Evita, la interna y la sucesión bonaerense: los homenajes separados volvieron a exhibir la disputa por el liderazgo del peronismo

Mientras Axel Kicillof encabezó un acto en La Plata junto a Julio Alak, el kirchnerismo y el Movimiento Evita concentraron la mayor movilización en Moreno. La ausencia de Máximo Kirchner frustró la foto que algunos imaginaban como un gesto de distensión. Detrás de los homenajes, comienza a tomar forma la disputa por la conducción del peronismo bonaerense y la candidatura para 2027.

El 74° aniversario del fallecimiento de Eva Perón dejó una postal que excede el homenaje histórico. Las actividades desarrolladas el domingo en la provincia de Buenos Aires terminaron reflejando, una vez más, el complejo momento político que atraviesa el peronismo, donde la construcción de una estrategia común convive con una intensa disputa por el liderazgo y el futuro electoral.

Lejos de una convocatoria unificada, los principales dirigentes eligieron escenarios distintos. Axel Kicillof participó de un acto institucional en Plaza Moreno, acompañado por el intendente de La Plata, Julio Alak. Paralelamente, en Moreno, la intendenta Mariel Fernández encabezó la tradicional marcha de antorchas junto a dirigentes de La Cámpora, el Movimiento Evita e intendentes del conurbano bonaerense.

La ausencia más comentada fue la de Máximo Kirchner. Durante los días previos distintos medios habían especulado con la posibilidad de que compartiera escenario con referentes de los distintos sectores del PJ, en un gesto destinado a reducir la tensión interna. Finalmente, el diputado nacional no asistió y la esperada imagen de unidad nunca llegó.

Dos actos, un mismo mensaje y distintas lecturas

Aunque ambos homenajes reivindicaron la figura de Eva Perón y cuestionaron las políticas del gobierno nacional, las señales políticas fueron diferentes.

En La Plata, Kicillof buscó darle un perfil institucional al acto. «El mejor homenaje que le podemos hacer a Evita es organizarnos para construir una alternativa», sostuvo el gobernador, insistiendo en la necesidad de reconstruir una propuesta política capaz de disputar el rumbo del país.

El gobernador evitó alimentar públicamente la interna, aunque el hecho de realizar una actividad propia confirmó que continúa consolidando un espacio político diferenciado dentro del peronismo provincial.

En Moreno, en cambio, la convocatoria reunió a buena parte del kirchnerismo, al Movimiento Evita y a intendentes de distintas vertientes del PJ. La presencia de dirigentes de diversos sectores mostró que existen ámbitos de convivencia, pero también dejó en evidencia que todavía no aparece una conducción capaz de sintetizar al conjunto del espacio.

La disputa por 2027 ya comenzó

Más allá del homenaje a Evita, la discusión que atraviesa al peronismo es otra: quién conducirá el proceso político de cara a las elecciones de 2027.

Desde hace meses Axel Kicillof trabaja en ampliar su estructura territorial mediante reuniones con intendentes, sindicatos y organizaciones sociales. En paralelo, el kirchnerismo continúa sosteniendo la centralidad política de Cristina Fernández de Kirchner y mantiene a Máximo Kirchner como uno de los principales articuladores de ese espacio.

La convocatoria realizada por Mariel Fernández había sido interpretada precisamente como un posible escenario para acercar posiciones entre ambos sectores. La ausencia de Máximo terminó reforzando la percepción de que las diferencias estratégicas siguen abiertas.

Julio Alak entra en la conversación

Otro dato político que dejó la jornada fue el protagonismo de Julio Alak.

El intendente de La Plata apareció nuevamente junto al gobernador en una imagen que muchos interpretan como un respaldo político mutuo. En distintos sectores del peronismo comienza a mencionarse a Alak como uno de los dirigentes con posibilidades de proyectarse hacia la gobernación si Kicillof decidiera competir por la Presidencia.

Sin embargo, ese escenario también abre otro interrogante: quién disputaría la conducción del municipio de La Plata, una ciudad que el peronismo recuperó en 2023 después de ocho años de administración del PRO.

Dentro del kirchnerismo algunos sectores impulsan a Florencia Saintout como una de las posibles sucesoras, aunque dirigentes platenses advierten que la unidad alcanzada por Alak podría fragmentarse si cambia el liderazgo local.

Una unidad todavía en construcción

El homenaje a Evita terminó funcionando como un termómetro político más que como una ceremonia conmemorativa.

Las distintas expresiones del peronismo coinciden en la necesidad de construir una alternativa frente al gobierno de Javier Milei, pero todavía no logran resolver quién conducirá ese proceso ni bajo qué esquema organizativo.

Las diferencias ya no parecen ser exclusivamente ideológicas. También expresan debates sobre liderazgo, representación territorial, renovación dirigencial y mecanismos para definir candidaturas.

A poco más de un año del inicio formal del calendario electoral bonaerense, cada acto, cada ausencia y cada fotografía adquieren un valor político que trasciende el acontecimiento en sí mismo.

Una señal para el futuro

La imagen que dejó el 26 de julio fue la de un peronismo que mantiene viva la memoria de Evita, pero que aún no consigue transformar ese patrimonio simbólico en una síntesis política común.

Mientras Kicillof consolida un liderazgo basado en la gestión provincial y el kirchnerismo preserva su capacidad de movilización territorial, la discusión sobre la sucesión bonaerense ya comenzó, aunque todavía sin árbitros ni reglas definitivas.

Los homenajes separados no constituyen, por sí solos, una ruptura. Pero sí reflejan que la construcción de la unidad continúa siendo el principal desafío del peronismo frente a un escenario político que ya empezó a mirar hacia 2027.