Un fantasma recorre el mundo: el surgimiento de un neofascismo global
Estamos ante un nuevo fascismo o una mutación del neoliberalismo que adopta rostro autoritario?
Estamos ante un nuevo fascismo o una mutación del neoliberalismo que adopta rostro autoritario?
Estamos sin dudas en presencia de una severa crisis de representatividad a la cual se ignora por casi todos los sectores políticos lo que puede poner en juego la legitimidad del sistema democrático.
El fascismo del fin de los tiempos no teme al desastre: lo administra.
A lo largo de nuestra historia, el antiperonismo ha demostrado que su única forma de lidiar con este “hecho maldito” ha sido negando su existencia.
El fracaso argentino no es únicamente económico o político: es filosófico, cultural y espiritual. La prueba más clara es el sometimiento político, económico y militar a Estados Unidos e Israel, que se ha vuelto una constante histórica. No
La Economía Real no arranca y se estanca en un laberinto de permanente caída, mientras la macroeconomía vuela en su necesidad de dólares frescos, a tal punto de estrangular al mismísimo sistema bancario.
Hay silencio en un gobierno que grita y satura la agenda como práctica cotidiana. Como un oxímoron, aturde el silencio.
En Argentina existe un complejo astrofísico y aeroespacial que está a la vanguardia del mundo, principalmente gracias a técnicos, científicos y trabajadores altamente capacitados por la universidad nacionales y los centros públicos, privados y comunitarios de investigación. A esto se le llama “estructura científico tecnológica”.
El gobierno se juega demasiado en las elecciones bonaerenses, tal vez su propia subsistencia. Extraña comprobar que todavía no lo haya advertido.
La caída en la tasa de natalidad no se debe a un rechazo a la maternidad, sino a la falta de condiciones materiales y simbólicas para ejercerla. Entre mitos conservadores, políticas desfinanciadas y decisiones postergadas, lo que baja no es el deseo, sino el sostén.
No la ven. No quieren verla. El país se desintegra, y todos ellos siguen hablando y sembrando para ayer.
“Nosotros no podemos permitir que Argentina quede como un modelo de ocupación colonial en este siglo XXI, después de haber resistido tantos años, tantas dictaduras, de haber salido de tantos momentos tan difíciles”.
Política