El diputado Pablo Todero y una lectura critica sobre la visita del FMI a Vaca Muerta

Mientras el oficialismo neuquino celebraba la llegada de Kristalina Georgieva a Loma Campana como una vidriera para la provincia, el diputado nacional Pablo Todero, de Unión por la Patria, ofreció la lectura opuesta.


Consultado por distintos medios locales y nacionales, el legislador neuquino sostuvo que el recorrido por el yacimiento es un gesto protocolar que no debería opacar la verdadera agenda de la visita, las conversaciones reservadas entre el Fondo y el equipo económico sobre subsidios energéticos y reforma previsional.

Todero representa a Neuquén desde diciembre de 2023 y forma parte del bloque de Unión por la Patria. Su historial parlamentario ya incluye un antecedente directo con este mismo organismo, en marzo de 2025 votó en contra del DNU que habilitó el nuevo acuerdo con el FMI, la misma línea que sostuvo semanas después cuando el Congreso convirtió ese decreto en ley. En ambas ocasiones calificó al entendimiento como un endeudamiento que las futuras gestiones no deberían reconocer.

Entrevista con Pablo Todero, candidato a diputado nacional por Unión por la Patria - La Angostura Digital

Esa desconfianza de fondo reaparece en su lectura sobre el viaje a Vaca Muerta. El diputado explicó que lo relevante no pasa por dónde se pasea la funcionaria sino por lo que se conversa fuera de cámara, y que la visita apunta, en sus palabras, a que el Fondo garantice el repago de lo prestado. Añadió que el Gobierno necesita mostrarle algo a Georgieva, aunque para él ese algo no representa ninguna novedad, porque la expansión de Vaca Muerta responde a inversiones planificadas por las petroleras desde hace años, con independencia de quién gobierne.

Sobre ese punto fue el más categórico. Según relató, en una reciente reunión de la comisión de Energía las propias empresas del sector presentaron proyecciones de producción idénticas a las que manejaban en 2021, unos 1.250.000 barriles diarios hacia 2030, sin que el cambio de gestión haya modificado esa curva. De ahí se desprende su cuestionamiento más duro al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, que considera un beneficio impositivo para proyectos que de todos modos iban a desarrollarse, y no un motor de producción adicional. Afirmó que no hay un barril de petróleo ni una molécula de gas que pueda atribuirse al RIGI, y que en Añelo la segunda etapa de Vaca Muerta Sur avanzó sin necesitar ese régimen.

El diputado también apuntó contra la relación entre el gobernador Rolando Figueroa y la Casa Rosada. Recordó que La Neuquinidad acompañó al oficialismo nacional en votaciones sensibles, como la reforma laboral, la ley de Presupuesto que recortó financiamiento universitario y de discapacidad, y cambios en la Ley de Glaciares, pese a que, según su diagnóstico, el Gobierno nacional no le devolvió a la provincia ningún beneficio equivalente y más bien le redujo recursos y obras.

En el plano social, Todero matizó el relato de bonanza asociado a la cuenca. Sostuvo que las regalías sí sostienen a un sector de la población, pero que buena parte de los neuquinos que no trabajan en la industria energética atraviesa la misma situación que el resto del país, con salarios estancados, servicios cada vez más caros y familias endeudadas. Señaló además que la coparticipación federal viene cayendo y que esa caída golpea con más fuerza a quienes quedan fuera del circuito directo del petróleo y el gas.

Esa lectura contrasta con la que ofreció, ante la misma consulta periodística, la diputada Karina Maureira, del espacio de Figueroa, quien calificó como positivo que una funcionaria internacional conozca de primera mano el desarrollo productivo neuquino y defendió la gestión provincial en materia económica y de empleo. La distancia entre ambos diagnósticos, más que una discusión sobre la agenda puntual de Georgieva, expone la grieta habitual entre quienes ven en Vaca Muerta una locomotora ya consolidada y quienes advierten que sus beneficios todavía no alcanzan al conjunto de la provincia.

Para Todero, esa distancia también atraviesa la figura presidencial. Definió a Milei como alguien duro con los sectores más débiles y condescendiente con los poderosos, más concentrado en la gestión de planillas que en el funcionamiento real de la economía. Es, en su lectura, la misma lógica que explica por qué la visita del FMI se celebra como un logro de gestión cuando, a su juicio, refleja apenas la continuidad de un proceso productivo que no empezó con este Gobierno ni depende de él.

La posición de Todero no es aislada dentro de su espacio, pero sí ofrece uno de los relatos más detallados desde la política neuquina sobre lo que la oposición entiende que se juega detrás de la foto en Loma Campana. Mientras el Ejecutivo nacional exhibe la visita como un espaldarazo internacional, el diputado insiste en correr el eje hacia las condicionalidades que, según sostiene, seguirán marcando la agenda económica del país mucho después de que Georgieva haya dejado la Argentina.