Con 69 votos afirmativos y apenas 3 rechazos, la Cámara alta ratificó el tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. En el peronismo, la mayoría acompañó, pero tres senadores del espacio votaron en contra. En Diputados ya había pasado lo mismo: el bloque de Unión por la Patria se partió y un grupo aportó votos clave para la media sanción.
El Senado sancionó este jueves 26 de febrero la ley que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. La votación fue contundente: 69 votos a favor y 3 en contra, sin margen para sorpresas ni para un “final abierto” en el recinto. El Gobierno celebró la aprobación como un hito de “inserción internacional”, aunque el propio trámite dejó una nota política local: Unión por la Patria (UxP) acompañó mayoritariamente, pero no votó en bloque.
¿Cómo votó Unión por la Patria en el Senado?
En la Cámara alta, el rechazo quedó concentrado en tres senadores del espacio peronista: Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana Di Tullio y la fueguina Cándida Cristina López, identificados por distintos medios como los votos negativos del debate. El resto del peronismo, con matices y advertencias, se inclinó por el sí.
En el debate, incluso quienes anticiparon el acompañamiento desde el peronismo lo hicieron dejando planteadas condiciones: pedidos de medidas complementarias, evaluación de impactos y herramientas de seguimiento parlamentario para un acuerdo que —según admitieron voces del propio recinto— puede generar ganadores y perdedores según sector y territorio.
En Diputados, UxP ya se había partido: votos clave para la media sanción
La historia venía escrita desde la Cámara baja. El 12/13 de febrero, Diputados aprobó el acuerdo con 203 votos afirmativos, 42 negativos y 4 abstenciones. En esa votación, la fractura de UxP fue explícita: un grupo importante acompañó y otro sector se opuso, con cruces internos que quedaron expuestos en el recinto.
Varios reportes periodísticos consignaron que 47 diputados de Unión por la Patria votaron a favor, un dato que graficó el fenómeno: el peronismo no solo discutió “el acuerdo”, sino también qué lectura hacer del nuevo ciclo de apertura y cómo pararse frente a una agenda que el Ejecutivo pretende presentar como política de Estado.
¿Qué se aprobó y por qué el Gobierno lo empuja?
El acuerdo Mercosur–UE fue firmado el 17 de enero en Asunción y, según la descripción difundida en el debate, contempla una reducción de aranceles y un marco que impacta tanto en bienes industriales como en reglas de comercio y acceso a mercados. El oficialismo lo defendió como una puerta a un mercado ampliado y como señal de previsibilidad.
Sin embargo, el propio proceso internacional todavía no está cerrado: en Europa el acuerdo sigue bajo revisión institucional y judicial, con tiempos que pueden demorar la implementación efectiva.
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El Bloque UxP/peronismo votó mayoritariamente a favor, con tres votos en contra (De Pedro, Di Tullio y López).
Más allá del “sí” amplio, la votación dejó un dato que el oficialismo lee como oportunidad y la oposición como alarma: la discusión territorial volvió a funcionar como línea de fractura dentro de Unión por la Patria. El acuerdo avanzó con respaldo transversal, pero el costo político quedó anotado en el tablero interno del peronismo. La discusión volvió a pasar entre visiones de conveniencia o no, de acuerdo a la matriz productiva de cada región. Este nueva fragmentación del peronismo deja de manifiesto una vez mas la falta de un proyecto nacional unificador, que pueda armonizar las distintas realidades locales y regionales y además muestra la falta de una conducción clara que pueda contener a los distintos sectores.
Como conclusión, a pesar de la aprobación, quedo de manifiesto que, sin una política productiva y resguardos sectoriales, la apertura puede acelerar un esquema de ganadores concentrados y perdedores territoriales.
