La discusión sobre las reelecciones indefinidas y la conformación de una «Liga de Intendentes» revelan una nueva etapa en la disputa por el liderazgo del peronismo de la provincia de Buenos Aires. El debate excede la cuestión institucional y anticipa el armado político rumbo a 2027.
La política bonaerense atraviesa un proceso de reconfiguración acelerada. En apenas unos días, dos movimientos impulsados alrededor del gobernador Axel Kicillof modificaron el tablero interno del peronismo: la reapertura del debate para eliminar los límites a las reelecciones de intendentes y la consolidación de una Liga de Intendentes Peronistas que busca convertirse en un nuevo actor de peso dentro del oficialismo provincial. Ambos hechos están estrechamente vinculados y expresan una misma lógica: fortalecer el poder territorial en un momento en que comienza a definirse la sucesión política de 2027.
La reelección como debate político
Kicillof volvió a manifestarse públicamente a favor de modificar la legislación que limita la reelección de los intendentes bonaerenses. El gobernador sostuvo que no debería impedirse que un jefe comunal vuelva a competir si cuenta con el respaldo de sus vecinos y consideró que la decisión debe quedar en manos del electorado y no de una prohibición legal. La vicegobernadora Verónica Magario respaldó esa posición al afirmar que «las reelecciones las define el pueblo con su voto».
La iniciativa procura reactivar un proyecto presentado anteriormente por legisladores del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), aunque hoy no cuenta con los votos suficientes para avanzar en la Legislatura provincial. El tema divide al oficialismo y también encuentra resistencias en sectores de la oposición, por lo que su tratamiento promete convertirse en uno de los principales focos de tensión política durante los próximos meses.
Detrás de la discusión institucional aparece una realidad concreta: alrededor de 80 intendentes bonaerenses quedarían impedidos de competir nuevamente si continúa vigente el actual límite de mandatos.
Nace una cuarta pata del peronismo
En paralelo, once intendentes peronistas formalizaron un espacio propio tras reunirse con Axel Kicillof en la Gobernación. La denominada Liga de Intendentes Peronistas reúne a dirigentes del conurbano y del interior provincial y pretende convertirse en un actor con capacidad de incidencia en las decisiones electorales, legislativas y de gestión.
Integran el espacio Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gastón Granados (Ezeiza), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Mariel Fernández (Moreno), Gustavo Menéndez (Merlo), Federico Susbielles (Bahía Blanca), Marisa Fassi (Cañuelas), Juan Pablo García (Dolores), Juan de Jesús (La Costa) y Hernán Arranz (Monte Hermoso).
La conformación de esta nueva liga también modifica la negociación interna del peronismo.
Hasta ahora, la mesa política estaba dominada por tres polos claramente identificados: el espacio de Kicillof, La Cámpora y el Frente Renovador. La irrupción coordinada de un bloque de intendentes introduce un nuevo equilibrio de fuerzas y obliga a cualquier estrategia electoral futura a incorporar el peso específico del poder municipal.
Su objetivo declarado no es romper con ninguno de esos espacios, sino incorporarse como una «cuarta pata» de la conducción política del peronismo provincial y participar en igualdad de condiciones de las decisiones estratégicas.
Más que una interna
Aunque públicamente la Liga plantea una posición de equilibrio entre los distintos sectores, su aparición refleja un fenómeno más profundo: los intendentes buscan recuperar protagonismo luego de varios años en los que el liderazgo del peronismo estuvo concentrado en las figuras nacionales.
Los jefes comunales administran los principales territorios electorales de la provincia y son quienes sostienen la estructura política cotidiana del peronismo. Con la imposibilidad constitucional de que Kicillof vuelva a competir por la Gobernación en 2027, muchos intendentes consideran que llegó el momento de reclamar un papel más relevante en la definición del próximo liderazgo provincial.
La discusión sobre las reelecciones aparece así íntimamente vinculada con esa estrategia: preservar a los dirigentes con mayor volumen territorial también significa preservar la base organizativa del peronismo bonaerense.
Una disputa que trasciende las reelecciones
El debate abierto por Kicillof excede ampliamente la discusión jurídica sobre los límites a los mandatos. Lo que está en juego es la arquitectura futura del peronismo bonaerense.
Mientras el gobernador intenta preservar el entramado territorial que sostiene su proyecto político, los intendentes procuran transformarse en un actor con autonomía propia y capacidad de condicionar la sucesión provincial. En ese contexto, la discusión legislativa sobre las reelecciones se convierte en apenas la primera batalla de una disputa mucho más amplia: quién conducirá al principal distrito electoral del país y cuál será el modelo de liderazgo del peronismo en la etapa posterior a Axel Kicillof.
