El distrito es tan representativo, sobre todo para la dirigencia del interior, que incluso fue propuesto años atrás como destino perfecto para mudar la capital provincial. Pese a que la intención no prosperó, recibió el apoyo del radicalismo y de un sector del peronismo.

Con este marco de fondo, no es casualidad que la dirigencia del Movimiento Derecho al Futuro haya elegido al partido bonaerense como lugar de encuentro para dejar en claro el deseo, y la necesidad, de que el espacio encabezado por el gobernador Axel Kicillof tenga representación en los 135 municipios rumbo a lo que serán las elecciones generales del año próximo.

El pedido fue claro. En conjunto. Y no dista de lo que ya manifestaron en otra oportunidad los jefes comunales: construir «de abajo hacia arriba» en todas las secciones y en los municipios. Tanto en los propios, donde de no haber cambios en la ley que prohíbe la reelección indefinida, muchos no podrán volver a presentarse, como también en los que hoy gobierna el peronismo y la oposición.

No se trata de una idea en el aire. Con este movimiento, el kicillofismo pretende dejar en claro que no está dispuesto a tolerar ningún tipo de bajada que pueda resolverse en cuatro paredes y que busca encabezar todas las propuestas municipales.

El Movimiento Derecho al Futuro pretende abrir una ventana de diálogo interno para marcar dos cuestiones concretas: que si no hay acuerdo, cuenta con candidatos, y que si hay unidad, las listas deberán contar con la representación de su corriente.

El kicillofismo va, de mínima, a pelear por tener candidatos para legislador por todas las secciones (algo que hoy está en el debe), y también en los distritos. No solo para intendente sino también en los concejos deliberantes. De ahí la importancia del «de abajo hacia arriba».

Encuentro

El plenario de Saladillo fue el cuarto encuentro del kicillofismo en pocas semanas, tras los realizados en Alberti (cuarta sección), Ramallo (segunda), Mar Chiquita (quinta) y el anterior, al que sucederá en los próximos días en Coronel Suárez (sexta).

“Estos espacios nos invitan a pensar qué sociedad queremos construir. El bien común es una tarea colectiva que se construye entre todos y todas, poniendo en el centro la dignidad de las personas y especialmente de quienes más lo necesitan”, aseguró la jefa de asesores del gobernador, Cristina Álvarez Rodríguez, en redes sociales.

Cabe mencionar que quienes lideraron la reunión, que se desarrolló en el Club Apeadero, y de la que participaron cerca de 500 dirigentes y militantes, fueron el ministro de Gobierno, Carlos Bianco; su par de Infraestructura, Gabriel Katopodis; los intendentes de Ensenada, La Matanza y Florencio Varela, Mario Secco, Fernando Espinoza y Andrés Watson, respectivamente, y el exjefe comunal de Avellaneda, Jorge Ferraresi.

Los anfitriones fueron Walter Abarca, vicepresidente de Aubasa y exsecretario privado de Néstor Kirchner, y Danilo Mengarelli, quien aprovechó la oportunidad para lanzar su candidatura a jefe comunal.

«No queremos repetir fórmulas ni quedarnos discutiendo el pasado. Queremos construir una alternativa con la mirada puesta en el futuro, capaz de transformar las ideas en proyectos y los proyectos en soluciones concretas«, manifestó el dirigente que buscará competir al oficialismo de José Luis Salomón, quien no podrá volver a presentarse tras tres mandatos consecutivos como representante del radicalismo.

Aviso

En la previa de lo que fue el encuentro del MDF en Saladillo, otros dos intendentes de la séptima sección eligieron dar a conocer en simultáneo que buscarán la reelección en los dos distritos más fuertes de la región: Olavarría y Azul.

Se trata de Alejandro Wesner y Nelson Sombra, los representantes de La Cámpora en la séptima sección. Con este anuncio, los dirigentes también plantaron bandera. Y no es casualidad frente a lo que se viene.

Vale mencionar que, pese a ser la sección con menos fuerza electoral, la séptima es un territorio en disputa en la interna peronista. La Cámpora tiene a favor los dos distritos con mayor población (concentran cerca del 70% del padrón regional), mientras que el kicillofismo solo tiene un intendente propio: Gustavo Cocconi, de Tapalqué.

El massismo, por su parte, tiene a favor a Bolívar, cuando juega con Marcos Pisano, quien alterna con Eduardo «Bali» Bucca y Roque Pérez, donde manda el jefe comunal Maximiliano Sciani.