A menos de un año del inicio formal del calendario electoral, el peronismo sigue sin resolver su conflicto central: ¿quién conduce el espacio y bajo qué reglas se define la candidatura presidencial de 2027 ?.
Axel Kicillof aparece hoy como el precandidato con mayor caudal de intención de voto dentro del justicialismo, y esa ventaja lo convenció de acelerar un armado nacional propio. La relación con Cristina Kirchner y con La Cámpora atravesó meses de fuerte tensión, que la cumbre de gobernadores y referentes del 12 de agosto en el Hotel Emperador ayudó a apaciguar, aunque sin saldar el conflicto de fondo. En paralelo, dirigentes del interior del país empiezan a disputarle protagonismo al eje porteño-bonaerense que históricamente definió las candidaturas del espacio.
EL ARMADO PROPIO DEL GOBERNADOR
Kicillof dejó de esperar que la conducción del espacio se ordene alrededor de una figura indiscutida. Desde hace meses recorre el país junto a su círculo de confianza construyendo respaldos territoriales, mientras en la provincia de Buenos Aires consolida una estructura con intendentes propios que le garantiza independencia orgánica del kirchnerismo. En paralelo, el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF) —su think tank, lanzado en marzo por el Movimiento Derecho al Futuro (MDF)— fue adquiriendo el perfil de usina programática de una eventual candidatura nacional, con documentos sobre desarrollo productivo, ciencia y tecnología, y también de política exterior.
El diagnóstico que circula en el entorno del gobernador es explícito, una candidatura presidencial necesita autonomía suficiente para armar equipos, definir un programa propio y tomar decisiones sin quedar atada a las estructuras del kirchnerismo. Esa lógica explica buena parte de la tensión que tensó el vínculo con Cristina y Máximo Kirchner, que en el círculo de La Cámpora llegaron a leer como una construcción deliberada de «peronismo sin Cristina».
El propio Kicillof, sin embargo, evitó profundizar la confrontación en el plano discursivo y concentró sus críticas en el Gobierno nacional antes que en sus pares del espacio.
LA MESA DE DIÁLOGO: LA INTERNA SE APACIGUA, SIN RESOLVERSE
En medio de ese clima de tensión, el 12 de agosto se produjo un hecho que varios dirigentes calificaron como un punto de inflexión, por primera vez en dos años, Kicillof y Máximo Kirchner —único operador designado por Cristina Kirchner para estos temas— compartieron una misma mesa. El encuentro, que se extendió por tres horas en el Hotel Emperador de Retiro, se concretó gracias a la insistencia de Sergio Massa y de la mayoría del peronismo kirchnerista-renovador, y contó además con la presencia de varios gobernadores —Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero)— junto a los jefes de bloque parlamentarios Germán Martínez y José Mayans, impulsores directos de la convocatoria.
Los referentes del interior – Quintela, Zamora, De la Sota, Uñac, Insfrán, Sáenz- reclaman protagonismo frente al peso de Buenos Aires.
El resultado más concreto de la cumbre fue el avance en la conformación de una mesa política nacional destinada a institucionalizar las discusiones del espacio y coordinar una estrategia legislativa común frente a las iniciativas del Gobierno de Javier Milei, entre ellas el rechazo compartido a la eliminación de las PASO. «Fue una reunión muy positiva, era la primera vez que nos juntábamos todos los compañeros. Había dos o tres aspirantes a candidatos a presidente sentados en la misma mesa», resumió Quintela, que ofició de articulador del encuentro.
«El gobernador bonaerense acelera el Movimiento Derecho al Futuro convencido de que la conducción del espacio se dirimirá en unas PASO o una interna abierta».
