«Crónica de un día de balance: nada que festejar»

Mientras la Unión Industrial Argentina reunía en Malvinas Argentinas a funcionarios del equipo económico nacional, la Provincia llevó su propio acto al Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico de Morón, con Axel Kicillof a la cabeza. Entre denuncias, pedidos de baja de impuestos y estadísticas oficiales, el 2 de septiembre confirmó que la industria bonaerense atraviesa uno de los peores momentos de su historia reciente.

REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA

El 2 de septiembre se celebra en la Argentina el Día de la Industria. Este año, en la provincia de Buenos Aires, la fecha tuvo más de balance que de festejo. El Gobierno bonaerense y las principales cámaras empresariales del sector coincidieron en un mismo diagnóstico, aunque lo expusieron en dos actos separados y con interlocutores distintos: por un lado, la relación entre Nación y la industria bonaerense atraviesa su momento de mayor tensión desde el inicio de la gestión de Javier Milei; por otro, la pérdida de empleo y el cierre de empresas ya no admiten discusión sobre si existen, sino solamente sobre su magnitud exacta.

La escena en Morón

El acto central de la Provincia se realizó en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico de Morón, con el intendente local, Lucas Ghi, como anfitrión. Encabezó el encuentro el gobernador Axel Kicillof, acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario y el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa. También estuvieron presentes autoridades del Banco Provincia, de la Agencia de Recaudación bonaerense (ARBA) y del Fondo de Garantías Buenos Aires (FOGABA), junto con representantes de cámaras sectoriales como ADIMRA, la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, la Fundación ProTejer, CIFRA y CGERA.

A diferencia de otros años, el formato del acto le dio protagonismo a los propios industriales. Una decena de ellos tomó la palabra para exponer, uno por uno, los problemas específicos de su sector: caída del consumo, competencia de productos importados y presión impositiva fueron los tres ejes que se repitieron con distintas variantes según el rubro. Kicillof escuchó las intervenciones y cerró con un discurso en el que calificó la política económica nacional como «un plan sistemático de desindustrialización» y sostuvo que se trata de «una decisión inadecuada, criminal y suicida» para la soberanía productiva del país. «Es la macro de Milei la que los está fundiendo», afirmó ante los empresarios presentes, en referencia al esquema de estabilización cambiaria que el equipo económico nacional exhibe como logro mientras la actividad fabril retrocede.

 

Los números que trajo la Provincia

El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, acompañó el acto con una serie de datos oficiales, elaborados por la Dirección Provincial de Estadística sobre registros de INDEC y de la Encuesta Permanente de Hogares. Según esa medición, la industria representa el 21% del Producto Bruto Geográfico bonaerense, genera el 13% del empleo total de la Provincia y el 25% del empleo privado registrado. A escala nacional, Buenos Aires concentra el 50% de la producción industrial del país y el 59% de los puestos fabriles registrados. Son datos de estructura, no de coyuntura: describen por qué cualquier retroceso del sector repercute con una intensidad mayor en el distrito bonaerense que en el resto del país.

Sobre la pérdida de empleo y el cierre de empresas, las cifras se fueron actualizando en las últimas semanas. A fines de agosto, el Centro de Estudios Económicos de la UIPBA había medido 42.000 empleos perdidos y 1.306 empresas cerradas entre mayo de 2023 y mayo de 2026. En el acto del 2 de septiembre, Kicillof presentó una serie más amplia: desde diciembre de 2023 cerraron 1.597 empresas industriales bonaerenses y se perdieron más de 46.000 puestos de trabajo del sector. A nivel nacional, los registros de INDEC muestran una caída de 105.082 asalariados industriales entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, con una pérdida de 85.561 puestos en el segmento formal entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. Son series con cortes y universos distintos, oficiales unas y sindicales-empresariales otras, pero todas describen la misma tendencia.

La sangría, sector por sector

Los informes de la UIPBA muestran, además, que la caída no es pareja entre ramas. De los 24 sectores en que la entidad desagrega la actividad industrial bonaerense, 20 están en baja. El derrumbe se concentra en el complejo textil, indumentaria y calzado, que perdió 12.750 puestos de trabajo, una caída del 23,6% en apenas tres años. En el otro extremo, alimentos es la única división grande que crece, con un alza del 4,2%, y hoy es el mayor empleador industrial de la Provincia. «Cuando se cierra una fábrica es porque no hay otra opción», resumió Eugenia Ctibor, secretaria de la UIPBA, consultada sobre el fenómeno.


«Podemos ordenar la macroeconomía, pero si en el camino perdemos industrias, puestos de trabajo y capacidad productiva, el costo será demasiado alto.» Horacio Castagnini, vicepresidente de la UIPBA.


