Camino al balotaje.

El gobierno de Javier Milei registra 63,6% de desaprobación y consolida diez meses de deterioro desde su pico de diciembre. En un escenario polarizado, el peronismo (35,9%) y La Libertad Avanza (35,1%) quedan separados por 0,8 puntos, con un 22,6% de indecisos que decide la elección. El dato estructural: los dirigentes con mayor intención potencial cargan también rechazos cercanos o superiores al 50%.

 

Redacción DATA Política y Económica ·

La consultora Zuban Córdoba y Asociados publicó su informe nacional de septiembre bajo un título que funciona como tesis: «El camino al balotaje». El relevamiento, realizado en línea entre el 16 y el 19 de septiembre sobre 2.000 casos de mayores de 16 años, describe un país electoralmente partido en dos mitades casi idénticas y un oficialismo que, a trece meses de la elección presidencial, no logra recuperar el terreno perdido en el primer semestre.

Los números de fondo son tres. El 63,6% desaprueba la gestión de Milei contra un 35,3% que la aprueba, un saldo negativo de 28,3 puntos. En la pregunta por espacio político con oferta amplia, el peronismo lidera con 34,0% frente a 30,1% de La Libertad Avanza. Y cuando la encuesta reduce las opciones a tres fuerzas, la ventaja se achica a 0,8 puntos: 35,9% contra 35,1%, un empate técnico con casi uno de cada cuatro consultados sin definición.

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La curva: de la luna de miel poselectoral a la meseta

La serie de once mediciones permite leer la dinámica completa del último año. En octubre de 2025 la aprobación estaba en 37,1% y la desaprobación en 62,8%. El salto de noviembre, cuando la aprobación trepó casi diez puntos hasta 46,9%, coincide con el período posterior al triunfo libertario en las legislativas de octubre. El punto más alto llegó en diciembre de 2025: 48,8% de aprobación contra 49,6% de desaprobación, lo más cerca que estuvo el gobierno de un empate en toda la serie.


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Desde allí la caída fue sostenida durante cuatro meses consecutivos: 45,6% en febrero, 39,7% y 35,4% en las dos tomas de marzo, 33,9% en abril. A partir de ese momento la curva dejó de caer y se aplanó. Entre abril y septiembre la aprobación osciló en una franja estrecha de 33,4% a 36,8%, y la desaprobación entre 62,3% y 65,3%. La pequeña recuperación de agosto (36,8%) no se sostuvo: septiembre devolvió 1,5 puntos, una variación que queda dentro del margen de error y que no autoriza a hablar de nueva caída, pero sí descarta una recuperación en curso.

 


Entre diciembre y septiembre el gobierno perdió 13,5 puntos de aprobación y sumó 14 de desaprobación. Desde abril no hay caída adicional, pero tampoco recuperación: la opinión pública se estabilizó en un piso adverso.

Un detalle metodológico merece atención: la imagen personal de Milei (36,1% positiva, 61,8% negativa) y la aprobación de su gobierno (35,3% y 63,6%) prácticamente se superponen. No hay en esta medición un colchón de simpatía personal que compense la evaluación de gestión. Presidente y gobierno se juzgan como una sola cosa.

Imagen: una sola dirigente con saldo positivo

El ranking de quince dirigentes ordena a Axel Kicillof en el primer lugar de imagen positiva (45,0%), seguido por Cristina Fernández (42,0%) y Myriam Bregman (40,1%). Pero el orden cambia si se mira el saldo neto, es decir, positiva menos negativa. Con ese criterio, la única figura en terreno positivo es Natalia de la Sota, con +12,2 puntos, aunque casi tres de cada diez consultados (29,4%) dicen no conocerla. Bregman queda prácticamente en equilibrio (–0,9) y Kicillof es el mejor posicionado entre los dirigentes de conocimiento masivo (–6,3).