En las semanas posteriores, ese gesto de distensión efectivamente bajó la temperatura de la interna, se redujeron los cruces públicos entre el kicillofismo y La Cámpora, y el acuerdo en torno a las PASO le dio al espacio una agenda común frente al Gobierno. Pero el optimismo inicial se moderó rápido. El acuerdo quedó circunscripto a sostener las primarias y coordinar tareas legislativas, sin avanzar hacia un entendimiento de fondo sobre la candidatura presidencial ni sobre el vínculo personal entre Kicillof y Cristina Kirchner, que no se ven desde octubre del año pasado. El Gobernador, de hecho, mantiene la postura de sentarse a discutir únicamente temas que atañen a la fuerza política en su conjunto, no una reunión bilateral en San José 1111. La interna se apaciguó; el conflicto de fondo sigue sin resolverse.
DESPUÉS DE LA CUMBRE: KICILLOF ACELERA EL MDF
Como deciamos la foto de unidad en el Hotel Emperador no frenó la construcción propia del gobernador; al contrario, pareció acelerarla. En los días posteriores al encuentro, Kicillof ordenó profundizar el armado nacional del Movimiento Derecho al Futuro por fuera de cualquier negociación con La Cámpora o el Frente Renovador. La instrucción se tradujo en una sucesión de lanzamientos sectoriales: al ya existente MDF Ciencia y Universidad se sumaron el MDF Cultura, el MDF de la Diversidad, el MDF de las Mujeres y, el 22 de agosto, el MDF Juventudes, presentado en la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester con mesas de debate sobre salud mental, empleo, educación, vivienda y nuevas tecnologías.
La lógica detrás de esa aceleración tiene un fundamento estratégico concreto, en el entorno del gobernador sostienen que la conducción del espacio y la definición de las candidaturas de 2027 no se van a resolver por acuerdo de cúpulas, sino en unas PASO o, en su defecto, en una interna abierta del propio peronismo. Bajo esa lectura, cada rama del MDF, cada recorrida y cada acto público no son solo gestos de despliegue institucional, sino la construcción de la estructura territorial y el capital político que Kicillof necesitará el día que esa interna se convoque formalmente.
En paralelo, el gobernador multiplicó las recorridas por el interior del país. Viajó a Chaco —su cuarto viaje a una provincia distinta en lo que va del año— para participar de la asunción de nuevas autoridades de la CGT provincial, en una agenda que combinó reuniones con intendentes, sindicatos, empresarios y universidades. También cruzó a Uruguay, donde se reunió con el presidente Yamandú Orsi y participó de un congreso panamericano junto a otros dirigentes progresistas de la región. Ese despliegue confluye ahora en la organización del Plenario Federal del MDF, previsto para el 19 de septiembre en Avellaneda.
El otro cambio visible en las últimas semanas es discursivo. Kicillof empezó a exhibir con mayor nitidez lineamientos de lo que sería un eventual gobierno propio —con eje en ciencia y tecnología, desarrollo productivo y federalismo— y endureció el tono contra la Casa Rosada. «El modelo de Milei es la continuidad de Martínez de Hoz, de Cavallo y la política de Macri», sostuvo en uno de los actos del MDF, al calificar la baja de la inflación como resultado de «el dólar planchado y el salario destrozado».
La confrontación directa con el Presidente convive, en el discurso del gobernador, con guiños explícitos hacia Cristina Kirchner —a quien defendió frente a lo que calificó como una nueva persecución judicial— sin que eso implique una subordinación orgánica a su liderazgo.
LA ENCUESTA QUE ORDENA EL TABLERO: KICILLOF, SEGUIDO POR CRISTINA
El trasfondo de todo este reacomodamiento tiene, además, un correlato en las mediciones de opinión pública. Un relevamiento nacional de la consultora Trends, realizado entre el 21 y el 28 de julio sobre 2.000 casos, preguntó de manera abierta quién es el principal líder opositor al Gobierno de Javier Milei. Kicillof se impuso con el 35% de las menciones, seguido por Cristina Kirchner con el 19% —pese a estar inhabilitada para ejercer cargos públicos por su condena judicial—. Detrás, ya lejos, aparecieron Myriam Bregman y «el Periodismo» como categoría genérica, con 8% cada uno, y Mauricio Macri con 6%. Otra medición de la consultora Casa Tres confirmó el mismo orden: Kicillof primero, Cristina segunda, con una brecha de entre 12 y 17 puntos según el estudio.
