Entre enero y septiembre las ventas externas de carne vacuna facturaron USD 3.791 millones, 37% más que un año atrás, mientras la producción cayó 6,6% y el consumo por habitante bajó a 45,4 kilos. La cuota con Estados Unidos y los precios internacionales explican el récord; la escasez de hacienda explica el resto.
Por la Redacción de DPyE
La industria frigorífica exportadora cerró los primeros nueve meses de 2026 con la mayor facturación de su historia. Según el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), entre enero y septiembre se embarcaron 549.600 toneladas de carne bovina refrigerada y congelada por USD 3.791,2 millones: 5,3% más en volumen y 36,9% más en valor que un año antes, y por encima de lo facturado en todo 2025. En el mismo lapso la producción cayó 6,6% y el consumo por habitante bajó a 45,4 kilos anuales, el nivel más bajo de la serie que la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) publica desde 2005.
Las dos cifras salen de la misma res. Entre enero y septiembre se produjeron 2,203 millones de toneladas res con hueso; se exportaron 667.300, un 7,7% más que en 2025, y al consumo local llegaron 1,535 millones, 202.500 toneladas menos. La porción de la producción que quedó en el país bajó de 73,7% a 69,7%. CICCRA lo resumió en su informe de septiembre: «el ajuste recayó sobre el mercado interno».
| PANEL DE DATOS · CARNE VACUNA, ENERO-SEPTIEMBRE 2026 | |
| Exportaciones en valor (ABC) | USD 3.791 M · +36,9% |
| Exportaciones en volumen, peso producto (ABC) | 549.600 t · +5,3% |
| Producción, res con hueso (CICCRA) | 2,203 M t · −6,6% |
| Consumo aparente interno (CICCRA) | 1,535 M t · −11,7% |
| Consumo per cápita, promedio 12 meses a sept. | 45,4 kg · −5,3 kg |
| Destino interno sobre la producción total | 69,7% (73,7% en 2025) |
| Exportaciones a Estados Unidos (ABC) | 83.124 t · +186% |
| Cortes vacunos vs. nivel general, IPC GBA sept. | +50,1% vs. +33,5% |
Nota: ABC mide peso producto; CICCRA, toneladas res con hueso.
Más dólares por tonelada
El salto de facturación responde más al precio que a la cantidad. En septiembre la tonelada exportada promedió USD 6.855, 18,8% más que un año atrás, después de un piso cercano a USD 3.740 a mediados de 2024 y un máximo próximo a USD 7.300 en mayo. Mario Ravettino, presidente de ABC, lo expuso al comparar con septiembre de 2025: con volúmenes similares, el valor obtenido fue 18,7% superior.
China sigue comprando volumen: absorbió el 60,8% de los embarques acumulados y el 68% en septiembre, a unos USD 6.033 por tonelada. El cambio de composición llega por Estados Unidos, que compró 83.124 toneladas entre enero y septiembre, 186% más que en 2025, con subas de precio de 40% en la carne enfriada. En agosto, según CICCRA, las compras chinas cayeron 16,1% interanual mientras los envíos al mercado norteamericano crecieron 257%.
El cupo de Washington
Ese impulso tiene origen político. En febrero, tras la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos, la Casa Blanca amplió de 20.000 a 100.000 toneladas anuales el contingente de carne argentina con arancel preferencial, del 10% frente al 36,4% que rige fuera de cupo, según Rosgan. CICCRA atribuye principalmente a esa cuota el crecimiento exportador del año. Al 26 de octubre, ABC informaba utilizado el 71,2% del tramo del cuarto trimestre.
La ampliación tiene límites. Se dispuso por decisión presidencial, fuera del texto del acuerdo, y queda sujeta a la voluntad de la administración Trump. Está orientada a recortes magros para la industria de la hamburguesa, no a cortes de alto valor. Y a fines de agosto Washington anunció una cuota temporal de 300.000 toneladas de carne magra sin arancel de la que la Argentina quedó excluida y que favorece a Brasil.
