CABA: Una ciudad estancada

El primer trimestre de 2026 confirma dos años de deterioro económico continuo en la CABA. Se perdieron 75.000 puestos de trabajo y 2.500 empresas, los salarios reales cayeron 17% y la recaudación porteña acumula una baja real del 46,6% desde octubre de 2023. Un informe conjunto del CEDEAM y el CEPA describe una economía en piloto automático.

REDACCION POLITICA Y ECONOMICA


La Ciudad Autónoma de Buenos Aires terminó el primer trimestre de 2026 sin poder revertir el proceso de contracción que se inició con el cambio de gobierno nacional a finales de 2023. Un informe elaborado en forma conjunta por el Centro de Estudios de Desarrollo Económico y Acción Metapolítica (CEDEAM) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y el Observatorio de la Ciudad del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sistematiza la evidencia: la economía porteña está estancada, y las mejoras puntuales en turismo o en algunos segmentos del comercio no alcanzan para compensar el deterioro estructural que atraviesa el empleo, los ingresos y el consumo masivo.

Jorge Macri

La heterogeneidad de los datos agrava el diagnóstico. Hay sectores que estabilizaron su caída; otros que profundizaron su retroceso. Pero la tendencia dominante es inequívoca: la CABA opera en 2026 por debajo de los niveles de actividad que registraba antes de la crisis de 2024, sin señales de recuperación sostenida y sin políticas activas del Gobierno de la Ciudad que apunten a revertir ese cuadro.

INDICADORES CLAVE · 1° TRIMESTRE 2026

−75.000

Puestos de trabajo perdidos (desde nov. 2023)

−2.500

Empresas cerradas (desde nov. 2023)

−17%

Caída salarios reales (2 años)

−10,8%

Consumo eléctrico industrial 2025

−15%

Ventas en restaurantes vs. 2023

$671 MM

Deuda Nación con CABA (desde sep. 2024)

7,3%

Desocupación actual

−5,7%

Caída real recaudación (mar. 2026 vs. 2025)

−46,6%

Caída Ing. Brutos real (desde oct. 2023)

Fuente: CEDEAM (FCE-UBA) y Observatorio de la Ciudad, CEPA. Datos del 1° trimestre 2026.

La industria porteña perdió un año entero de actividad

El consumo de energía eléctrica industrial, uno de los termómetros más confiables de la actividad productiva, acumuló una caída del 10,8% a lo largo de 2025. Las ramas más afectadas son textiles, productos químicos y maquinaria, tres sectores con alta incidencia en el tejido productivo de la ciudad. La contracción no fue un fenómeno puntual ni estacional: se sostuvo a lo largo del año con una tendencia claramente descendente que proyecta sus efectos hacia el primer trimestre de 2026.


  • «Desde noviembre de 2023, la ciudad perdió 75.000 puestos de trabajo registrados y alrededor de 2.500 empresas. La tasa de desocupación escala al 7,3%, un punto por encima de la registrada un año atrás.»

La lectura de este indicador es particularmente relevante porque anticipa comportamientos del empleo industrial con dos a tres meses de rezago. Si el consumo eléctrico no muestra señales de recuperación, los puestos de trabajo vinculados a esas ramas seguirán bajo presión.

Consumo: leve estabilización en la superficie, derrumbe en el fondo

El cuadro de consumo es el más complejo de leer porque convive con señales contradictorias. Los supermercados registraron leves mejoras y los shoppings estabilizaron su actividad durante 2025, lo que podría interpretarse como el inicio de una recuperación. Sin embargo, esa lectura se desmiente en cuanto se observa el segmento mayorista: los autoservicios mayoristas acumularon una baja interanual del 23% en el último trimestre de 2025 y encadenaron ocho meses consecutivos de descenso.

La distinción no es menor. El canal mayorista es el que abastece a pequeños comercios, kioscos, almacenes de barrio y familias que compran en volumen para reducir costos. Su desplome refleja el deterioro del consumo popular con mayor crudeza que los indicadores de los grandes formatos, donde el mix de productos y el ticket promedio pueden esconder compresión de volumen detrás de precios más altos.

En restaurantes y gastronomía, el cuadro es directo: dos años consecutivos de caída, con un nivel de actividad que en el primer trimestre de 2026 se ubica 15% por debajo del registrado en 2023. La hostelería porteña, uno de los sectores con mayor capacidad de generación de empleo de calidad media, opera en una recesión sostenida.