Dirigente Positiva Negativa Saldo neto No conoce Positiva s/ conocedores*
Axel Kicillof 45,0% 51,3% –6,3 1,6% 46,7%
Cristina Fernández 42,0% 56,1% –14,1 0,2% 42,8%
Myriam Bregman 40,1% 41,0% –0,9 12,0% 49,4%
Patricia Bullrich 37,6% 59,9% –22,3 1,2% 38,6%
Natalia de la Sota 36,6% 24,4% +12,2 29,4% 60,0%
Javier Milei 36,1% 61,8% –25,7 0,9% 36,9%
Mauricio Macri 34,0% 63,5% –29,5 0,3% 34,9%
Sergio Massa 33,9% 61,1% –27,2 1,9% 35,7%
Victoria Villarruel 27,1% 65,5% –38,4 2,5% 29,3%
Ricardo Quintela 26,2% 43,7% –17,5 21,6% 37,5%
Tabla 1. Imagen de dirigentes (diez primeros del ranking). *Positiva sobre el total de quienes emiten opinión (positiva + negativa). Cálculos de DATA sobre datos de Zuban Córdoba.

La última columna de la tabla corrige el efecto del desconocimiento. Entre quienes tienen una opinión formada, De la Sota retiene un 60% de valoración favorable y Bregman roza el 50%. Son los dos perfiles con margen de crecimiento. En el extremo opuesto, Victoria Villarruel exhibe la peor relación del grupo: menos de tres de cada diez que la conocen la valoran bien, y su rechazo (65,5%) es el más alto de la lista.

En la franja baja del ranking aparecen figuras de escaso conocimiento y saldo negativo: Daniel Hadad (22,6% positiva, 42,0% negativa), Sergio Uñac (19,8% / 27,5%), Dante Gebel (18,7% / 28,6%), Jorge Brito (12,9% / 34,5%) y Hernán Lancuza (12,1% / 25,3%, con 57,5% que no lo conoce).

 

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Núcleo duro y techo: la anatomía del voto potencial

La pregunta de potencialidad distingue entre quienes votarían «seguro» a un dirigente, quienes «probablemente» lo harían y quienes no lo votarían nunca. Es el indicador más útil para pensar un balotaje, porque mide a la vez la base propia y el límite de crecimiento.

Tres dirigentes concentran los núcleos duros más grandes y casi del mismo tamaño: Kicillof (29,1% de voto seguro), Milei (26,6%) y Cristina Fernández (26,0%). La diferencia está en lo que rodea a ese núcleo. Kicillof suma 17,5 puntos de voto probable y llega a un potencial de 46,6%, apenas 2,4 puntos por debajo de su rechazo (49,0%). Es el único dirigente de alto conocimiento cuyo techo y cuyo rechazo están prácticamente empatados.

Milei presenta el perfil inverso. El 70% de su potencial es voto seguro, el núcleo más cohesivo de todo el ranking, pero apenas agrega 11,4 puntos de voto probable. Su potencial total (38,0%) queda 21,1 puntos por debajo de su rechazo (59,1%). En términos de segunda vuelta, el problema del oficialismo no es la fidelidad de su base sino la falta de puentes hacia afuera de ella.

Dirigente Voto seguro Probable Potencial Nunca Potencial – Rechazo Seguro / Potencial
Axel Kicillof 29,1% 17,5% 46,6% 49,0% –2,4 62%
Cristina Fernández 26,0% 17,7% 43,7% 52,6% –8,9 59%
Myriam Bregman 8,8% 31,4% 40,2% 51,8% –11,6 22%
Sergio Massa 8,1% 30,9% 39,0% 53,9% –14,9 21%
Javier Milei 26,6% 11,4% 38,0% 59,1% –21,1 70%
Patricia Bullrich 14,6% 23,2% 37,8% 57,0% –19,2 39%
Natalia de la Sota 5,6% 29,8% 35,4% 40,2% –4,8 16%
Mauricio Macri 7,4% 25,0% 32,4% 61,4% –29,0 23%
Tabla 2. Potencial de voto y rechazo. Las dos últimas columnas son cálculos de DATA.

