Más allá de slogans amarillos, la verdad es que además de linda, Buenos Aires es por su presupuesto y recaudación, la ciudad más rica del país, y a pesar de eso convivimos con un montón de injusticias.
En los años de la pandemia, en el Comité Solidario de San Telmo promovíamos una cuádruple emergencia social. Decíamos en el documento fundacional que era imprescindible declarar la “emergencia alimentaria, sanitaria, educativa y de vivienda” para toda la población más desprotegida del barrio y de la Capital Federal.
En estos casi 20 años de gestión oligarca en la ciudad (desde 2007) tras haber hecho enormes negociados privados con las tierras públicas de todos los vecinos y vecinas, Jorge Macri desde hace más de dos años se ha jactado de haber logrado más de 500 desalojos «administrativos» violentos por parte de la Policía de la Ciudad de edificios, viejos hoteles y conventillos con la excusa del riesgo de derrumbe, dejando miles de familias a la deriva. Es una política de vivienda muy clara, alquileres y expensas por las nubes sin regulación alguna, sin trabajo ni changas por la abrupta caída del consumo, subsidios que no alcanzan para pagar ni la mitad de una pieza de pensión, y cada vez más personas en situación de calle que se han multiplicado, como resultado del tercer y último Censo popular (elaborado entre el 26 y el 29 de junio de 2025) con 12.000 personas sin techo solo en BA.

Hablamos de una ciudad con miles de departamentos vacíos, que sostienen por la convicción de una política de especulación inmobiliaria, donde el hábitat no es un derecho humano sino un capital de inversión para que los sectores acomodados vivan de rentas.
Un informe del MPD “Ministerio Publico de la Defensa” de la Ciudad, arroja que en 2025 el subsidio habitacional porteño «690» otorga como máximo $227.000, con lo cual se cubre apenas la mitad del costo promedio de una habitación; es una respuesta de emergencia, pero que no garantiza condiciones dignas y no termina de dar una respuesta a largo plazo. Este déficit genera endeudamiento familiar, mudanzas permanentes y mayor inestabilidad habitacional. Cabe destacar que los hoteles familiares están concentrados en pocas zonas: sólo cuatro comunas reúnen casi el 80% de los hoteles familiares (Comunas 1; 3; 5 y 7). En cuanto a los barrios, Constitución y Balvanera lideran con la mayor cantidad de hoteles. En términos habitacionales, la comuna 1 tiene una dependencia muy alta de lo que es el mercado informal de alquileres, casi la mitad de los hogares son inquilinos. Cabe destacar también que hay 22.500 hogares viviendo en hoteles y pensiones (alrededor de 44.000 personas), la hotelería familiar juega un papel central para paliar la emergencia habitacional de la CABA, cuya situación ha empeorado en forma notoria.
![]()
Los datos del Censo Popular contrastan de forma notable con los datos oficiales del relevamiento del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, que en noviembre de 2025 registraron 5.176 personas en calle, frente a las 4.049 contabilizadas en noviembre de 2024, lo que representa un incremento del 27,8%.
Además la gestión macrista en la ciudad, reforzó operativos para “ordenar el espacio público”: según Macri, ya se realizaron 12 grandes intervenciones (razias) contra vendedores ambulantes en zonas como Once, Constitución, Parque Patricios y Liniers. Es decir, la persecución del trabajo informal de esa misma población en total vulneración.
En síntesis, la disputa por el m2 en la ciudad es de una enorme violencia institucional contra los sectores más humildes, a favor del 1% más rico de la Ciudad más linda y más injusta del país.
Socialismo Nacional/FSN
