar.

El desplome de Adorni no fue un exceso retórico. Entre el 29 de mayo y el 3 de junio, Giacobbe & Asociados (2.500 casos) midió su imagen negativa en 64,5%, peor que la de Cristina Kirchner (55,8%) o Mauricio Macri (62,5%); Management & Fit, sobre 2.600 casos relevados por las mismas fechas, la ubicó en 63,2% y registró que el 59,2% de los consultados consideraba que debía renunciar. Un relevamiento consolidado de nueve consultoras —entre ellas Management & Fit, Synopsis, Zuban Córdoba, D’Alessio IROL-Berensztein y Opina Argentina— confirmó que la mayoría de los propios votantes libertarios pedían su salida. El desenlace llegó antes de lo previsto: para julio, Adorni ya había dejado la Jefatura de Gabinete nacional, reemplazado por Diego Santilli, y el Monitor de D’Alessio Irol/Berensztein de fines de junio lo describió llegando «al final de su trayecto» con la peor imagen entre los principales dirigentes evaluados.

La secuencia completa —de la denuncia patrimonial a la salida del cargo, pasando por la caída sostenida en todas las encuestas relevantes— es, en los hechos, la confirmación de campo del propio informe de mayo de Praxis sobre «los cuatro electorados de Milei»: aquel estudio había anticipado que, si el caso Adorni derivaba en la hipótesis de sobresueldos o financiamiento irregular, el techo electoral del oficialismo se movería de manera significativa, sobre todo entre el segmento Antipolítica del voto libertario. Los datos de julio muestran exactamente ese movimiento: el escándalo escaló, la imagen del funcionario colapsó por debajo incluso de referentes históricamente asociados a la corrupción kirchnerista, y su candidatura porteña quedó descartada.

La vivienda, una agenda social sin instalar

Otro hallazgo del informe de Praxis expone una brecha entre demanda social y comunicación de gobierno: el 52% de los porteños decía no conocer la política de créditos para la compra de primera vivienda que impulsa el Gobierno de la Ciudad, mientras que el 70% consideraba que esa política debería tener prioridad por sobre la urbanización de barrios populares. Es un dato que interpela tanto a la gestión —que no logró instalar una iniciativa con potencial de impacto electoral— como al debate público porteño, donde la cuestión habitacional reaparece como demanda transversal, más allá de las etiquetas ideológicas.

Lo que confirma el conjunto de encuestas

Tomado en conjunto, el paisaje de opinión pública de estos tres meses no contradice ni un solo eje del informe original de Praxis: la insatisfacción con la gestión porteña no cede, la imagen de Macri se mantiene estancada en las mediciones independientes pese a los relatos optimistas internos, el electorado libertario demostró ser tan heterogéneo y volátil como anticipaba el estudio de mayo, y la centroderecha porteña —lejos de ordenarse— resolvió su fragmentación de la peor manera posible para el oficialismo local: reemplazando a su candidato mejor posicionado (Adorni) por otro que ni siquiera pertenece al PRO (Bullrich). Para el espacio opositor a Milei y al PRO, el mensaje que se desprende de todos estos relevamientos es doble. Por un lado, la insatisfacción con la gestión porteña y la percepción de deterioro en seguridad y espacio público configuran un terreno fértil para una oferta que logre capitalizar el malestar cotidiano sin apelar a la épica de la ruptura, algo que el propio estudio de Praxis remarca como límite de la demanda de cambio actual: «el electorado no está cómodo con lo que hay, pero tampoco parece decidido a romperlo todo». Por otro, la sostenida performance de Santoro como alternativa —pese a competir en un distrito estructuralmente adverso para el peronismo— confirma que la centralidad territorial y la construcción de una identidad propia siguen siendo, también en la Ciudad, la variable que ordena la competencia de cara a 2027.

Los números del malestar

Insatisfacción con la gestión de la Ciudad (Praxis, abril) 55%
Percibe más situación de calle en los últimos años (Praxis, abril) 62%
Se siente inseguro/a en la Ciudad hoy (Praxis, abril) 66%
No conoce la política de créditos para primera vivienda (Praxis, abril) 52%
Imagen positiva de Jorge Macri, nivel nacional (D’Alessio Irol/Berensztein, junio) 36%
Imagen negativa de Adorni al dejar la Jefatura de Gabinete (Giacobbe, junio) 64,5%
Votantes de Milei 2023 que ya no lo reelegirían (Praxis, mayo) 50%

La imagen de Macri, según quién mida

Consultora Relevamiento Dato sobre imagen de Jorge Macri
Praxis Consultora Abril 2026 35% positiva / 39% negativa (CABA)
D’Alessio Irol / Berensztein Junio 2026 36% positiva a nivel nacional, en línea con Milei
CB Consultora Opinión Pública Junio 2026 45,8% positiva (5º entre 18 capitales de América Latina)
Aresco / consultoras internas Junio 2026 53-55% positiva, según trascendidos del propio gabinete porteño