MARTES NEGRO

Martes negro para los activos argentinos: los ADR en Wall Street llegaron a caer con fuerza (hubo papeles con bajas de hasta 23% y, en algunos casos, más profundas), los bonos en dólares se debilitaron y el riesgo país volvió a ubicarse arriba de 500 puntos (503, según varios relevamientos de la jornada).

Pero esta vez el mercado no solo miró números: sino que se acentuó la falta de confianza en los números oficiales. Asi la crisis en el INDEC  amplificó el golpe.

INDEC en tensión: nuevo IPC, sospechas y renuncia

En las últimas horas se confirmó la renuncia de Marco Lavagna al frente del organismo, en medio de la disputa por la implementación del nuevo IPC (con canasta y ponderaciones actualizadas) que debía entrar en vigencia desde enero de 2026 y fue postergado.

En ese marco, crecieron denuncias y sospechas públicas sobre interferencia política y manipulación del indicador para evitar que el IPC refleje un aumento mayor (sobre todo si los servicios pesan más en la nueva canasta).  El nuevo IPC según fuentes oficiosas estaría rondando el 3,4 , lo cual desato todos los miedos en el gobierno nacional.  El mal manejo de la situación, el reconocimiento de Luis Caputo de que estaban manipulando el índice y postergaban su puesta en marcha para mas adelante, instalo un conflicto político-sindical y mediático, con pedidos de explicaciones en el Congreso y amplias coberturas de prensa sobre el tema.

El combo que castigó el precio

A la crisis del INDEC se sumó otra señal sensible: el ministro Luis Caputo reiteró que el Gobierno no planea volver a tomar deuda en mercados internacionales en el corto plazo, mientras Javier Milei insistió con la estrategia de “escasez de bonos” como herramienta para bajar el riesgo país. y se buscaría dólares a partir de la venta de bienes del Estado.  Para inversores, eso deja una pregunta incómoda sobre financiamiento y consistencia: si no hay acceso a mercado y hay ruido en el termómetro inflacionario, sube la prima de riesgo.

Según varios operadores del mercado no fue solo una mala rueda. Fue una señal de la fragilidad del programa económico, que generaron una caída las expectativas, justo cuando el mercado necesita previsibilidad en precios, deuda y reglas.