Nuevas pruebas, registros de llamadas y denuncias por presunto encubrimiento reactivaron un expediente que el oficialismo buscó minimizar. La oposición volvió a la carga, pidió explicaciones al Presidente y a Karina Milei, y puso bajo la lupa el rol de la Justicia. El escándalo ya excede el terreno financiero: golpea la credibilidad presidencial y abre un nuevo frente político e institucional.
Un caso que el Gobierno no logra cerrar
Lo que la Casa Rosada intentó presentar como un episodio menor volvió a instalarse en el centro de la escena. El caso $LIBRA, la criptomoneda promocionada por Javier Milei y luego desplomada en medio de fuertes sospechas, entró en una nueva etapa: ya no se discute solo la imprudencia del Presidente, sino la posible existencia de responsabilidades políticas más profundas.

La investigación comenzó a tomar otro volumen a partir de la aparición de pruebas que contradicen la versión oficial sostenida hasta ahora. Ese cambio alteró el clima político y obligó a la oposición a retomar la ofensiva.
Las pruebas que complican la versión oficial
Peritajes sobre el teléfono de Mauricio Novelli, uno de los nombres centrales de la trama, revelaron una secuencia de comunicaciones con Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo en las horas previas y posteriores al lanzamiento del token.
El dato tiene un peso político evidente porque debilita uno de los principales argumentos defensivos del Gobierno: que el Presidente solo había difundido una iniciativa ajena, sin conocer en profundidad a sus impulsores ni participar de su armado.
A eso se sumó un elemento todavía más delicado: un borrador de acuerdo hallado en el celular de Novelli que menciona pagos millonarios vinculados con la promoción presidencial de $LIBRA. Aunque ese documento deberá ser validado judicialmente, su sola aparición agravó el cuadro político y volvió más difícil sostener la idea de una participación casual o periférica.
La oposición vuelve a la carga
Con ese telón de fondo, la oposición reactivó sus cuestionamientos y elevó el tono de las denuncias. Ex integrantes de la comisión investigadora en Diputados sostuvieron que el caso configura una estafa y un hecho de corrupción de enorme magnitud. También reclamaron explicaciones públicas de Javier y Karina Milei y reclamaron nuevas medidas para impulsar la investigación parlamentaria.

Más allá de la disputa partidaria, el punto central es que el caso volvió a adquirir volumen institucional. Ya no se trata solo de una polémica mediática, sino de un expediente que amenaza con proyectarse sobre el Congreso, la Justicia y el propio corazón del Ejecutivo.
La mira sobre el fiscal y la Justicia
El fiscal Eduardo Taiano también quedó bajo presión. En los últimos días crecieron los cuestionamientos por el manejo de la causa, en especial por la supuesta demora en incorporar informes relevantes y por decisiones que despertaron sospechas en torno al ritmo y la orientación de la investigación.
La controversia escaló todavía más cuando trascendió que se dejó sin efecto una declaración prevista de la periodista y abogada Natalia Volosin, una de las voces que más expuso las inconsistencias del expediente y la demora en sumar documentación sensible.
Ese punto amplió el problema. Ya no solo se discute qué ocurrió con $LIBRA, sino también cómo se está investigando. Y cuando la sospecha alcanza al funcionamiento judicial, el costo político crece.
Una crisis que ya no es solo financiera
El caso impacta de lleno sobre uno de los activos más importantes del discurso libertario: la idea de superioridad moral frente a la “casta”. Cada nueva revelación erosiona esa narrativa y abre una pregunta incómoda para el oficialismo: si la promesa de transparencia era una convicción real o apenas una bandera de campaña.
El problema para el Gobierno es que cada elemento nuevo no solo suma presión, sino que debilita las explicaciones previas. Lo que primero fue presentado como una simple difusión en redes hoy aparece rodeado de contactos, documentos y decisiones posteriores que vuelven más difícil cerrar el episodio por desgaste.
El costo político para Milei
Aunque el desenlace judicial todavía está abierto, el daño político ya comenzó. El caso afecta la palabra presidencial, desgasta la imagen del entorno más cercano de Milei y reabre un debate de fondo sobre la relación entre poder político, negocios privados y mecanismos de control.
Para la oposición, el desafío es sostener la presión sin reducir todo a una consigna. Para el oficialismo, la apuesta pasa por relativizar el caso, fragmentar las acusaciones y evitar que el expediente se transforme en una crisis de gobernabilidad.
Mucho más que un escándalo cripto
El criptogate dejó de ser una anécdota del universo financiero. Lo que está en juego es otra cosa: la credibilidad de la investidura presidencial, la consistencia del discurso anticorrupción y la confianza en las instituciones encargadas de investigar al poder.
Por eso el caso $LIBRA ya no se limita a una operación fallida o a una promoción imprudente. Se transformó en un síntoma más profundo: el de un gobierno que llegó prometiendo una ruptura moral con el pasado, pero que ahora enfrenta sospechas que golpean en el centro mismo de esa promesa.
DATA POLITICA Y ECONOMICA