Empleo y salarios: 75.000 puestos menos y 17% de caída del poder de compra

Los datos de empleo son los más contundentes del informe. Entre noviembre de 2023 y el primer trimestre de 2026, la Ciudad de Buenos Aires perdió 75.000 puestos de trabajo registrados. En el mismo período cerraron aproximadamente 2.500 empresas. La tasa de desocupación subió al 7,3%, un punto porcentual por encima de la registrada un año atrás, lo que indica que el proceso de destrucción de empleo no se detuvo sino que continúa activo.

La situación salarial agrava el diagnóstico. Medidos contra una canasta básica actualizada, los salarios perdieron el 17% de su poder adquisitivo en dos años. Eso significa que el trabajador promedio de la ciudad compra hoy un 17% menos de bienes y servicios que en el inicio del actual ciclo económico. La combinación de menos empleo y menores salarios reales configura un círculo contractivo que alimenta la caída del consumo y frena cualquier intento de recuperación desde la demanda.

Alquileres: menos oferta, riesgo de presión alcista

En el mercado inmobiliario, el informe registra una tendencia que puede convertirse en un problema adicional para los sectores medios y medios-bajos de la ciudad: la superficie ofertada en alquiler se redujo alrededor de un 10%. La caída en la oferta disponible, en un contexto de demanda que se sostiene por la imposibilidad de acceder al crédito hipotecario, puede traducirse en presión alcista sobre los precios, comprimiendo aún más el ingreso real de las familias que alquilan.


  • «Los salarios medidos contra una canasta básica actualizada perdieron 17 puntos de poder adquisitivo en dos años. Menos empleo y menos capacidad de compra: el círculo contractivo no cede.»

Recaudación en caída libre y una deuda de $671.000 millones de la Nación

La contracción económica golpea directamente las finanzas del Gobierno de la Ciudad. En marzo de 2026, la recaudación porteña cayó un 5,7% en términos reales respecto a marzo de 2025. Pero el indicador que mejor captura la dimensión del deterioro fiscal es la evolución de Ingresos Brutos, el principal tributo local: bajó un 9,9% en el mismo período y acumula una caída real del 46,6% desde octubre de 2023. Esto equivale a que la ciudad recauda hoy, en moneda constante, casi la mitad de lo que ingresaba antes de la crisis.

A este deterioro propio se suma una deuda que el Gobierno Nacional mantiene con la Ciudad desde septiembre de 2024: 671.000 millones de pesos, un monto que comprime el espacio fiscal disponible para cualquier política de inversión o estímulo que el Ejecutivo porteño quisiera implementar, si es que existiera voluntad de hacerlo.

Una ciudad sin timón

El informe del CEDEAM y el CEPA apunta una conclusión que va más allá de los datos sectoriales: las mejoras observadas en turismo y en algunos rubros aislados no logran revertir el deterioro generalizado de la economía porteña, y el Gobierno de la Ciudad no impulsa incentivos activos capaces de cambiar esa dinámica. La ciudad, señalan los economistas, opera en piloto automático.

La frase tiene una carga política precisa. Frente a una recesión de dos años, con destrucción masiva de empleo, caída del poder adquisitivo y desplome de la recaudación, la respuesta del Ejecutivo porteño ha sido la ausencia de política económica local. No hay programas de reconversión productiva para las ramas industriales más afectadas, no hay estímulos al consumo popular, no hay iniciativas de inversión pública que actúen como contracíclico frente a la contracción de la demanda privada.

La deuda de 671.000 millones que la Nación le debe a la Ciudad es, en ese contexto, tanto un problema fiscal objetivo como un argumento político que el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta primero y su sucesor después han utilizado para justificar la inacción. El problema es que esa deuda no explica la falta de diseño de políticas que no dependen de esos recursos.

Buenos Aires es la economía urbana más grande del país. Cuando la ciudad porteña se estanca, lo hace con 3,1 millones de habitantes, con el mayor mercado de consumo y trabajo del país, con la mayor concentración de servicios financieros, educativos y culturales de la Argentina. Su estancamiento no es un problema local: es un peso muerto sobre la recuperación nacional que el informe del CEDEAM y el CEPA cuantifica con precisión y que la gestión política sigue ignorando.


  Fuentes: CEDEAM (FCE-UBA) e informe del Observatorio de la Ciudad, CEPA. Primer trimestre 2026.