
La zona cambió, no sólo porque es mucho menor el tránsito de gente, sino porque hay cada vez más galerías comerciales que ofrecen puestos muy chiquitos. «Muchas casas, estacionamientos y locales grandes se convirtieron en galerías. Los que antes eran manteros se reconvirtieron y son monotributistas, alquilan pequeños locales y revenden lo que antes vendían en la calle«, explicó Germán Borrego, presidente de la Asociación de Comeciantes de avenida Nazca.

Lo que alarma es la alta rotación de locales por los cierres. «Hay un recambio permanente, el que no se reconvierte se tiene que ir. Antes nuestra producción mayoritaria era de industria nacional, al ingresar tanta mercadería importada, los locales o traen mercadería del exterior o hacen un mix. Algunos hasta se animaron a empezar a producir en China, algo muy llamativo. Para poder seguir en la zona, los comerciantes deben cambiar su mentalidad», explicó Emiliano Iglesias, presidente de la Asociación de Comerciantes de avenida Avellaneda ACOMA.
Cierre de locales y caída en las ventas afectan la zona
Germán Borrego explicó a BAE Negocios cómo cambió la zona: «Hay una baja importante en las ventas y a esto se suma que en los últimos años cerraron un 30% de los locales. Los índices dicen una cosa, pero hay cada vez más comerciantes que aseguran que a veces no abren cajas. El rubro más golpeado es el de la indumentaria, la competencia con las plataformas y la apertura de las importaciones nos perjudicó. La gente no tiene plata para gastar en indumentaria».
Es novedoso poder encontrar lugar para estacionar un sábado y no ver esa marea humana que en otros años se agolpaba para comprar. Antes este polo textil que ocupa 85 manzanas de Flores y Floresta se especializaba en vender al por mayor. Había que comprar un mínimo de prendas. La situación cambio y ahora todos los locales venden al por menor, además de por mayor.
«Al bajar las ventas, hay muchos comerciantes angustiados y deprimidos. Hay que estar muy fuerte anímicamente y psíquicamente para abrir todos los días», Germán Borrego.
«Si bien los índices hablan de una caída en las ventas de comercios de 6,9%, camino mucho la zona de Avellaneda, Nazca y alrededores y la baja en ventas es del 50%. Hay comerciantes que cuentan que por gastos de $8.000 la gente pide 3 cuotas. La falta de cuotas es un problema para todos. Pero lo que más me llama la atención es el estado de ánimo. No se puede trabajar con estos niveles de ansiedad y endeudamiento. Al bajar las ventas, hay muchos comerciantes angustiados y deprimidos. Hay que estar muy fuerte anímicamente y psíquicamente para abrir todos los días«, explicó el presidente de la Asociación de comerciantes de avenida Nazca.
Sin revendedores que llegaban del resto del país»
Nos cayó 50% la gente que viene del interior y un 20% la gente del AMBA que antes venía a comprarnos. Este año, comparado con 2025, la caída de ventas supera el 20%», dijo Iglesias.
Los precios de los alquileres y los servicios suben y las ventas no paran de caer.
BAE
