Larreta vuelve a escena y reabre la disputa por la Ciudad

El exjefe de Gobierno anunciará este lunes que quiere volver a competir en 2027. Su reaparición agita la interna del macrismo, expone la fragilidad del PRO en su bastión histórico y confirma que la disputa con los libertarios ya condiciona todo el tablero porteño.


Horacio Rodríguez Larreta volverá a ocupar el centro de la escena política porteña este lunes, cuando anuncie en el programa de Carlos Pagni su decisión de competir en 2027 por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. La noticia, anticipada por La Política Online, confirma algo que en su entorno venían dejando trascender desde hace meses: Larreta nunca abandonó del todo el proyecto de regresar al poder en el distrito que gobernó entre 2015 y 2023.

La reaparición no es un dato menor ni un simple gesto personal. Llega en un momento de reordenamiento del mapa opositor en la Ciudad, donde el PRO ya no exhibe la solidez de otros años y enfrenta una presión creciente de La Libertad Avanza. Mauricio Macri, según reveló La Nación, viene promoviendo una baja en el nivel de confrontación con Larreta con una consigna explícita: “no le peguen”. Detrás de esa señal hay una preocupación estratégica más amplia: evitar que la fragmentación del macrismo termine facilitando un avance libertario sobre el bastión que el PRO controla desde hace casi dos décadas.

La jugada de Larreta también debe leerse a la luz de su recorrido reciente. Después de la derrota en la interna presidencial de Juntos por el Cambio y de su salida traumática del PRO, el exalcalde buscó conservar volumen político en territorio porteño. En marzo del año pasado decidió competir por afuera del partido amarillo en la elección legislativa local, un paso que formalizó su ruptura con el macrismo tradicional. Más tarde, ya como legislador porteño, dejó en claro que su expectativa seguía siendo volver a conducir la Ciudad.

Ese trayecto explica por qué el anuncio de ahora tiene un peso político mayor al de una candidatura anticipada. Larreta no está diciendo solamente que quiere volver: está avisando que buscará reposicionarse como referencia de una centroderecha urbana, de gestión y perfil moderado, en contraste tanto con el macrismo más defensivo como con la ofensiva libertaria. En 2025 ya había dado una señal en ese sentido al sellar un acuerdo electoral con Graciela Ocaña por fuera del PRO, y luego logró ingresar a la Legislatura porteña junto con dirigentes de su confianza.

La clave de fondo es que la Ciudad dejó de ser un territorio políticamente pacificado para el PRO. La irrupción libertaria rompió una comodidad de años y obligó a Macri, Jorge Macri y al resto de la conducción amarilla a pensar en términos de supervivencia. En ese contexto, Larreta vuelve a ofrecerse como una figura con conocimiento del distrito, aparato propio y capacidad de disputar el centro político porteño. Su problema, claro, sigue siendo el mismo: reconstruir volumen después de haber quedado golpeado por su salida del PRO y por una secuencia de derrotas que licuó buena parte de su autoridad interna.

Aun así, su regreso altera el tablero. Porque si Macri busca evitar una guerra total con Larreta, no es por nostalgia ni por reconciliación personal. Es porque el escenario cambió. La pelea ya no es sólo dentro del PRO, sino por la preservación de la Ciudad como núcleo de poder de un partido que hoy aparece más débil, más fragmentado y más amenazado que en cualquier otro momento desde 2007. Y en ese tablero, la vuelta de Larreta funciona a la vez como recordatorio de una etapa anterior y como advertencia sobre lo que viene.

La señal política, además, expone una paradoja. Larreta había apostado a nacionalizar su liderazgo y terminó replegado sobre el territorio porteño. Pero ese repliegue no implica resignación: al contrario, muestra que entendió dónde conserva todavía una base de identidad, gestión y reconocimiento. La Ciudad, que fue su plataforma de ascenso, vuelve ahora a ser su refugio y su apuesta de reconstrucción.

Con ese movimiento, la discusión porteña se acelera. Aunque falten más de un año y medio para la próxima elección ejecutiva local, el anuncio de Larreta empieza a ordenar el debate sobre candidaturas, alianzas y liderazgos. También obliga al PRO a definir si optará por una convivencia táctica con su antiguo jefe político o por una nueva confrontación que podría debilitar aún más su posición frente a los libertarios. La carrera por 2027, en los hechos, ya empezó.

NR