Hace 70 años que Argentina padece el FMI

La dictadura fusiladora masónica británica de 1955 metió a la Argentina en el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre el otoño y el invierno de 1956. Ocurrió cuando todavía no se habían disipado los efectos de los bombardeos, de los fusilamientos, de la quema de libros, películas y documentales; y el polvo y los escombros de las demoliciones; y aún se sentía el ruido de la destrucción de vajillas, camas, material hospitalario y destrucción de bancos de sangre; se guillotinaba partes de aviones en Córdoba y se paralizaban obras públicas, entre otros males de ese régimen liberal. Perón calificó a ese organismo como “un nuevo engendro putativo del imperialismo”.

A casi un año de ocupar la Casa Rosada, esa tiranía fusiladora dictó el decreto/ley número 15.970, el 31 de agosto de 1956, donde señala:

VISTO: El decreto–ley número 7.103, del 19 de abril de 1956, por el cual se dispone que se inicien los trámites necesarios para obtener el ingreso de la República Argentina al Fondo Monetario Internacional y al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento; los informes sobre las gestiones realizadas en tal sentido por la Embajada ante el Gobierno de los Estados Unidos y por la Misión Financiera Argentina actualmente en Washington, que dan cuenta de las decisiones adoptadas por la Junta de Gobernadores del FMI y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), aceptando el ingreso del país a dichos Organismos internacionales.

Se lee después en aquella norma de agosto de 1956: “El presidente provisional de la Nación en Ejercicio del Poder Legislativo [el general del Ejército argentino, Pedro Eugenio Aramburu], Decreta, con Fuerza de Ley: Artículo 1º – Apruébase el ingreso de la República Argentina al FMI y al BIRF. Art. 2º – Apruébanse los Convenios de creación del FMI y del BIRF que constan en el Acta Final de la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, celebrada en Bretton Woods, en Julio 22 de 1944, y las resoluciones de las Juntas de Gobernadores de dichas instituciones internacionales.

No le fue gratis a la Argentina entrar al organismo de la usura internacional, cuyos directores/burócratas nos son conocidos, porque hay inmensas cantidades de sus fotografías, declaraciones públicas, visitas a la Argentina, etc., pero no tanto los verdaderos jefes reales –las potencias internacionales– y hay acaso otros jerárquicos que no sabemos quiénes son, donde viven, y apenas se los instituye. ¿Cuánto salió la entrada/cuota al FMI? El artículo 4º de aquella norma dice: “El pago de la cuota de US$ 150.000.000, que ha sido asignada al país en el FMI, se efectuará como sigue: el 25 por ciento en oro, y el saldo de 75 por ciento se abonará en pesos moneda nacional”.

Tampoco fue un regalo la entrada al BIRF (actual Banco Mundial): “Art. 6º – El pago de la cuota de US$ 150.000.000, que ha sido asignada al país en el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, se efectuará como sigue: el 2 %, se abonará en dólares de los Estados Unidos y el 18 % en pesos moneda nacional. La integración del saldo de 80 % de la referida cuota no se hará en oportunidad del ingreso del país a dicha institución, pero está sujeta a lo que dispone el Artículo II del Convenio del citado Banco Internacional”.

El FMI –contamos las formalidades– es una organización financiera internacional de las Naciones Unidades (ONU), con sede en Washington. Fue creado en julio de 1944 en los tristemente famosos acuerdos de Bretton Woods, en el estado de Nuevo Hampshire, en el noreste de EE.UU. Nótese que los altos mandos y jerarcas de las potencias aliadas ya estaban al tanto de que casi un año después iban a triunfar sobre el eje encabezado por Alemania y estaban de lleno organizando el saqueo que en el caso de la Argentina lleva 70 años.

La información pública precisa que ese organismo nació de las ideas de Harry Dexter White (de EE.UU.) y el británico John Maynard Keynes (el referente ideológico de algunos argentinos), durante una reunión de poco más de 700 delegados de 44 países aliados de la segunda guerra mundial, ocasión en que fueron derrotados los malos por otros malos. Empezó a funcionar el 27 de diciembre de 1945 con 29 países miembros con el noble propósito de “reconstruir el sistema monetario internacional”.

