Funcionarios de primera línea no tuvieron tapujos en decir que la nueva fórmula de inflación se va a aplicar sólo cuando le sirva al Ejecutivo.
El Gobierno nacional parece no tener ningún tipo de problemas en reflejar la manipulación de los datos a su conveniencia y la salida de Marco Lavagna es prueba de ello.
Es que el ahora exfuncionario se fue, ni más ni menos, porque quería implementar la nueva metodología de medición del Índice de Precios al consumidor desde este mes, como ya lo habían anunciado desde la Casa Rosada. De hecho, el Ejecutivo había postergado la aplicación de la nueva fórmula para no tener que dar malas noticias durante el período electoral del año pasado.
Sin embargo, la renuncia de Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y las posteriores justificaciones echan por tierra dos cuestiones: en principio, la credibilidad del Gobierno nacional en relación a la difusión de los datos que brinda está cada vez más cuestionada.

Por otro lado, la inflación, extensamente catalogada como “aniquilada” por los funcionarios del Ejecutivo y el trollaje libertario, definitivamente no está resuelta, ya que -justamente-, la nueva metodología se comenzará a aplicar cuando los números que arrojen las mediciones sean benévolos para Balcarce 50.
En ese sentido, el ministro de Economía, Luis Caputo, reveló que “se ha estado trabajando en la nueva metodología del INDEC” y la fecha que había fijado Lavagna para implementarla fue con la difusión del IPC de enero. En contrapartida, el “Messi de las finanzas” reconoció el intervencionismo libertario y se sinceró: “Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación este consolidado”.
En esa misma línea se manifestó el jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien reveló que el cambio para calcular la no se concretó por instrucción del propio Javier Milei. Al respecto, el exvocero dijo, en sintonía con Caputo, que la metodología “se va a cambiar cuando la inflación sea cero”.

“Cuando la no inflación sea una realidad definitiva, ahí podríamos cambiar la base de la canasta de consumo», reconoció el funcionario.
De acuerdo a trascendidos, los números de la inflación de enero podría superar el 3 por ciento -número que en esta ocasión no le agradaría a Karina Milei- y, con la antigua fórmula, estaría más cerca del 2 por ciento. De este modo, el equipo económico podría mostrar una desaceleración en la estadística.
En la vida real, los bolsillos de los argentinos, con la metodología que sea y sin importar quién esté al frente del INDEC, siguen sintiendo que su poder adquisitivo es cada vez más bajo.
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