Bregman y Massa muestran otro tipo de perfil: núcleos chicos (8,8% y 8,1%) y un volumen grande de voto «probable», superior al 30% en ambos casos. Es un apoyo blando, que responde más a la disposición a considerarlos que a una adhesión consolidada. De la Sota repite ese patrón con un rechazo mucho menor (40,2%) y un 24,4% que no sabe, lo que la convierte en la figura con mayor recorrido por delante y, a la vez, con la incógnita más grande.

Dentro del espacio oficialista aparece un dato que el propio informe de Zuban Córdoba viene explorando: Patricia Bullrich iguala a Milei en potencial (37,8% contra 38,0%) y tiene un rechazo algo menor (57,0% contra 59,1%), aunque con un núcleo seguro que es casi la mitad del presidencial (14,6%). Su imagen positiva (37,6%) incluso supera a la de Milei (36,1%).

En el caso de Cristina Fernández, la medición tiene un valor más político que electoral: su condena en la causa Vialidad, confirmada por la Corte Suprema en junio de 2025, incluye la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Su 43,7% de potencial indica el peso de su liderazgo dentro del peronismo, no una candidatura posible.

Intención por espacio: dos bloques y un tercio disperso

En la primera pregunta de intención de voto por espacio, con oferta amplia, el peronismo obtiene 34,0% y La Libertad Avanza 30,1%. Detrás se ubica una categoría «Otro» que suma 14,6% y que, desagregada, muestra una oferta muy fragmentada: Alianza de Partidos Provinciales 3,7%, UCR 3,2%, espacio de Victoria Villarruel 3,0%, espacio de Daniel Hadad 1,8%, espacio de Jorge Brito 1,6% y Consolidación Argentina de Dante Gebel 1,3%. El PRO registra 5,8%, el Frente de Izquierda 4,6% y el 10,9% no sabe.

La segunda pregunta simula un escenario de tres opciones. Allí el peronismo sube a 35,9%, La Libertad Avanza a 35,1%, el Frente de Izquierda a 6,4% y los indecisos saltan a 22,6%. La comparación entre ambos escenarios es probablemente el hallazgo más relevante del informe.

Espacio Oferta amplia Escenario de tres Variación
Peronismo 34,0% 35,9% +1,9
La Libertad Avanza 30,1% 35,1% +5,0
Frente de Izquierda 4,6% 6,4% +1,8
PRO 5,8% — –5,8
Otros (provinciales, UCR, Villarruel, Hadad, Brito, Gebel) 14,6% — –14,6
No sabe 10,9% 22,6% +11,7
Tabla 3. Comparación de escenarios. Variación en puntos porcentuales, cálculos de DATA.

Cuando desaparecen de la oferta el PRO y las opciones agrupadas en «Otro», quedan liberados 20,4 puntos. La Libertad Avanza capta 5,0, el peronismo 1,9 y la izquierda 1,8. Los restantes 11,7 puntos, más de la mitad del total, van a la indecisión. El votante del PRO, que en teoría es el aliado natural del oficialismo, no migra automáticamente hacia La Libertad Avanza cuando se le quita su opción.


De los 20,4 puntos que libera la polarización, el 57% no elige a nadie. El votante sin opción propia no se alinea: se retira a la indecisión.


Una advertencia necesaria: estos son saldos netos agregados, no flujos individuales. La encuesta publicada no incluye el cruce entre ambas preguntas, por lo que no puede afirmarse cuántos votantes del PRO pasaron efectivamente a La Libertad Avanza. Lo que sí muestra es el resultado neto, y ese resultado es un oficialismo que crece bastante menos de lo que sugeriría la suma aritmética de espacios afines.

La aritmética del balotaje

Las reglas de la elección presidencial argentina establecen que gana en primera vuelta quien supere el 45% de los votos afirmativos válidos, o quien obtenga más del 40% con una diferencia mayor a diez puntos sobre el segundo. Proyectar los datos de la encuesta sobre esa regla exige una operación simple: excluir a quienes no saben y recalcular.

En el escenario de oferta amplia, sobre la base de quienes expresan preferencia, el peronismo llegaría a 38,2% y La Libertad Avanza a 33,8%. Ninguno alcanza el 45% ni el 40% con diez puntos de ventaja: la elección iría a segunda vuelta. En el escenario de tres fuerzas, la misma operación daría 46,4% al peronismo y 45,3% a La Libertad Avanza. Ese cálculo, tomado al pie de la letra, pondría al peronismo apenas por encima del umbral de la victoria en primera vuelta.

