Golpe a las provincias, a los programas sociales, la ciencia y educación

La Decisión Administrativa 20/2026, firmada por Adorni y Caputo, eliminó transferencias, paralizó obras de infraestructura y desfinanció salud, ciencia y educación en todo el país. Gobernadores que apostaron a la colaboración con la Casa Rosada también perdieron. La coparticipación acumula cuatro meses consecutivos de caída real.


El lunes 12 de mayo, el Boletín Oficial amaneció con 588 páginas que cambiaron —de nuevo— el mapa fiscal de las provincias argentinas. La Decisión Administrativa 20/2026, firmada en conjunto por el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo, instrumentó un recorte neto de 2,5 billones de pesos, elevó la meta de superávit fiscal a $3,2 billones y dispuso una reducción de transferencias a provincias y municipios superior a los $970.000 millones, paralizando obras de infraestructura y saneamiento en todo el país.

El texto oficial lleva como encabezado el lema «2026 – Año de la Grandeza Argentina». El contraste con su contenido difícilmente pueda ser más elocuente.

Un presupuesto vaciado por dentro

El recorte sobre las administraciones subnacionales alcanza los $971.450 millones: transferencias de capital a provincias eliminadas por $420.000 millones —destinadas originalmente a obras de infraestructura vial y mejoramiento de hábitat— y $385.000 millones en saneamiento e infraestructura hídrica bajo la órbita del Ministerio de Economía.

El monto del ajuste equivale a aproximadamente un 1,6% del Presupuesto. El objetivo declarado es alcanzar el superávit fiscal pactado con el Fondo Monetario Internacional. La presión del acuerdo con el FMI funciona como ancla política: el ajuste se presenta como una necesidad técnica, no como una decisión discrecional. Pero las obras suspendidas, los medicamentos sin fondos y los municipios sin transferencias cuentan otra historia.

Salud: lo que no se ve en los titulares

El área de Salud Pública sufrió un recorte nominal de $63.021 millones. El programa «Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica» perdió $20.000 millones, poniendo en riesgo la continuidad de la entrega de fármacos de alta complejidad en todo el sistema público. El ajuste en salud no es abstracto: se lee en los detalles de los anexos.

El programa de Investigación, Prevención y Tratamiento del Cáncer perdió $5.000 millones. Al abordaje de VIH, hepatitis, tuberculosis y lepra le recortaron $800 millones; a Salud Sexual y Procreación Responsable, otros $900 millones. El INCUCAI —el organismo que coordina trasplantes en el país— sufrió una poda de $831 millones. El Instituto Malbrán, referencia histórica de la soberanía sanitaria argentina, perdió $1.162 millones que financiaban obras de infraestructura en sus laboratorios.

Educación: el ajuste llega antes de la marcha

En la Secretaría de Educación, el recorte asciende a $78.768 millones. La mayor contradicción política aparece en el Plan Nacional de Alfabetización, una de las banderas discursivas del oficialismo, que perdió $35.288 millones en transferencias directas a las provincias. El ajuste se completó con la eliminación del Fondo de Compensación Salarial Docente —$8.929 millones—, el mecanismo que garantizaba pisos salariales en las jurisdicciones con menores recursos.

Los últimos recortes conducen al desastre en ciencia y salud

En universidades nacionales, la poda llegó justo en la previa a la marcha federal universitaria convocada en la Plaza de Mayo. Entre las más golpeadas figuran la Universidad Nacional de La Plata, con una reducción de $1.043 millones; las universidades de General San Martín y Avellaneda, ambas con recortes de $700 millones; Río Cuarto, con $680 millones menos; y Entre Ríos, con una baja de $540 millones. A eso se suman más de $21.600 millones retirados de partidas de equipamiento y obras de infraestructura escolar en todo el país.

El engaño a Osvaldo Jaldo.

El caso más revelador del ajuste sobre las provincias no es el de un gobernador opositor, sino el de uno de los peronistas más próximos a la Casa Rosada. Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán y el mandatario peronista más cercano al gobierno de Milei, había mostrado como un logro personal, menos de un mes antes, el avance en la obra del Acueducto Vipos. «Es un proyecto estratégico que brindará una solución definitiva al abastecimiento de agua potable para vecinos y vecinas de Tapia, Tafí Viejo, Villa Carmela y San Miguel de Tucumán», declaró en una foto junto al ministro Caputo, donde le entregaban la copia de la adjudicación de la obra. «El trabajo conjunto es el camino para llevar soluciones concretas a nuestra gente», subrayó. Menos de un mes después, el mismo Caputo firmó la suspensión de la obra.

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El diputado peronista Pablo Yedlin detectó en los anexos de la Decisión Administrativa el recorte de una partida de $7.359 millones para el acueducto tucumano y preguntó públicamente si los tucumanos habían «sido otra vez engañados». El gobierno de Jaldo salió a aclarar que la obra tiene financiamiento del BID y no depende de partidas nacionales. La aclaración no borra el patrón: el anuncio fue una foto de gestión; la suspensión, una decisión presupuestaria. Ambas llevan la firma del mismo ministro.