A propósito de los 70 años. Hay argentinos liberales empobrecedores –concentrados en unidades de negocios personales, que es su única meta– que escupen cada tanto que los problemas de la Argentina tienen 70 años. Unos vociferaron eso este año 2026. Por lo tanto, la resta nos da 1956. Cuando lo decían en 2025, la resta daba 1955. Pero hace varios años, en 2010, repetían el asunto de los 70 años. En ese caso, la resta daba 1940. Todas falsas alusiones al justicialismo. Esa mentira es muy fácil de refutar –fueren periodistas o dirigentes aludidos–: ¿Cuánta deuda externa había hasta agosto de 1955? ¿Cuánta desocupación? ¿Qué niveles salariales? Y cualquier otro indicador social, económico, etc. Los mismos planteos corren para, por ejemplo, febrero de 1976. ¿Cuánta deuda externa había hasta el golpe de Martínez de Hoz y Cía.? ¿Y cuánta encontró Alfonsín el 10 de diciembre de 1983? ¿Y en la actualidad? ¿En 1975, qué PBI tenía la Argentina? ¿Y el de Corea del Sur y el de Brasil en ese mismo año?

En 2030, esa organización saqueadora cumplirá 85 años. Por supuesto que para esos fines contó y cuenta con infinidad de nativos coimeros, evasores, amantes de las fugas de divisas a guaridas fiscales y alimentadores de bolsillos de no pocos operadores disfrazados de periodistas, que son las últimas y eficientes orejas del tarro. Y una banda de economistas serios, que vive de las comisiones. Es decir, del Estado. “Los amantes de la plata dulce”, como los define Perón.

Nadie puede estar contra de las metas que propone el FMI: “promover la cooperación monetaria internacional, el comercio internacional, reducción de la desocupación, conseguir tasas de cambio sustentables, lograr crecimiento económico, y otorgar razonablemente recursos a países miembros en dificultades económicas. El FMI se financia con dos grandes herramientas: cuotas y préstamos”. Todos sabemos que esas son formidables engaños. Casi naturalizados.

Los otros aniversarios

El 4 de junio de 1946 asumió la Presidencia Juan D. Perón. Lo hizo en esa fecha por el centenario y en homenaje de la victoria de la Confederación Argentina –al mando de Juan Manuel de Rosas– sobre las potencias invasoras de Inglaterra y Francia. El GOU había iniciado la etapa nacional el mismo día y mes de 1943. Se empezaba a poner fin al liberalismo empobrecedor que nos exportaba y exporta Gran Bretaña, USA y otras potencias desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Hace algunos años se sumó China. ¿Hay un nuevo Yalta de reparto del mundo entre EE.UU., China y Rusia?

Perón, en realidad, se encargó de pagar deudas contraída por otros gobiernos. ¿Con cuánto se encontró en 1946? Recordemos que el endeudamiento de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la banca británica empezó en 1824: En el contexto del régimen autoritario liberal conducido por Bernardino Rivadavia y vigilado por Londres. El empréstito con el Banco Baring Brothers de Londres se firmó el 1 de julio de 1824. Este año 2026 se cumplieron 202 años de esa estafa, que involucró también a Uruguay, Paraguay y el Alto Perú (Bolivia), que integraban las Provincias Unidas. Así fue que Perón rechazó meter a la Argentina en el FMI. Analizó que ese organismo fue y es un invento para estafar a los países del mundo. Por es esencial motivo, en la década de los gobiernos de (1946-1955), la Argentina estuvo ausente del FMI.

El FMI, un nuevo engendro

“Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, la primera visita que recibí fue la del presidente del FMI, que venía a invitarnos a que nos adhiriésemos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y, de inmediato, destaqué dos jóvenes técnicos de confianza del equipo del Gobierno, para investigar a ese monstruo tan peligroso [cursivas de JDP], nacido en los sospechosos acuerdos de Bretton Woods. El resultado de ese informe fue claro y preciso: en síntesis, se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo”, explica Perón. [cursivas nuestras]. Destaca más de una vez lo que pasaba en 1946 y después de 1955.