Esa lectura es frágil por dos razones. Supone que el 22,6% de indecisos se reparte en la misma proporción que los decididos, algo que rara vez ocurre. Y trata como voto válido a personas que el día de la elección pueden votar en blanco o no concurrir. Lo que el número sí muestra es otra cosa: con dos bloques de tamaño equivalente y núcleos duros consolidados, la definición queda en manos de un electorado sin identidad partidaria que hoy no está dispuesto a elegir.

Lectura metodológica: lo que la encuesta permite y lo que no

La ficha técnica informa un error muestral de ±2,19% con un nivel de confianza del 95%. Ese valor corresponde a una muestra aleatoria simple y a una proporción individual. Tres observaciones ayudan a leerlo con precisión.

Primero, la técnica. El relevamiento fue 100% en línea. Las encuestas online se construyen sobre paneles o captación digital, no sobre muestras probabilísticas en sentido estricto, y el error muestral nominal funciona como referencia antes que como garantía. La ponderación por género, edad, zona y voto a presidente en la primera vuelta de 2023 corrige desbalances conocidos, pero depende del recuerdo de voto de los encuestados, que suele sesgarse hacia el ganador.

Segundo, las diferencias. Para comparar dos fuerzas dentro de una misma muestra, el margen relevante no es el de cada porcentaje sino el de la diferencia. Con 2.000 casos, ese margen ronda los ±3,5 puntos en el escenario amplio y ±3,7 en el de tres fuerzas. La ventaja peronista de 3,9 puntos en el primer caso queda en el límite de la significancia; la de 0,8 puntos en el segundo es un empate estadístico sin discusión. Cualquier efecto de diseño derivado de la ponderación ampliaría esos márgenes.

Tercero, el historial. Zuban Córdoba integra el grupo de consultoras con presencia regular en el seguimiento electoral nacional, y su trayectoria en 2023 ofrece antecedentes en ambos sentidos. Tuvo una buena lectura de las PASO, pero en su última medición antes de la primera vuelta ubicó a Milei primero (34,7%) y a Massa segundo (32,7%), cuando el resultado final fue inverso: Massa 36,7% y Milei 30,0%. Para el balotaje proyectó una ventaja de Massa que tampoco se verificó. Los datos de septiembre de 2026 deben leerse junto con los de otras consultoras antes de extraer conclusiones firmes sobre la competencia.

¿Qué deja la foto de septiembre?

La encuesta confirma un escenario que se viene configurando desde abril: un gobierno instalado en un piso de aprobación en torno al 35%, sin nuevas caídas pero sin señales de recuperación, frente a un peronismo que empata o supera levemente al oficialismo sin despegarse. Ninguno de los dos bloques muestra hoy capacidad de ganar por sí solo.

Para La Libertad Avanza, el desafío es de expansión. Tiene el núcleo más fiel del sistema político, pero un rechazo del 59% hacia su principal figura y un electorado afín, el del PRO y parte de los espacios menores, que no se transfiere de manera automática. Para el peronismo, el problema es de candidatura y de techo: su dirigente mejor posicionado, Kicillof, llega al límite del empate entre potencial y rechazo, y su figura de mayor peso interno no puede competir.

Entre ambos queda un tercio del electorado disperso en opciones menores o sin definición. A trece meses de la elección, ese segmento es el que va a decidir si el camino termina en balotaje, como sugiere el título del informe, o en una definición anticipada que hoy ninguna fuerza puede asegurar.

 

 

Ficha técnica: Zuban Córdoba y Asociados. Población general mayor de 16 años. Muestra de 2.000 casos, cuestionario estructurado, técnica 100% online. Afijación proporcional; ponderación por género, edad, zona y voto a presidente en primera vuelta 2023. Trabajo de campo: 16 al 19 de septiembre de 2026. Error muestral ±2,19%, nivel de confianza 95%.

 


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