Paulo Freire y su compromiso con la educación popular: praxis, movimientos sociales y el desafío tecnológico en el siglo XXI.

La vigencia del legado pedagógico de Paulo Freire se redefine hoy frente a los desafíos geopolíticos y tecnológicos contemporáneos, demostrando que enseñar nunca es un acto neutral, sino un ejercicio político y emancipador anclado en las luchas de los pueblos.

Por Enrique Mestres*

A casi tres décadas de su fallecimiento, el pensamiento de Paulo Freire continúa erigiéndose como uno de los pilares más lúcidos e insustituibles de la pedagogía mundial y del pensamiento crítico latinoamericano. Su ruptura teórica e ideológica transformó radicalmente la forma de entender la enseñanza, despojándola de toda falsa neutralidad para situarla como un acto fundamentalmente político, cultural y dialógico. Frente a la herencia colonial y hegemónica que denominó «educación bancaria» —un modelo donde el educador asume el rol del poseedor absoluto del saber y reduce al estudiante a un recipiente pasivo que debe ser llenado con información para asegurar su domesticación y adaptación acrítica—, Freire contrapropuso una pedagogía problematizadora. En este enfoque horizontal, la realidad vivida y el saber cotidiano se convierten en el epicentro del proceso de aprendizaje, rompiendo con las jerarquías de la escuela tradicional para establecer que la construcción del conocimiento es un acto colectivo y comunitario.

🗣 “Nadie libera a nadie ni nadie se libera solo. Los seres humanos se liberan en comunión”, Paulo Freire. ❤️ A 28 años de su paso a la inmortalidad, ¡Paulo Freire sigue


«Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo.»   Paulo Freire, Pedagogía del Oprimido.


 

Para Freire, el núcleo de este proceso es la concientización: aprender a leer y escribir nunca se reduce a una mera decodificación técnica de signos, sino que constituye un acto político de profunda «lectura del mundo». Esta lectura permite desentrañar las causas estructurales de la opresión, la exclusión y la injusticia social. Sin embargo, su teoría jamás se confina al plano de la abstracción académica, sino que exige la praxis, concebida como la unidad indisoluble entre la reflexión crítica y la acción transformadora sobre la realidad.

Para que esta praxis cobre carnadura histórica, Freire encontró su hábitat natural en los movimientos sociales, los cuales operan no como meros beneficiarios o receptores de directivas, sino como auténticos sujetos pedagógicos y productores de saber político. A través de la investigación temática participativa, las comunidades organizadas toman los conflictos cotidianos —la precarización, la pérdida de derechos o la vulneración territorial— como «temas generadores» para construir un diálogo horizontal que cruza el saber popular con el conocimiento sistemático.

Esta articulación se materializa en diversas experiencias contemporáneas concretas:

  • Educación Ambiental y Campesina: Colectivos de defensa del territorio y la soberanía alimentaria que articulan saberes científicos sobre ecología con las prácticas ancestrales de cuidado de la tierra frente a los modelos extractivistas.
  • Economía Popular y Autogestión: Fábricas recuperadas, cooperativas de recicladores y emprendimientos comunitarios donde la formación técnica y administrativa se funde con la construcción de un proyecto político solidario y anticapitalista.
  • Pedagogías Feministas y de la Memoria: Espacios colectivos que utilizan círculos de la palabra para desnaturalizar la violencia patriarcal, construir redes de cuidado mutuo y rescatar la historia reciente frente al avance global de discursos negacionistas y autoritarios.

La liberación es una praxis: la acción y la reflexión sobre el mundo con el fin de transformarlo.  Paulo Freire, Pedagogía del Oprimido.


El rol de la educación en el capitalismo globalizado y la disputa hegemónica

 Desde una perspectiva analítica y geopolítica, el ideario freiriano adquiere una urgencia crítica inusitada frente a las dinámicas del capitalismo global contemporáneo. Vivimos en una época marcada por la financiarización de la vida, la precarización laboral sistémica y el vaciamiento de la democracia representativa, donde los sistemas educativos formales tienden crecientemente a subordinarse a la lógica del mercado. En este escenario, la «educación bancaria» muta y se perfecciona: ya no busca solo la domesticación tradicional, sino la producción de sujetos funcionales, adaptados a la competencia individual y desprovistos de herramientas para el cuestionamiento estructural.

