Según fuentes eclesiásticas, la preparación del arribo del Sumo Pontífice encontró a los representantes de la Iglesia y de la Casa Rosada trabajando de manera armoniosa. En las reuniones realizadas en Balcarce 50 y en el Ministerio de Seguridad se avanzó sobre cuestiones vinculadas con la seguridad, el desplazamiento de los fieles y la organización de los eventos.

En esas tareas también participan los gobiernos de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con una coordinación que, por ahora, muestra sintonía entre las partes.

Pero esa cooperación tiene un alcance limitado. Mientras avanzan los preparativos para la visita papal, distintos referentes eclesiásticos volvieron a poner sobre la mesa cuestiones sensibles para el oficialismo, entre ellas la ley de tierras, la situación de las personas con discapacidad, el aumento de la pobreza y los mensajes de odio en redes sociales.

Uno de los últimos cruces surgió este lunes, cuando la Pastoral Social de la Comisión Episcopal difundió un comunicado titulado “Por la defensa de nuestro territorio y el cuidado de nuestra soberanía”. El documento hizo referencia a la decisión de la Corte Suprema de dejar vigente el DNU 70/2023, cuyo artículo 154 derogaba la ley de tierras y permitía la venta de tierras a extranjeros sin límites.

“Queremos manifestar nuevamente nuestra preocupación ante la posibilidad de una venta sin límites de tierras a extranjeros”, expresó la Pastoral Social. El mensaje ganó repercusión luego de que fuera compartido en redes sociales por el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

La entidad también pidió responsabilidad a los distintos poderes del Estado para proteger el territorio nacional. “Apelamos a la responsabilidad de nuestros legisladores, autoridades del Poder Ejecutivo y funcionarios de la justicia para que velen por la defensa de nuestra tierra y el cuidado de nuestra Nación, que está en directa relación con el bienestar de la población del país”, señalaron.

El planteo no surgió por primera vez esta semana. Meses atrás, cuando el Gobierno había impulsado el tratamiento del proyecto relacionado con la ley de tierras, la Pastoral Social ya había expresado su rechazo al considerar que la iniciativa “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos a autodeterminarse”.

Otro punto de tensión apareció este lunes en el área de discapacidad. Representantes de la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) mantuvieron una reunión con delegados del Gobierno en el Ministerio de Salud para plantear su preocupación por la continuidad de las prestaciones en instituciones y organismos sociales que trabajan con personas con discapacidad.

El encuentro y la apertura al diálogo fueron considerados una señal positiva para descomprimir el vínculo. Sin embargo, desde la Iglesia remarcaron que esa predisposición deberá traducirse en medidas concretas.

“Es un gesto, pero los gestos solos no alcanzan. Los gestos se traducen en realidades. Los gestos no alcanzan, como dice el dicho: ‘De buenas intenciones está hecho el camino del infierno’”, sostuvo María Baya Casal, coordinadora de la mesa de discapacidad.

El sacerdote Pablo Molero, coordinador del Foro de Discapacidad y con una extensa trayectoria en ese ámbito, elevó todavía más el tono de sus reclamos. “No tienen que pedir ninguna documentación como pidieron. No tienen que pedir nada. Lo único que tienen que hacer es cumplir con lo que la ley manda y nada más”, afirmó.

Molero cuestionó además que los funcionarios soliciten documentación cuando las organizaciones les exponen la situación del sector. “Uno le lleva la realidad y te piden papeles. Pero después no cumplen. Y saben bien lo que pasa. Ellos generaron la dificultad”, planteó.

El sacerdote también marcó distancia respecto del contexto de la visita papal: “No hagan las cosas porque viene el Papa, sino porque la gente lo necesita. Acá el Papa no es el importante, es la gente”, dijo en una entrevista con FutuRock.

Los mensajes de la Iglesia también llegaron desde Jorge García Cuerva, arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la celebración por el día de la Virgen de Luján, el religioso habló de una sociedad atravesada por la confrontación y dejó un mensaje que fue interpretado en relación con la situación política.

“Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia”, sostuvo durante la homilía.

García Cuerva agregó: “Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo”. El arzobispo es señalado por el Gobierno nacional debido a sus reiterados cuestionamientos a políticas libertarias.

Pese a esas diferencias, el oficialismo evita una confrontación pública directa con la conducción de la Iglesia. Las críticas que generan malestar dentro de la Casa Rosada suelen aparecer mayoritariamente off the record, mientras que Milei evita confrontar públicamente con los referentes católicos cuando es consultado al respecto.

En sectores eclesiásticos vinculan esa actitud con el peso que tiene el catolicismo entre los votantes del presidente y con el respeto y la identidad que una parte de ese electorado mantiene hacia la Iglesia como institución. En ese marco, señalan como llamativo que el mandatario, que suele responder públicamente a quienes cuestionan su gestión, no haga lo mismo frente a los principales exponentes del catolicismo argentino.

Antes de la procesión a Luján, García Cuerva también había planteado que la llegada del Papa se produciría en un escenario social complejo. “Al Papa lo espera una Argentina en crisis, con una gran cantidad de hermanos muy pobres”

La declaración se conoció pocos días después de que los datos del INDEC mostraran un marcado aumento de la pobreza y la indigencia, dos cuestiones que ocupan un lugar central en la agenda de la Iglesia y que generan preocupación dentro de ese ámbito desde hace tiempo.

Los cruces ya habían tenido otro capítulo durante el último Tedeum, cuando García Cuerva cuestionó con dureza el rumbo de la gestión libertaria. “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como decía Francisco”, sostuvo.

En esa misma intervención, el arzobispo afirmó que nadie es “descartable” y llamó a “ser solidarios con el dolor ajeno”. Sus palabras se sumaron a los distintos episodios que fueron tensando el vínculo entre la Iglesia y la administración nacional.

Mientras tanto, dentro de la Iglesia descartan que León XIV vaya a intervenir en la política doméstica. Sin embargo, los referentes eclesiásticos prevén que continúe la línea de mensajes que vienen expresando sacerdotes y autoridades de peso dentro del esquema católico nacional.