El INDEC ubicó la pobreza en 32,3% y confirmó que unos dos millones de personas volvieron a caer bajo la línea en apenas seis meses. Lejos de los millones que el Gobierno dio por rescatados, el dato expone la consolidación de una pobreza estructural que la estabilización de precios no logró perforar.
REDACCION DPyE
En el primer semestre, una familia de cuatro integrantes necesitó reunir $1.440.395 para no ser pobre y $669.098 para cubrir apenas los alimentos. Esa frontera trazada en pesos dejó del lado equivocado a una porción creciente del país. Según el INDEC, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas en los 31 aglomerados urbanos que releva la Encuesta Permanente de Hogares, y la indigencia llegó al 7,5%.
El dato cortó una serie de tres semestres de baja. A fines de 2025 la pobreza había sido de 28,2%; en seis meses sumó 4,1 puntos. En hogares la suba fue de 3,4 puntos, del 21% al 24,4%. En números absolutos, el relevamiento urbano contabiliza 9.729.000 personas pobres en 2.498.000 hogares, y dentro de ese universo 2.249.000 indigentes. Proyectada al total del país, la tasa equivale a unos 15,5 millones de personas, alrededor de dos millones más que a fines del año pasado.

La canasta corrió más rápido que el ingreso
El mecanismo resulta familiar para cualquiera que haya seguido la economía argentina del último medio siglo. Cuando los bienes y servicios que integran la canasta básica se encarecen por encima de los ingresos, el umbral se desplaza y arrastra a los hogares que viven cerca de él.
Leopoldo Tornarolli, investigador del CEDLAS, identificó ante La Nación dos causas centrales, la aceleración inflacionaria entre mayo de 2025 y marzo de 2026 y la escasa dinámica del empleo registrado. También advirtió que la tendencia ya asomaba entre el tercer y el cuarto trimestre del año pasado, aunque el promedio semestral la disimulara.
La secuencia de precios acompaña ese diagnóstico. La inflación mensual no bajó del 2,9% entre enero y marzo y apenas cedió a 2,6% en abril. Ya en enero, el Nowcast de la Universidad Di Tella que elabora Martín González Rozada mostraba que las canastas crecían más que el índice general y que los ingresos captados por la EPH.
La pobreza por ingresos funciona, en el fondo, como una medición de precios relativos; cuando alimentos, tarifas y servicios suben más que el salario, la estabilización macroeconómica convive con el retroceso social.
Más pobres y más lejos de la línea
El deterioro ganó en extensión y en profundidad. El 44,5% de los menores de 15 años vive en hogares pobres, y la indigencia infantil saltó del 8,6% de fines de 2025 al 10,8%, casi un punto por encima de la registrada un año atrás. La brecha también se ensanchó. Los ingresos de los hogares pobres quedaron en promedio un 35,9% por debajo de la línea, y los de los indigentes, un 33,9% por debajo de la suya.
- Hay más pobres, y los pobres están más lejos de dejar de serlo.
Ese piso descansa en buena medida sobre el Estado. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA simuló un escenario sin Asignación Universal por Hijo, sin otros programas de transferencias y sin pensiones no contributivas; la indigencia prácticamente se duplicaría y treparía a una franja de entre 14% y 15%.

La disputa por el termómetro
Para varios equipos de investigación, la cifra oficial funciona como un piso. El ODSA-UCA reconstruyó la serie trimestral y encontró una curva ascendente sostenida, de 26,9% en el tercer trimestre de 2025 a 29,9% en el cuarto, 30% en el primero de 2026 y 34,6% en el segundo. El observatorio insiste además en dos objeciones de método, los cambios en la captación de ingresos de la EPH y una Canasta Básica Total que sigue ponderando el consumo relevado en 2004. Una canasta con pesos de hace dos décadas subestima el lugar que hoy ocupan tarifas, transporte y alquileres, justamente los rubros que más se reacomodaron desde 2024.
La Universidad Nacional de Moreno llevó esa crítica a un número. Tras corregir la subdeclaración de ingresos y la composición de la canasta, estimó la pobreza del primer trimestre de 2026 en 44,1%, por encima del 40,3% que su cálculo arroja para el tercer trimestre de 2023, el último período comparable previo a la actual gestión. Página/12 recogió esa línea al consignar que, para los críticos de la medición oficial, la pobreza alcanza a cerca del 45% de la población.
El relato y el piso
El Gobierno eligió otra base de comparación. Luis Caputo admitió la suba semestral, pero subrayó que desde el primer semestre de 2024 la pobreza bajó de 52,9% a 32,3% y la indigencia de 18,1% a 7,5%. Durante meses, Javier Milei repitió que su gestión había sacado a 14 millones de argentinos de la pobreza. En la Casa Rosada, según Infobae, confían en que el deterioro sea transitorio y se revierta en el segundo semestre sin cambios de rumbo.
Esa cuenta parte del pico que dejó la devaluación mileista de diciembre de 2023 y presenta como conquista lo que en buena medida fue el regreso al nivel previo al shock. El mejor registro de la gestión, el 28,2% de fines de 2025, quedó apenas por debajo de la franja del 30% que durante años se consideró el núcleo duro de la pobreza argentina. Alcanzó un semestre de canastas por encima de los ingresos para volver a superarla. El dato revela la consolidación de una pobreza estructural, anclada en el empleo informal, en salarios que no recuperan poder de compra y en hogares que dependen de las transferencias del estado para no caer en la indigencia. Un piso que la estabilización de precios no puede perforar.

La apuesta oficial choca con los datos que se conocieron el mismo día. La actividad económica cayó 2,9% mensual en julio, el peor registro desde la pandemia; el riesgo país escaló a 578 puntos, su nivel más alto en cinco meses, y las petroleras privadas rompieron el acuerdo de no aumentar la nafta. Con un empleo registrado sin impulso y una economía que se contrae, la recuperación de ingresos que el Gobierno necesita depende casi por completo de que la inflación siga bajando. La comparación con 2024 mide el comino recorrido desde el fondo de la devaluación de fin de año del 23; la del último semestre mide cuánto de ese camino no era suelo firme, era solo relato.
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