El oficialismo no consiguió los votos ni el respaldo de sus gobernadores aliados y debió bajar el capítulo estrella de la agenda del mileismo. La caída expone la interna irresuelta entre el Presidente, la vicepresidenta y la senadora Bulrich, y reabre las críticas al ministro Sturzenegger por impulsar reformas que chocan con el rechazo social, sin medir las consecuencias políticas, tal como ocurrió también con el conflicto con los prácticos navales.
El Gobierno retiró esta semana el capítulo de extranjerización de tierras del proyecto de desregulación que impulsa Federico Sturzenegger. La decisión, comunicada por Patricia Bullrich a los jefes de las bancadas aliadas, no fue una concesión táctica sino la constatación de que la norma no reunía los votos para aprobarse en el Senado, ni siquiera los necesarios para garantizar el quórum de la sesión.
UN NÚMERO DE VOTOS QUE NO EXISTÍA
Según trascendidos del propio gobierno, Bullrich había asegurado a sus aliados —Carlos «Camau» Espínola, Eduardo Vischi y Beatriz Ávila, entre otros— que contaba con 37 votos, el mínimo requerido. La cuenta era ficticia: omitió que el radical mendocino Rodolfo Suárez avisaría un faltazo a la sesión y que la salteña Flavia Royón, a quien daba por segura en el bloque afirmativo, votaría en contra. Cuando Royón se lo confirmó directamente al jefe de Gabinete, Diego Santilli, la Casa Rosada terminó de comprobar que la senadora le había ocultado el estado real de la negociación.
“Si no tenés los 37, no nos expongas a los aliados para terminar empatando 35 a 35”, le reprochó a Bullrich la senadora tucumana Beatriz Ávila antes de la sesión. La ex ministra, de todos modos, decidió avanzar. |
LOS GOBERNADORES MARCARON EL LÍMITE
La resistencia a la ley se organizó puertas adentro del propio arco aliado. Los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Rolando Figueroa (Neuquén), Hugo Passalacqua (Misiones) y Gustavo Sáenz (Salta) instruyeron a sus senadores a votar en contra de la venta de tierras a extranjeros. El rechazo público de Figueroa, en particular, funcionó como respaldo para que la neuquina Julieta Corroza —que en la previa había ofrecido abstenerse antes que votar a favor— confirmara su voto negativo. El repliegue se formalizó pasadas las 15 del martes, cuando Bullrich reunió de urgencia a las bancadas aliadas para retirar los artículos sobre tierras y así preservar el quórum para el resto del paquete.
EL COSTO POLÍTICO PARA BULLRICH
La derrota deja a Bullrich debilitada dentro de La Libertad Avanza. Fuentes del Gobierno consultadas por LPO señalaron que Javier y Karina Milei desconfían de su ex ministra y ya no la consideran candidata a la vicepresidencia en 2027. Al traspié legislativo se suma la filtración de una discusión privada por chat con la vicepresidenta Victoria Villarruel, que Bullrich compartió con la prensa y con el grupo de WhatsApp de LLA, y su desmarque previo del Presidente cuando este exigía la renuncia de Manuel Adorni por el caso de enriquecimiento ilícito.
La titular del interbloque libertario en el Senado le había garantizado a la Casa Rosada un número de votos que no existía. La rebelión de un grupo de gobernadores aliados forzó el retiro del capítulo y dejó a Bullrich debilitada de cara a 2027.
El manejo opaco de la negociación forzó además a Milei a adelantar su viaje protocolar a Ecuador y Colombia con el objetivo de sacar a Villarruel de la sesión y evitar que desempatara en contra del oficialismo. La maniobra resultó innecesaria: el proyecto nunca llegó a discutirse en el recinto.
LA LECTURA HACIA 2027
El episodio expone el límite estructural del esquema de poder libertario: la dependencia de gobernadores que responden a sus propios cálculos electorales y no a una disciplina partidaria nacional. Cuando esos intereses colisionan con la agenda libertaria, el techo legislativo del oficialismo queda a la vista. Para Bullrich, la derrota reabre la pregunta sobre el costo de su exposición pública. Para Milei, confirma que la gobernabilidad legislativa —incluso con aliados nominales— sigue siendo una de las principales restricciones de su proyecto de cara a 2027.
Redaccion Data política y económica