Una oferta que no alcanza
La causa de fondo está en el campo. En septiembre se faenaron 1,045 millones de cabezas, 11% menos que un año antes y el nivel más bajo para ese mes en ocho años. CICCRA lo atribuye a tres campañas de adversidad climática que obligaron a anticipar la faena y a liquidar hembras, a lo que se sumaron zafras de terneros más chicas.
Desde agosto aparece un cambio de fase. La participación de hembras en la faena bajó a 44,1% en septiembre, dentro del rango compatible con sostener el stock: los productores empezaron a retener vientres. Es la condición para producir más carne en el mediano plazo, pero en lo inmediato reduce todavía más la oferta, porque la respuesta ganadera llega con años de demora.
Cada vaquillona que vuelve al campo para recomponer el rodeo es carne que no llega al mostrador en los próximos meses.
Parte del análisis sectorial sostiene que la caída del consumo se explica antes por la oferta que por la exportación, y en magnitud tiene razón. Con una producción 6,6% menor se perdieron unas 155.000 toneladas: de las 202.500 que dejó de recibir el mercado interno, tres cuartas partes corresponden a esa merma y el resto, 47.600, a los embarques adicionales. La exportación no vació las carnicerías por sí sola. Se quedó con una porción creciente de una oferta más chica, y la política comercial reforzó esa dirección.
Precios atados a la demanda externa
Con menos carne y compradores externos que pagan más, el precio interno acompañó. Según el IPC del Gran Buenos Aires del INDEC, en septiembre los cortes vacunos acumulaban una suba interanual de 50,1%, frente a 33,5% del nivel general y 28,6% del pollo entero. El consumo quedó en 45,4 kilos por habitante en el promedio de doce meses, 5,3 kilos menos que un año antes y 34% por debajo del máximo de la serie, los 68,9 kilos de 2008.
Dos precisiones ordenan la lectura. El consumo aparente estima la carne disponible a partir de la producción y el comercio exterior; no mide lo que efectivamente se come. Y la afirmación de que se trata del mínimo desde 1914, repetida en varias publicaciones, excede la serie de la cámara, que comienza en 2005.
La caída coyuntural se monta sobre una tendencia larga. Según Argendata Fundar, con datos de la FAO, el consumo de carne vacuna pasó de 84 kilos por habitante a fines de los años sesenta a 49 en 2023, con una producción bovina prácticamente estancada durante casi cinco décadas, mientras la avícola saltaba de 36.000 toneladas en 1961 a 2,3 millones en 2024. Los argentinos no dejaron de comer carne; la vacuna dejó de ser la de todos los días.
¿Quién gana y qué queda abierto?
El reparto del ciclo es nítido. La industria exportadora y los productores captan precios internacionales en alza, y la economía recibe divisas de un sector que en doce meses facturó USD 4.909,6 millones, según ABC. El costo se distribuye en los hogares a través del precio de un alimento central de la canasta. La política oficial empujó en una sola dirección, con la rebaja de derechos de exportación iniciada en 2024 y el acceso preferencial a Estados Unidos, sin instrumentos equivalentes del lado de la oferta ni del abastecimiento interno.
El escenario para 2027 no apunta a un alivio rápido. La retención de vientres reducirá la faena antes de ampliarla; el Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta otro año de oferta ajustada y precios altos en ese mercado, lo que sostiene la demanda externa; y la continuidad del cupo depende de una decisión discrecional de Washington. El récord exportador de 2026 ya está asegurado. La recuperación de un rodeo liquidado durante tres campañas todavía no tiene fecha.
FUENTES
Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), informe de exportaciones enero-septiembre 2026, vía BAE Negocios (30/10/2026). CICCRA, informes económicos mensuales de agosto y septiembre de 2026. INDEC, IPC Gran Buenos Aires, septiembre 2026. Rosgan, «Lotes de noticia» (09/02/2026) e informe sobre el mercado estadounidense (28/08/2026). Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, informes de mercados (febrero 2026). Argendata Fundar, con datos de FAO. Decreto 697/2024. Bichos de Campo y El Economista, cobertura del cupo estadounidense (febrero-septiembre 2026).
