El Gobierno descongeló los sueldos de ministros pero oculto el porcentaje
El presidente Javier Milei firmó el decreto que habilita la recomposición salarial de ministros y secretarios, atada a las paritarias estatales, pero sin detallar el monto. ATE denuncia que la suba alcanzará el 90%. Victoria Villarruel quedó excluida.
El Gobierno nacional oficializó el descongelamiento de los salarios de los ministros y secretarios del Poder Ejecutivo, pero lo hizo sin transparentar el porcentaje del aumento. El decreto publicado este viernes establece que la recomposición se calculará en función de las subas acordadas en las paritarias del Convenio Colectivo General de la Administración Pública Nacional, aunque evita consignar el número final y aclara que la medida no será retroactiva.

La decisión pone fin a dos años de sueldos congelados para las autoridades superiores, presentados por el oficialismo como un “gesto” de austeridad. Sin embargo, la omisión del porcentaje reavivó las críticas y abrió un nuevo frente político. Desde ATE aseguraron que el incremento será del 90%, una cifra que el Ejecutivo no confirmó ni desmintió.
El decreto excluye explícitamente del aumento al Presidente y a la Vicepresidenta. Esa definición puede derivar en una situación inusual: con la recomposición salarial en los cargos inferiores, un subsecretario podría llegar a percibir ingresos superiores a los del propio jefe de Estado. En la actualidad, el salario presidencial ronda los 4 millones de pesos, mientras que los ministros cobran cerca de 3,5 millones y los secretarios alrededor de 3,2 millones.
En los días previos a la publicación, en los pasillos de la Casa Rosada se especulaba con una recomposición de entre 60% y 100%. El silencio oficial sobre el porcentaje buscó, según fuentes del Ejecutivo, reducir el impacto político de la medida en un contexto de caída del poder adquisitivo y ajuste generalizado sobre los ingresos del sector público.
El congelamiento había generado tensiones internas. Ministros y secretarios venían advirtiendo que sus salarios habían quedado muy por detrás de la inflación acumulada y que la brecha con el sector privado estaba provocando una salida constante de cuadros técnicos. Esa fuga comenzó a sentirse en áreas sensibles de la gestión, un problema que funcionarios del propio oficialismo reconocen en privado.
La incomodidad también se expresó de manera pública. Villarruel, excluida del aumento, manifestó su malestar en redes sociales con un mensaje irónico: “En breve me pagan dos chirolas y soy vice”. La publicación expuso el ruido interno que rodeó la decisión y sumó tensión a una medida que el Gobierno intentó mantener bajo perfil.
Desde ATE cuestionaron la falta de transparencia y señalaron que, mientras se dilatan recomposiciones para los escalafones más bajos de la administración pública, el Ejecutivo avanza con una fuerte mejora para los cargos políticos sin informar el alcance real del incremento. El sindicato advirtió además que la distancia entre el discurso de austeridad y las decisiones concretas profundiza el malestar en el Estado.
El episodio vuelve a poner en discusión la coherencia del mensaje oficial. El Gobierno sostiene una narrativa de ajuste y sacrificio, pero evita detallar el aumento que recibirán sus principales funcionarios. La ausencia del porcentaje en el decreto no es un detalle técnico: es una definición política para minimizar el costo de una recomposición salarial en la cúspide del Estado, en un escenario social marcado por la pérdida de ingresos.
