¿Tenía razón Macri? La caída de Adorni consolida el avance del PRO en el gobierno de Milei

El cambio de nombres en la cúpula del Gobierno nacional tras la salida de Manuel Adorni y la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete trasciende el marco de una simple reorganización administrativa. La decisión representa un nuevo avance del PRO dentro del gobierno de Javier Milei y reabre un interrogante político de fondo: ¿quién conduce realmente el proceso de construcción del poder oficialista?

La renuncia de Adorni, en medio de una fuerte crisis política y de investigaciones judiciales, precipitó un movimiento que venía madurando desde hace meses. El Presidente eligió como reemplazante a Diego Santilli, uno de los dirigentes más representativos del PRO, consolidando una tendencia que ya se observaba en distintos ministerios y organismos estratégicos.

Tras 26 años con cargos en el Estado, Santilli será el nuevo jefe de  Gabinete del Gobierno “anticasta” La Casa Rosada confirmó la designación de  Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete

Del experimento libertario a un gabinete con sello PRO

Cuando Javier Milei llegó a la Casa Rosada prometía construir una fuerza política completamente nueva, enfrentada tanto al peronismo como al macrismo. Sin embargo, la necesidad de gobernabilidad, experiencia administrativa y acuerdos parlamentarios fue modificando esa composición.

Hoy, más de trece funcionarios provenientes del PRO ocupan posiciones relevantes dentro del Ejecutivo nacional, incluyendo ministerios, secretarías y organismos estratégicos. Economía, Desregulación, Justicia, Interior, Seguridad y ahora la Jefatura de Gabinete muestran una creciente presencia de dirigentes formados durante las administraciones de Mauricio Macri en la Ciudad y en la Nación.

La llegada de Santilli constituye el paso político más significativo de ese proceso porque la Jefatura de Gabinete no sólo coordina ministerios: administra la relación con gobernadores, el Congreso y buena parte de la gestión cotidiana del Estado.

La reivindicación indirecta de Mauricio Macri

La nueva configuración del gabinete también resignifica una frase pronunciada hace algunos meses por Mauricio Macri, cuando sostuvo que «La Libertad Avanza era una fuerza débil, fácilmente infiltrable».

Aquella afirmación fue interpretada como una crítica al oficialismo. Sin embargo, vista desde la actualidad, adquiere otro sentido. No se trataría únicamente de una infiltración política sino de un proceso de ocupación progresiva de espacios de decisión por parte de cuadros provenientes del PRO.

Paradójicamente, mientras la relación personal entre Milei y Macri atravesó momentos de fuerte tensión pública, la estructura del Gobierno fue incorporando cada vez más dirigentes identificados con el partido amarillo.

La lógica de la gobernabilidad

Desde la Casa Rosada el argumento es otro. La incorporación de dirigentes con experiencia responde a la necesidad de fortalecer la capacidad de gestión y mejorar la negociación política con las provincias y el Congreso, en una etapa donde el Gobierno busca consolidar mayorías para avanzar con nuevas reformas estructurales.

Santilli posee precisamente ese perfil: experiencia legislativa, conocimiento del Estado y vínculos fluidos con gobernadores e intendentes.

Sin embargo, el costo político de esa decisión es evidente. El relato fundacional de un gobierno integrado exclusivamente por «outsiders» y enemigos de «la casta» aparece cada vez más difícil de sostener cuando buena parte de sus principales funcionarios provienen precisamente de uno de los espacios que Milei cuestionó durante su campaña presidencial.

Un gobierno cada vez menos libertario y más coalición

La salida de Adorni puede ser leída como el cierre de una etapa dominada por el círculo más ideológico del mileísmo y el inicio de otra donde la gestión exige dirigentes con oficio político.

El fenómeno también revela una realidad más amplia: el gobierno de Javier Milei ya no puede explicarse únicamente como un proyecto de La Libertad Avanza. Se ha convertido, en los hechos, en una coalición donde el PRO ocupa un lugar cada vez más determinante en la administración del Estado.

La pregunta que comienza a instalarse en el escenario político es si este proceso constituye una alianza circunstancial para garantizar gobernabilidad o si expresa una transformación más profunda del oficialismo.

Porque mientras el discurso público continúa reivindicando la pureza libertaria, la integración del gabinete muestra otra fotografía: la de un gobierno que, frente a las dificultades de gestionar y sostener mayorías, ha encontrado en los cuadros políticos del macrismo una parte sustancial de su sustento.

La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete no sólo reemplaza a un funcionario caído en desgracia. Marca, probablemente, un nuevo capítulo en la evolución del gobierno de Milei: el pasaje de una administración concebida como ruptura con la política tradicional hacia una estructura donde el PRO aparece, cada vez con mayor claridad, como uno de sus principales pilares de poder.

REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA