Una cumbre del Movimiento Derecho al Futuro Movimiento Derecho al Futuro en La Plata La Plata consolidó la idea de que el gobernador presida el partido. Pero el reparto de poder con el sector de Máximo Kirchner todavía está abierto y el calendario apremia.
El peronismo bonaerense entró en días decisivos. A menos de una semana del cierre de listas, la mesa política que rodea a Axel Kicillof volvió a reunirse y dejó una definición en voz baja, pero repetida: “nos cierra a todos”. La frase resume el objetivo inmediato del kicillofismo: que el gobernador presida el PJ provincial para ordenar el partido en el momento más delicado del ciclo mileísta, con ajuste, caída del consumo y tensión social en la provincia más grande del país.
En la reunión estuvieron intendentes de peso del conurbano y del Gran La Plata: Jorge Ferraresi Jorge Ferraresi, Pablo Descalzo Pablo Descalzo, Mario Secco Mario Secco, Lucas Ghi Lucas Ghi y Julio Alak Julio Alak. También se mencionó como novedad la presencia de Ariel Sujarchuk Ariel Sujarchuk, leído como un movimiento fino: sumar volumen y bajar incertidumbre hacia adentro.
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La mesa del MDF empuja que Kicillof presida el PJ provincial y dice que “cierra” para todas sus tribus.
El punto es que la candidatura de Kicillof a la presidencia partidaria no se decide sólo con una foto. Falta, todavía, el tramo más áspero: la negociación real con el sector alineado con Kirchner por los lugares en la estructura y el control del consejo. Letra P lo dice sin vueltas: el gobernador aún no se pronunció públicamente, no hubo contactos formales “luego de la propuesta” y hay mucho por discutir.
El calendario, además, corre. El propio partido publicó el cronograma electoral: elección el 15 de marzo de 2026 para presidente del Consejo Provincial y consejeros por sección, además de representación de mujeres, juventud y gremios. Y fija fechas clave: el 3 de febrero vencía el plazo de avales y el 8 de febrero vence el plazo para presentar candidaturas. En paralelo, un medio económico consignó que el padrón habilita a 1.143.946 afiliados para votar, un dato que vuelve más relevante cualquier discusión sobre reglas y participación.
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El cierre de candidaturas es el domingo 8 de febrero de 2026.
La disputa de fondo es política: quién conduce el partido cuando el Gobierno nacional busca desarticular la oposición territorial y disciplinar a provincias y municipios con recursos escasos. Para una mirada nacional y popular, la conducción partidaria no es un trámite burocrático: es la herramienta para sostener organización, presencia sindical y social, y una línea política capaz de defender salario, trabajo y Estado provincial frente al programa de recorte. Por eso el “orden interno” aparece como obsesión: no alcanza con unidad declarativa si después cada municipio queda librado a su propia interna.
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Aun con acuerdo arriba, hay municipios donde “posiblemente haya interna” y la unidad provincial no asegura paz local.
La implicancia inmediata es doble: si Kicillof encabeza el PJ bonaerense, el gobernador gana una palanca formal para ordenar a intendentes, ramas y secciones en un año donde la provincia va a administrar conflicto social y deterioro económico; si la negociación fracasa, la interna puede fragmentar la oposición justo cuando más necesita coordinación frente a la Casa Rosada.
El escenario probable, mirando el cronograma, es una definición acelerada antes del 8 de febrero y, luego, la discusión fina por consejeros y conducción territorial. La frase final, concreta: si el peronismo bonaerense no resuelve conducción y reglas claras, Milei no necesita ganarle en las urnas; le alcanza con que el PJ se desgaste peleando por la lapicera mientras la gente pelea por llegar a fin de mes.