El dato que más preocupa puertas adentro del Frente Renovador es la posición de Sergio Massa: en el sondeo de Trends, apenas el 2% y Casa Tres lo ubica tercero, en intencion de voto, dentro del peronismo pero lejos de Kicillof y de Cristina. Ese magro resultado ayuda a explicar el movimiento del propio Massa en las últimas semanas, tras un prolongado perfil bajo posterior a la derrota presidencial de 2023, el exministro de Economía reapareció en la escena pública primero en un Encuentro de Mujeres del Frente Renovador en la Ciudad de Buenos Aires y, más recientemente, el 25 de agosto, en Rosario, donde respaldó la candidatura a gobernador de Santa Fe del diputado Diego Giuliano y dejó un mensaje dirigido a toda la interna peronista: «La unidad es lo más importante».
» Tras la cumbre del Hotel Emperador, la tensión Axel Kicillof y La Cámpora se apaciguó sin resolverse de fondo».
La estrategia de Massa, según trascendió de su entorno, consiste en correr la discusión de las candidaturas individuales para priorizar la construcción de un programa común y una coalición compacta, en un intento por recuperar protagonismo como articulador antes de que la disputa quede reducida a una interna binaria entre Kicillof y Cristina Kirchner. Su reaparición, sumada al rol que jugó como uno de los impulsores de la cumbre del Hotel Emperador, sugiere que el líder del Frente Renovador apuesta a capitalizar su capital político remanente en el Congreso —donde continúa alineando votos junto a gobernadores e intendentes— antes que a competir de igual a igual en las encuestas de imagen pública.
EL INTERIOR LEVANTA BANDERA FRENTE A LA TRANQUERA BONAERENSE
Mientras Kicillof y Massa le dan forma a sus proyectos presidenciales desde Buenos Aires, un tercer frente empieza a tomar volumen: el de los gobernadores y dirigentes del interior que reclaman protagonismo propio en la disputa nacional. El cálculo que circula entre ellos es elocuente: cuando Daniel Scioli perdió la Presidencia frente a Mauricio Macri en 2015, el peronismo todavía había ganado en 15 de las 24 provincias; en 2023, en cambio, Javier Milei se impuso en 20 distritos y Massa apenas retuvo cuatro bastiones —Buenos Aires, Chaco, Formosa y Santiago del Estero—. Para el espacio, recuperar el Norte argentino y saltar la «tranquera bonaerense» se volvió una condición tan política como electoral.
El riojano Ricardo Quintela, que ofició de articulador de la cumbre del Hotel Emperador, admite en privado que le gustaría ser candidato, aunque en público prioriza su rol de puente entre sectores. El santiagueño Gerardo Zamora, tras una contundente victoria municipal, se proyecta como garante de un espacio federal y amplio, con bloque parlamentario propio para marcar autonomía. La cordobesa Natalia de la Sota juega a favor de un frente anti-Milei y alimentó especulaciones sobre una fórmula compartida con Kicillof tras reunirse con el intendente platense Julio Alak. Y el sanjuanino Sergio Uñac fue el más explícito: «He tomado una decisión personal de ser candidato», afirmó, con un discurso moderado centrado en el equilibrio fiscal y la actividad minera, y un reclamo directo a los dirigentes porteños: «El próximo presidente no puede conocer menos del 50 por ciento de las provincias argentinas».