 

Mediante diversas maneras de deformar la realidad –advierte el líder justicialista–, se ha conformado ya una larga historia a través del “área esterlina” como del “área dólar” y, aunque el pretexto fuera dar respaldo indirecto a las monedas de los países pobres de reservas de oro, en realidad de verdad, todo ha sido una nueva forma de especular con la buena fe de los demás. [comillas en el original].

Perón, en esa obra de absoluta vigencia, caracteriza a los que en 1956 metieron a la Argentina en el FMI: “Durante los 10 años de Gobierno Justicialista, la Argentina fue libre y soberana, pero la coalición de la sinarquía internacional con los cipayos vernáculos la aplastaron, lo que demuestra que un país se puede liberar aisladamente, pero esa liberación no se podrá consolidar a menos que nos integremos en el Tercer Mundo. Los justicialistas hemos pagado, tanto en la evolución como en las integraciones geopolítica e histórica, el precio que siempre pagan los precursores, pero nuestra ideología y nuestra doctrina están en pie, cada día con mayor vigencia”. [Cursivas de JDP].

Nada de empréstitos

“Cuando en 1946 asumí el Gobierno de mi país –enfatiza–, me apresuré a declarar en la Plaza de Mayo, ante casi un millón de argentinos, que me cortaría una mano, antes de firmar un empréstito. Lo dije para cerrar toda puerta abierta a la tentación y lo cumplí al pie de la letra: durante mis dos períodos de Gobierno no firmé un solo empréstito. Los argentinos al trabajar me ofrecieron el mejor empréstito, el que se hace con el propio esfuerzo de un pueblo que tiene dignidad y las demás cosas que hay que tener. (…). Entregué el Gobierno con una fuerte reserva financiera, después de haber incorporado al patrimonio nacional bienes por una ingente suma, representados por los servicios públicos, la creación de una marina mercante de más de un millón doscientas mil toneladas, una flota aérea nacional, más de cien mil obras públicas, un pueblo con el más alto nivel de vida de toda su historia, una economía popular de abundancia, contra la economía de miseria que había recibido nueve años antes”. La Argentina necesita en forma urgente volver a esos niveles económicos.

Asegura:

Los Estados Unidos no sólo no nos ayudaron, sino que nos sabotearon sin solución de continuidad e hicieron todo lo posible por impedir nuestro progreso. ¡Cómo podrá explicarse que en los únicos diez años que la Argentina prescindió de toda ayuda americana, fue la única vez que consiguió poner a punto su economía, a pesar de la guerra que éstos le hicieron!

Un tema de absoluta vigencia

Cuando en 1946 el Justicialismo llegó al Gobierno –precisa Perón–, se encontró con un país descapitalizado, endeudado y con servicios financieros en divisas que le llevaban anualmente casi todo el producto del trabajo del Pueblo Argentino. Era un país “subdesarrollado”, adjetivo que se aplica comúnmente a los países descapitalizados por la acción expoliadora del imperialismo y a los que se quiere presentar poco menos que por incivilizados. Nuestros países, faltos de capital, no pueden impulsar su desarrollo porque en el negocio de los países pasa lo que en todos los demás negocios: el desarrollo se impulsa sobre la base de la inversión. Siendo ello así, nuestra solución estaba en capitalizar al país. Un país se capitaliza de una sola manera: trabajando, porque nadie se hace rico pidiendo prestado o siendo objeto de la explotación ajena. Todo consistía entonces en organizarse para trabajar, crear trabajo y poner al Pueblo Argentino a realizarlo, porque el capital es trabajo acumulado.

“En 1946, cuando nos hicimos cargo del Gobierno, –puntualiza Perón– existía una deuda externa de 3.500 millones de dólares, créditos de 1.500 millones de la misma moneda (…). En 1955, cuando caímos: no teníamos deuda externa, disponíamos de una reserva financiera en oro y divisas del orden de los 1.500 millones de dólares (…) En 1968, después de 12 años de “Gobiernos Democráticos” el estado actual es el siguiente: el país ha contraído en esos doce años una deuda externa del orden de los 4.000 millones de dólares. [las mayúsculas y comillas son de JDP].