Kicillof llevó a Montevideo su mensaje de integración productiva y unidad regional

El gobernador bonaerense se reunió con el presidente uruguayo Yamandú Orsi, participó del IV Encuentro de la Red Futuro y firmó acuerdos de cooperación con la Intendencia de Montevideo. La gira dejó una definición política precisa: para el campo popular, ya no alcanza con administrar, hay que transformar.


La visita de Axel Kicillof a Uruguay dejó bastante más que una escala institucional. En Montevideo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires combinó reuniones políticas, participación en un foro regional y la firma de acuerdos de cooperación con una idea de fondo que atravesó toda su agenda: la necesidad de impulsar una integración latinoamericana con eje en la producción, el desarrollo y el fortalecimiento del Estado.

Durante su paso por la capital uruguaya, Kicillof mantuvo una cena con el presidente Yamandú Orsi y encuentros con el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez; el intendente de Montevideo, Mario Bergara; el jefe comunal de Canelones, Francisco Legnani; el exministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad; y la exvicepresidenta Lucía Topolansky. También fue uno de los oradores del IV Encuentro “Hay Otra Esperanza”, organizado por la Red Futuro en la Intendencia de Montevideo.

Un discurso con definición política

Fue en ese ámbito donde el mandatario bonaerense dejó una de las frases centrales de la gira. Kicillof sostuvo que los próximos gobiernos del campo popular deben llegar con propuestas nuevas y con capacidad efectiva para modificar las bases económicas que reproducen desigualdad y dependencia.

“No podemos ser tibios”, planteó, al advertir que gobernar no puede limitarse a administrar la coyuntura. La definición apuntó a una discusión más amplia sobre el rumbo de los proyectos progresistas en la región y sobre la necesidad de ir más allá de respuestas defensivas ante el avance de las derechas.

En esa línea, volvió a cuestionar a Javier Milei y lo ubicó dentro de una ultraderecha de alcance trasnacional. Frente a eso, propuso fortalecer la unidad latinoamericana y construir una respuesta política con proyección regional.

Acuerdos concretos con Montevideo

La agenda no quedó solo en el plano discursivo. Kicillof y Bergara firmaron un convenio de cooperación internacional para coordinar acciones y generar capacidades conjuntas. Además, suscribieron una carta de intención orientada a avanzar en políticas vinculadas al acceso a la alimentación, la comercialización de alimentos y el desarrollo de sistemas públicos de abastecimiento.

Ese punto no fue menor. En medio de un escenario marcado por el ajuste, la agenda de cooperación quedó asociada a problemas concretos que afectan la vida cotidiana, como el precio de los alimentos y la capacidad del Estado para intervenir en áreas sensibles.

Una gira con lectura regional y nacional

En sus redes sociales, Kicillof agradeció el recibimiento de Orsi y definió a Uruguay como “un pueblo hermano”. El mensaje reforzó el tono general del viaje: cercanía política, vocación de cooperación y una búsqueda de articulación regional frente a los procesos de desregulación y repliegue estatal que atraviesan a buena parte de América Latina.

La visita también tuvo una lectura política en clave argentina. Se produjo pocos días después del lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro en la Ciudad de Buenos Aires, la herramienta con la que el gobernador viene ampliando su construcción política más allá de la provincia. En ese marco, la escala en Montevideo también funcionó como una señal de proyección regional de un dirigente que busca ganar centralidad dentro de la oposición y del peronismo.

Más que una foto

La gira dejó una síntesis nítida. Hubo gestión, con acuerdos de cooperación concretos. Hubo articulación política, con participación en un foro regional que reunió a referentes del progresismo sudamericano. Y hubo una señal de rumbo: frente a gobiernos que hacen del ajuste una doctrina y de la demolición del Estado una bandera, Kicillof eligió poner en el centro la producción, la integración regional y la transformación de las estructuras económicas como condición para mejorar la vida de las mayorías.

NR