No todos los gobernadores del PJ empujan en la misma dirección. El salteño Gustavo Sáenz promueve una alternativa peronista antikirchnerista y mantiene un diálogo fluido con la Casa Rosada, aunque su vicegobernador ya se mostró junto a Kicillof en Buenos Aires. El cordobés Martín Llaryora, en tanto, calibra sus movimientos con la mira puesta en su propia reelección y en la candidatura de Juan Schiaretti, procurando no quedar atrapado en la polarización nacional. El pampeano Sergio Ziliotto, que anunció su retiro de la política al término de su mandato, sostiene que el próximo presidente debe surgir de una gestión provincial y tenía previsto reunirse con Kicillof en los últimos días de agosto.
LA TRANQUERA BONAERENSE: LA REELECCIÓN DE INTENDENTES COMO PRIMER ROUND
De regreso en la provincia de Buenos Aires, la pulseada entre Kicillof y Massa ya tiene su primer capítulo concreto: el proyecto de reelección indefinida de los intendentes bonaerenses. Los jefes comunales le exigen al gobernador que los habilite a competir por mandatos adicionales, y Kicillof pretende conformarlos, con la expectativa de que esa estructura territorial traccione votos hacia su propia proyección nacional. Massa, en cambio, ya adelantó que el Frente Renovador no acompañará la iniciativa en la Legislatura bonaerense —un límite que resulta consistente con la ley que en 2016 impulsó ese mismo espacio para poner coto a las reelecciones—.
El tema se discutió en la cumbre del Hotel Emperador y volvió a tratarse esta semana, en una reunión privada entre Malena Galmarini y el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, sin que se alcanzara un acuerdo. Es apenas el primer capítulo de una pulseada que se extenderá al ritmo del calendario electoral y que, según reconocen los propios gobernadores del interior, es precisamente el tipo de disputa bonaerense que preferirían no ver arrastrar al proyecto nacional del espacio.
TERRITORIO BONAERENSE: LA PELEA POR ABAJO
En el propio distrito, el tablero se multiplica. Sergio Massa reactivó la estructura del Frente Renovador con despliegue territorial propio. Una agrupación conducida por el sindicalista y empresario de medios Víctor Santa María recorre distintos puntos del conurbano con una fuerte reivindicación de la figura de Cristina Kirchner. Y Máximo Kirchner multiplicó sus actos públicos —cuatro como orador principal en lo que va del año, incluido el de Carmen de Areco, donde evitó nombrar directamente a Kicillof pero dejó una consigna elocuente: «El interior bonaerense con Cristina»—.
En ese acto también se sumaron a instalar el apellido Kirchner de cara a la fórmula presidencial dirigentes como Mariano Recalde, Mayra Mendoza, Rodolfo Tailhade, Fernanda Raverta y Teresa García, mientras el diputado provincial Facundo Tignanelli calificó la distancia de Kicillof respecto de Cristina como «un parteaguas». Son señales de que, en el ala más identificada con La Cámpora, la tensión sigue latente pese a la distensión general del espacio.
EL NUDO DE LAS PASO
El futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias sigue siendo el punto más sensible de la interna. El compromiso alcanzado en la mesa de agosto despejó parte de la tensión con el cristinismo, que antes de la cumbre cuestionaba la firmeza de Kicillof en la defensa del mecanismo, pero no la disipó del todo: si el oficialismo logra imponer su reforma política pese al rechazo peronista, desaparece el instrumento que el gobernador necesita para transformar su ventaja en las encuestas en una candidatura formalmente consagrada por los votos y no por un acuerdo de cúpulas.
Cristina Kirchner ya deslizó una advertencia a los dirigentes que la visitan en su domicilio: «si se parte en tres, se parte en cuatro», en referencia a que una fractura del peronismo también podría derivar en la dispersión de las candidaturas de Mauricio Macri y de la propia coalición libertaria.
El peronismo llega así a la recta final de 2026 con la temperatura de su interna más baja que hace un mes, pero con las mismas preguntas de fondo sin responder ¿Quién conduce el espacio, con qué reglas se dirime esa conducción? La cumbre del Hotel Emperador ordenó la superficie; la disputa por el fondo recién empieza.