También se suspendieron el Sistema de Agua Potable de Concordia, en Entre Ríos, y la Planta Depuradora de Cloacas de Rafaela, Santa Fe. Se trata de obras comprometidas con gobernadores aliados o afines al oficialismo. Entre los perjudicados figura Rogelio Frigerio, gobernador entrerriano y aliado electoral de La Libertad Avanza, que días antes había estado reunido con el propio Caputo negociando inversiones para su provincia.

Cuatro meses en rojo

El recorte discrecional se suma a una sangría que ya venía produciéndose por la vía de la coparticipación. Las transferencias automáticas del Gobierno nacional a las provincias volvieron a mostrar una caída real interanual en abril: el consolidado de envíos por coparticipación, leyes complementarias y compensaciones alcanzó los $5,58 billones, lo que implicó un incremento nominal del 28% respecto de abril del año pasado, pero una baja real del 3,2% una vez descontada la inflación. Todas las provincias y la Ciudad de Buenos Aires registraron caídas reales, con una dispersión de más de diez puntos porcentuales entre jurisdicciones: Salta registró la mayor baja, con un retroceso del 11% real interanual, mientras que Tucumán fue la de menor caída, con un 0,6%.

El acumulado del año es todavía más grave. Durante el primer cuatrimestre de 2026, las transferencias automáticas por coparticipación acumularon una pérdida real cercana a los $1,3 billones. La recaudación tributaria nacional encadena nueve meses consecutivos de baja en términos reales, y apenas el 32% del total recaudado fue coparticipado entre las provincias, lo que representó poco más de $21,7 billones. Medidos a precios constantes, los fondos distribuidos a las jurisdicciones registraron una caída interanual real del 5,6%.

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En el análisis del acumulado, el distrito menos perjudicado en términos proporcionales fue la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof —principal opositor al gobierno nacional—, con una merma del 4,5%. El más perjudicado fue el gobierno porteño, encabezado por Jorge Macri, con una caída del 7,1%. La geometría del ajuste, en este caso, no sigue la lógica política.

El pronóstico no mejora. El titular del IARAF, Nadin Argañaraz, fue categórico: «No podemos pasar de algo negativo, significativo, a algo positivo. Un escenario optimista en Argentina es que la recaudación de IVA y de ganancias termine siendo la misma que el año pasado.» Definió al 2026 como «un año muy duro» tanto para Nación como para las provincias, en el que «no hay margen para bajar impuestos» y donde los que menos margen tienen son precisamente las jurisdicciones subnacionales.

Defensa, ciencia y hasta Malvinas

El ajuste tampoco respetó las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa perdió más de $46.000 millones. El caso más emblemático fue el de la Armada Argentina, que debió cancelar la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano al perderse el crédito externo que financiaba el proyecto.

El sistema científico-tecnológico continúa su desmantelamiento silencioso: CONICET perdió $3.280 millones; la CONAE, $4.409 millones; la ANLIS, $1.162 millones; y la Agencia I+D+i, $857 millones. La CNEA también registra bajas en proyectos de energía nuclear.

La Cancillería no quedó al margen. El exdiputado Alejandro «Topo» Rodríguez, director del Instituto Consenso Federal, relevó podas en el programa «Acciones diplomáticas asociadas a la cuestión Malvinas y Antártida». Los Parques Nacionales perdieron $2.557 millones en conservación y administración de áreas naturales protegidas. El Servicio de Bomberos del Ministerio de Seguridad sufrió un recorte de $11,8 millones.

Sin distinción de lealtades

El Ministerio del Interior fue uno de los más afectados, con un recorte de $320.000 millones que incluye transferencias a las provincias para gastos corrientes. Desde una provincia afectada reconocieron en off the record que el recorte generará «atrasos» en la ejecución de obra pública. La admisión sintetiza el dilema de los gobernadores colaboradores: necesitan mantener el canal abierto con la Casa Rosada para no perder lo que queda, pero lo que queda se recorta de todas formas.

El recorte llegó, además, en momentos de tensión interna por la situación judicial de Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. La única voz que se alzó en la reunión de gabinete fue la de Patricia Bullrich, quien pidió que el jefe de Gabinete presentara «de inmediato» su declaración jurada. Milei cortó la discusión y dejó en claro que Adorni no se irá del gobierno.

La Decisión Administrativa modifica el presupuesto 2026 votado por el Congreso apenas cuatro meses atrás. Es, en los hechos, una reasignación unilateral del poder de gasto: el Ejecutivo reescribe sobre un marco legal aprobado por el Legislativo, sin debate, sin audiencia pública, enterrado en 588 páginas que los gobernadores y sus equipos técnicos aún están relevando para cuantificar el daño.

En varios casos, todavía no tienen la cifra completa.


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