Frente a esta ofensiva hegemónica, la educación popular planteada por Freire funciona como un dispositivo de contrapoder. No se limita a proponer métodos de enseñanza alternativos en los márgenes del sistema, sino que disputa el sentido mismo de lo público y lo común. La opresión actual ya no se ejerce únicamente a través de la coerción física o la exclusión material directa, sino mediante la colonización de las subjetividades, la fragmentación del lazo social y la naturalización de la desigualdad como un destino ineludible.

La pedagogía freiriana responde a este cerco ideológico reinstalando la esperanza como categoría política. Freire advertía que la esperanza no es una mera espera pasiva, sino una urgencia de la acción colectiva. Politizar la educación significa comprender que las condiciones de injusticia no son leyes naturales de la economía, sino construcciones históricas humanas y, por lo tanto, transformables. La organización de los sectores populares y la recuperación de la palabra propia se transforman, así, en actos de insumisión cultural y política.

La articulación freiriana frente a los desafíos del mundo actual y las nuevas tecnologías

En el escenario del siglo XXI, dominado por la convergencia digital, la inteligencia artificial y los algoritmos de plataformas, la pregunta fundamental desde la óptica freiriana deja de ser meramente instrumental para volverse profundamente ética y política: ¿A favor de quién, en contra de quién y para qué se utilizan las tecnologías?

Lejos de la neutralidad con la que se promociona la digitalización global, las plataformas y los entornos virtuales actuales tienden a reproducir lógicas de consumo pasivo, atomización social y polarización acrítica, operando como una nueva forma de «educación bancaria algorítmica». Frente a este panorama, la educación popular digital promueve una apropiación crítica y soberana de las herramientas tecnológicas:

 

  • Producción comunitaria frente al consumo pasivo: Las comunidades y los movimientos no utilizan los medios solo para consumir información, sino para generar radios online, podcasts, plataformas de investigación militante y cartografías sociales digitales que visibilizan sus luchas y saberes.
  • Redes de solidaridad transnacional: El diálogo horizontal que en el siglo XX requería la presencialidad hoy se expande a través de redes globales de educación popular, permitiendo que experiencias de resistencia en América Latina, África y Europa compartan metodologías y estrategias en tiempo real.
  • La pedagogía de la pregunta frente a la automatización: En una época saturada de respuestas inmediatas provistas por inteligencias artificiales comerciales, Freire nos enseña que el verdadero valor pedagógico radica en cultivar la curiosidad epistemológica. Educar hoy exige formar sujetos capaces de formular preguntas genuinas e incómodas sobre las contradicciones de su entorno, negándose a delegar el pensamiento crítico en las máquinas.

Conclusión

La obra de Paulo Freire trasciende las coordenadas históricas de su tiempo para consolidarse como una brújula indispensable en el presente. Ya sea encarnada en las luchas territoriales de los movimientos sociales o reinterpretada en los complejos laberintos de la cultura digital, su pedagogía nos recuerda que educar es, ante todo, un acto político de amor, coraje y compromiso ético con la liberación humana. Su legado nos convoca a rechazar el fatalismo histórico y a sostener que, mientras existan asimetrías y opresión, la transformación de la sociedad seguirá siendo una tarea colectiva, donde la palabra y la acción pertenezcan por igual a todos los pueblos.

 

*Profesor en Ciencias Sociales especializado en Conducción Educativa

Referencias Bibliográficas

  • Area Moreira, Manuel. (2009). Introducción a la tecnología educativa. Universidad de La Laguna.
  • Boron, Atilio A., & Torres, Carlos Alberto. (Comp.). (2006). Educar para la ciudadanía democrática en el capitalismo global. CLACSO.
  • Freire, Paulo. (1969). La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI Editores.
  • Freire, Paulo. (1970). Pedagogía del Oprimido. Siglo XXI Editores.
  • Freire, Paulo. (1992). Pedagogía de la esperanza: Un reencuentro con la pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
  • Freire, Paulo. (1996). Política y educación. Siglo XXI Editores.
  • Streck, Danilo R., Redondo, Euchênio, & Zitkoski, Jaime José. (Eds.). (2016). Diccionario Paulo Freire. Editorial Autêntica / CELEP.
  • Tenti Fanfani, Emilio. (2007). La escuela y la cuestión social: Ensayos de sociología de la educación. Siglo XXI Editores.