La CGT copó Plaza de Mayo y advirtió que «se terminó la paciencia»

Con la consigna «el trabajo es con derechos o es esclavo», la central obrera concentró en la previa del 1° de Mayo bajo la bandera de la reforma laboral y dejó abierta la puerta a un quinto paro general contra el gobierno de Javier Milei. Los números del mercado de trabajo refuerzan el argumento sindical.

 


La Plaza de Mayo amaneció vaciada y cerró el 30 de abril con decenas de miles de trabajadores parados frente a la Casa Rosada. La Confederación General del Trabajo (CGT) eligió la víspera del Día del Trabajador para montar un acto que combinó homenaje al papa Francisco, denuncia de la reforma laboral y advertencia política directa al presidente Javier Milei: la paciencia sindical tiene un límite, y según los propios jefes cegetistas, ese límite ya se alcanzó.

La Plaza de Mayo colmada

Columnas de trabajadores llegaron desde el AMBA y el interior del país. A las 15 horas, cuando el triunvirato de la CGT —Octavio Argüello, Cristian Jerónimo y Jorge Sola— subió al escenario, la plaza había desbordado las arterias adyacentes. Antes de ellos habló el padre Lorenzo «Toto» de Vedia, cura villero de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en la Villa 21-24 de Barracas, quien pidió «pensar en la unidad más que en las internas» y recordó que «la realidad es más que el equilibrio fiscal».


«Le queremos decir basta a este Gobierno. Se terminó la paciencia, señor Presidente.» — Octavio Argüello, secretario general de Camioneros


Tres oradores, un mensaje

Argüello abrió con el tono más combativo: fustigó a Milei por «ajustar al pueblo y quitar derechos», lo calificó de «gobierno corrupto y explotador» y apuntó contra los gobernadores, senadores y diputados del peronismo que votaron a favor de la reforma laboral, a quienes llamó «traidores». Jerónimo salió al cruce de quienes cuestionan la estrategia cegetista: «A los que nos critican, esta CGT siempre estuvo al frente de esta lucha; a los 15 días de este gobierno hizo el primer paro general». Luego anticipó que el consejo directivo «no descarta» ir a una huelga general. Sola, el último en hablar, interpeló al Presidente con una invitación: «Lo invito a visitar la villa donde está el padre Toto o a caminar cinco cuadras. Están divorciados del diálogo». Cuestionó además la baja de pobreza informada por el INDEC: «¿Dónde están los pibes que dicen que ya no están en la pobreza?».

Llamó la atención que ninguno de los oradores mencionara a Milei por su nombre, una decisión deliberada que según fuentes del movimiento obrero apunta a diferenciarse del estilo confrontativo del Ejecutivo. En cambio, dirigieron sus críticas al «Gobierno» en bloque, al que describieron como «encerrado» y promotor de la división social.

El documento y la amenaza del quinto paro

La CGT leyó un documento titulado, precisamente como la consigna del acto: «El trabajo es con derechos o es esclavo». El texto acusa a las políticas oficiales de provocar «un retroceso en la calidad de vida del pueblo argentino» y señala que la caída de la actividad se concentra en la industria, la construcción y el comercio. Denuncia la ausencia de incentivos para el crecimiento productivo y alerta sobre el endeudamiento de los hogares y el deterioro de la salud pública.

El documento también ratifica la decisión de continuar las acciones legales contra la reforma laboral, pese a la seguidilla de derrotas judiciales que precedió al acto. La Cámara de Apelaciones levantó la cautelar que había suspendido 82 artículos de la normativa, y la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal resolvió que la causa cegetista debe tramitarse en ese fuero y no en la Justicia laboral.


«Después de la marcha habrá una medida de fuerza mucho más fuerte. Se percibe el malhumor social.» — Jorge Sola, secretario general de Seguros


El paro no se convocó en el acto —los dirigentes evitaron fijar una fecha—, pero tampoco se descartó. «Agotada la instancia judicial contra la reforma laboral, pensamos en un plan de lucha», advirtió Gerardo Martínez (UOCRA), referente del sector dialoguista dentro de la central. El diputado Sergio Palazzo, titular de la Asociación Bancaria, fue más directo: si la situación no mejora, el conflicto desembocará en un paro general. En cuatro huelgas previas, la CGT ya había mostrado su capacidad de daño. La quinta sería, en palabras de Sola, «mucho más fuerte».

