La masiva convocatoria de la marcha en defensa de la universidad pública terminó siendo una multitudinaria expresión que se ubicó por encima de la problemática educativa. No es frecuente que más de un millón de personas se convoquen para una protesta. Cifra porteña a la que hay que sumarle otro tanto que surge de la suma de personas movilizadas en distintas regiones del país.

La postal de este martes también invita a sacar algunas conclusiones relacionadas con movidas sociales y culturales planteadas en estos tiempos. A la marcha de los estudiantes, que llegaron al centro de la ciudad encolumnados desde sus facultades, se sumaron distintas franjas generacionales y sectores sociales. Los gremios tuvieron un protagonismo central. La convocatoria principal y organización fueron movilizadas por las centrales obreras, principalmente por la CGT.
Esta dinámica de marchas multitudinarias se asoman como un sello de época. Una forma muy explícita de mostrar el hartazgo popular que genera la política del gobierno. Se viene ahora una nueva marcha federal, anunciada para el próximo miércoles 20, teniendo como bandera la defensa de la salud pública. Acaso, también se perfile una acción similar para acompañar, algún próximo miércoles, el reclamo de los jubilados. Movidas que, es de esperar, acompañen los sectores juveniles que ayer tuvieron el masivo respaldo de múltiples generaciones y franjas sociales.
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