El otro acto, con otra lectura

A la misma hora, en Malvinas Argentinas, la Unión Industrial Argentina realizó su propio acto por el Día de la Industria. Reunió a unos 200 empresarios junto al secretario nacional de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, en representación del equipo económico de Luis Caputo. Ni Kicillof ni funcionarios del Gobierno bonaerense fueron parte de ese encuentro. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, centró su discurso en la necesidad de discutir competitividad y actividad, mientras el economista de la entidad, Diego Coatz, presentó una medición nacional algo más moderada que la provincial: una caída manufacturera del 2,2% interanual durante el primer semestre y unos 52.000 empleos directos perdidos en el último año a nivel país. La diferencia entre esa cifra y la que documenta la serie bonaerense de más largo plazo no invalida ninguna de las dos: describen ventanas temporales distintas sobre un mismo proceso de deterioro.

La costura pendiente: Ingresos Brutos

El reclamo que más se acercó a una propuesta concreta durante la jornada fue el de la reforma de Ingresos Brutos. Alejandro Gentile, presidente de la UIPBA desde hace pocos meses y director de Relaciones Institucionales del Grupo Techint, presentó un estudio que mide la presión tributaria efectiva de ese impuesto sobre el valor agregado industrial en 4,7% en la Provincia, contra 3,5% en Córdoba y 3,6% en Santa Fe, muy por encima de la alícuota legal del 1,5%. Como caso testigo, la UIPBA citó a la química básica: paga 4,6% de Ingresos Brutos en territorio bonaerense contra apenas 0,9% en Santa Fe, y mientras el empleo del sector se mantuvo estable en el resto del país, en la Provincia cayó 9,8%.

 

 

La propuesta que Gentile ya presentó al ministro Costa y al director de ARBA, Cristian Girard, plantea elevar el piso de facturación anual a partir del cual se paga el impuesto, de 1.800 a 3.600 millones de pesos, con una eximición progresiva a tres años para las medianas empresas y a cinco para las grandes. Según el propio estudio de la UIPBA, Ingresos Brutos industrial representa apenas el 1,4% de la recaudación total de la Provincia, y la merma podría compensarse con menor evasión, hoy estimada en 20% del sector, y con una mayor coparticipación derivada de la baja de retenciones a las exportaciones. Kicillof no rechazó la propuesta, pero tampoco se comprometió con ella: respondió que «con esta estructura impositiva, que es perfectible y que se puede discutir, les iba bien», una referencia a que buena parte de la caída industrial ocurrió con la misma carga tributaria provincial vigente desde hace años. La definición, si llega, va a darse en octubre, cuando la Legislatura trate la Ley Impositiva junto con el Presupuesto del año próximo.

El símbolo de los calamareros

Durante una recorrida por Mar del Plata en el marco de la fecha, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, calificó el proceso industrial como «industricidio» y lo conectó con la caída del consumo interno. Cuestionó, además, la adjudicación nacional de permisos de pesca a 18 buques calamareros, de los cuales solo uno desembarcará en Mar del Plata y ninguno fue construido en un astillero argentino. «Un gobierno que siempre prefiere y fomenta lo importado por sobre lo nacional», resumió.

La discusión llegó a la Legislatura

El eje también se trasladó al recinto bonaerense. La vicegobernadora y presidenta del Senado, Verónica Magario, remarcó que los cierres golpean con particular intensidad al principal distrito productivo del país. El diputado Luis Vivona pidió acompañar a quienes sostienen la producción, mientras que Alexis Guerrera, referente legislativo del Frente Renovador, aportó una cifra de escala nacional: entre el inicio de la gestión de Milei y mayo de 2026, la cantidad total de empresas registradas en el país cayó de 512.357 a 481.724, casi 31.000 firmas de todos los rubros. Desde la oposición, la presidenta del bloque de diputados de la UCR, Alejandra Lordén, planteó una salvedad que no encajó del todo en la grieta habitual: advirtió que una economía puede mejorar sus números nominales y, sin fábricas, seguir sin generar oportunidades reales para la población.

Lo que queda pendiente

El Día de la Industria terminó sin anuncios de fondo. La Provincia reafirmó su diagnóstico, con datos propios y con la voz de sus funcionarios; el empresariado expuso sus reclamos, con matices según el sector y según a quién se los dirigiera; y la discusión más concreta de la jornada, la reforma de Ingresos Brutos, quedó para octubre, cuando la Legislatura trate la Ley Impositiva.

Las próximas elecciones nacionales, que podrían traer un cambio de gestión en la Casa Rosada y en la Gobernación bonaerense, recién se realizarán en octubre de 2027. Hasta entonces, ninguna de las variables que más pesan sobre la competitividad industrial, el tipo de cambio, la apertura importadora, la tasa de interés, están en manos del gobierno provinicial.

 

 

 


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