El mercado de trabajo que explica la plaza llena

Los discursos de Plaza de Mayo encontraron respaldo en un conjunto de datos que el propio Ejecutivo no puede refutar. Según cifras de la Secretaría de Trabajo de la Nación, solo en 2025 se perdieron 88.800 puestos de trabajo asalariados formales en el sector privado y otros 18.600 en el sector público. En el mismo período, 104.900 personas engrosaron el empleo por cuenta propia, sin registro ni protección

El dato más revelador es el de la combinación paradójica que exhibe la economía argentina: en 2025, el PBI creció 4,4%, pero el empleo asalariado formal cayó. La explicación es sectorial: los rubros que mejor anduvieron —hidrocarburos, minería— contratan poco personal, mientras que la industria y el comercio, que son los grandes empleadores, acumularon caídas de actividad. En la industria manufacturera, por ejemplo, desaparecieron 39.000 puestos formales en el año, según registros oficiales.

La precarización tiene una textura más fina que la que muestran los titulares. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, el empleo asalariado formal cayó casi 3% desde noviembre de 2023. Mientras tanto, la informalidad trepó al 43,3% de la fuerza laboral, y las estimaciones del investigador del Conicet Jorge Paz la ubican incluso en 49% si se incorporan los cuentapropistas de baja calificación. En términos concretos, cerca de 6 millones de personas trabajan hoy sin aportes jubilatorios ni cobertura social.

Candelaria Rueda, coordinadora del área de Trabajo del Instituto Argentina Grande, sintetizó el escenario ante la agencia EFE: «Es un mercado laboral que está muy roto. El 44% de las personas activas en Argentina está desprotegida: trabaja sin estar registrada, sin estabilidad. Es una monstruosidad».

La reforma laboral: el núcleo del conflicto

La ley aprobada en febrero pasado es el centro de la disputa. La norma, que el presidente Milei celebró en redes sociales como «histórica modernización laboral», introduce restricciones al derecho de huelga, amplía el listado de servicios esenciales que no pueden bajar del 75% de operatividad, habilita salarios en moneda extranjera y contempla la posibilidad de retirar la personería jurídica a los gremios. Retoma puntos que ya habían sido declarados inconstitucionales en el DNU 70/2023.

La CGT insiste en que la norma «blanquea la esclavitud» —en palabras de Pablo Moyano— y produce el efecto contrario al prometido: incentiva la informalidad en lugar de reducirla. El IIEP estima que, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, cerraron 21.938 empresas, el 4,3% del total, a un ritmo de 30 cierres diarios. La construcción y la industria manufacturera acumulan la mayor fragilidad.


«Nos oponemos a un gobierno que es de derecha, que tiene conciencia de derecha.» — Jorge Sola, secretario general de Seguros


La CGT frente a su propio espejo

El acto también fue una respuesta interna. Desde distintos sectores sindicales —agrupados en el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), que integran la UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA— arrecian las críticas a la «tibieza» de la conducción cegetista, a la que acusan de limitarse a la vía judicial sin construir un plan de lucha real. El FRESU no participó del acto de Plaza de Mayo y convocó para el viernes 2 a un plenario en el predio de la UOM en Pilar, con más de 1.600 delegados de todo el país.

El triunvirato salió al cruce de esas críticas. «A los que nos critican, esta CGT estuvo siempre al frente de esta lucha», dijo Jerónimo, que también hizo un llamado a pymes y empresas nacionales: «El movimiento obrero no es enemigo de las empresas. Tenemos que estar más unidos que nunca». Sola, por su parte, proyectó hacia 2027: «Convoco a que demos un paso más: seamos capaces de ir hacia un nuevo contrato social, donde la justicia social sea central en un nuevo programa de gobierno». El escenario político y electoral aparece, así, como el verdadero horizonte de la disputa.

Plaza de Mayo, el escenario donde se dirimen los grandes conflictos argentinos, volvió a llenar de gente la vereda de la historia. La CGT llegó al acto golpeada judicialmente, presionada internamente y frente a un gobierno que no cede. Pero salió con un argumento difícil de refutar: los números del mercado laboral hablan por sí solos. Si el Ejecutivo no responde, el quinto paro espera.

 

DATA POLÍTICA Y ECONÓMICA


Fuentes: Secretaría de Trabajo de la Nación, INDEC, IIEP-UBA, CEPA, EFE, NA, elDiarioAR, La Nación, Infobae, Ámbito Financiero.