El mensaje que la Iglesia argentina prepara para la llegada de León XIV tiene poco de protocolar. En la antesala de la visita del Papa, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, Jorge García Cuerva, trazó un diagnóstico crítico sobre el país: habló de una sociedad “herida”, atravesada por la pobreza, la intolerancia y la división política, aunque también reivindicó la capacidad de los argentinos para seguir adelante.

“Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta”, dijo García Cuerva después de una misa en la Catedral Metropolitana. El arzobispo agregó que encontrará “una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día” y donde hay “un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal, de hermanos muy pobres desde hace muchos años”.

La crítica no quedó circunscripta al presente. García Cuerva habló de una crisis que, según su mirada, lleva años sin resolverse. “Mi abuelo me decía: ‘Cuando vos crezcas, seguramente Argentina va a salir adelante’. Yo ya crecí y la Argentina sigue en esa situación”, contó.

Pero el diagnóstico tuvo también otra parte. El arzobispo destacó a los argentinos que trabajan, sostienen a sus familias y continúan buscando una salida pese a las dificultades. Esa combinación —una sociedad golpeada pero que no baja los brazos— será parte del contexto con el que León XIV llegará al país en noviembre.

Y antes de esa visita, la Iglesia tendrá este fin de semana una enorme movilización para medir también su capacidad de organización. Este sábado 3 de octubre comenzará la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, que unirá el Santuario de San Cayetano, en Liniers, con la Basílica de Nuestra Señora de Luján.

La salida oficial de la imagen de la Virgen está prevista para las 10 de la mañana desde Cuzco 150, en Liniers. Desde allí comenzará una caminata de casi 60 kilómetros, que se extenderá durante el sábado y la madrugada del domingo. La misa central será el domingo 4 a las 7, frente al Santuario de Luján.

El recorrido atravesará buena parte del oeste del conurbano: Tres de Febrero, La Matanza, Morón, Ituzaingó, Merlo, Moreno y General Rodríguez, antes de ingresar a Luján. El trayecto tradicional pasa por Liniers, Ciudadela, Ramos Mejía, Haedo, Morón, Castelar, Ituzaingó, San Antonio de Padua, Merlo, Paso del Rey, Moreno, Francisco Álvarez, La Reja y General Rodríguez.

No hace falta recorrer los 60 kilómetros. Los peregrinos pueden incorporarse en distintos puntos del trayecto y elegir la distancia de acuerdo con sus posibilidades. Desde Moreno, por ejemplo, quedan alrededor de 32 kilómetros hasta Luján; desde General Rodríguez, unos 16.

La convocatoria se realiza bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos” y la organización estima que más de un millón de personas llegarán a Luján durante el fin de semana. La ciudad tendrá más de 60 puestos sanitarios distribuidos a lo largo del recorrido, además de un amplio operativo de seguridad, salud, hidratación y transporte.

León XIV llegará a la Argentina entre el 8 y el 11 de ese mes y cerrará su visita con una misa multitudinaria frente a la Basílica de Luján. Para la Iglesia, la peregrinación de este fin de semana será así mucho más que una tradición anual: será también el primer gran ensayo de una movilización que, pocas semanas después, tendrá al Papa como protagonista.

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